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3005. Isolino Torres Fernández, un pontevedrés muerto en Buchenwald

ITS Archives, Bad Arolsen


María Torres / 18 marzo 2020

Isolino Torres Fernández nace el 30 de enero de 1909 en Alba, parroquia de Pontevedra. Es hijo de Domingo y de Benigna, labradores naturales de Cerponzones, fallecidos en 1915. Nieto por línea paterna de José y Dolores, originarios de Cerponzones y por línea materna de Juan y Sebastiana, de Alba.

Por su expediente de Quintas sabemos que pertenece al reemplazo de 1930, que es labrador como sus padres, que no sabe leer ni escribir, que tiene una talla de 1.590 cms. y un perímetro torácico de 84 cms., pelo rubio, ojos claros y que le faltan tres dientes. Asignado a la tercera compañía del Regimiento de Infantería Guipúzcoa nº 53, jura bandera el 7 de diciembre de 1930 y es enviado a Jaca para frenar la sublevación de esta ciudad. Alojado en el cuartel de La Palma núm. 8, presta el servicio especial de vigilancia y carreteras. Es reconocido su «alto espíritu y actuación en la defensa del orden y de las instituciones» apreciando la «disciplina, subordinación y lealtad de la que dio muestra en los tristes sucesos acaecidos en Jaca». En 1931 se encuentra en Vitoria con su batallón como guarnición y el 4 de marzo es ingresado en el Hospital Militar de esa ciudad por una pleuresía, siendo declarado a partir de esa fecha, inútil total para el servicio por «pleuresía crónica y debilitación del estado general». Fija su residencia en Cerponzones, aunque más adelante y por un documento de 1936, sabemos que en mayo de ese año reside en el Camino Nuevo núm. 5 de Mourente.

Isolino es detenido el 17 de junio de 1944 en Berlín y entregado a la Gestapo dos días más tarde. Ingresa en el campo de Sachsenhausen, situado a 35 kilómetros de Berlín,  en categoría de preso político, el 28 de septiembre de 1944, (matrícula 104.766) y deja como dirección de contacto la de la calle Santa Clara núm. 33 de Pontevedra y el nombre de su hermano Julián.

Por los documentos de la deportación sabemos que el 17 de octubre de 1944 realiza trabajos forzados como ayudante de albañil en el kommando Briesen.

El 3 de febrero de 1945 es transferido al campo de Buchenwald, (matrícula 86562), Ocupa el bloque 52 del llamado Campo Pequeño. El 7 de febrero pasa un reconocimiento médico y dos días después es transferido al subcampo Langenstein-Zwieberge, en las montañas de Hartz. Este subcampo se estableció el 21 de abril de 1944. Los prisioneros tenían que cavar 17.000 metros de galerías y construir naves subterráneas que cubrían un área de 60.000 m2. en condiciones atroces. La esperanza de vida era de seis semanas.

«Hay muertes en cada esquina: en el lugar de la llamada, en los bloques, en los armarios, en el pasillo del Revier. En todas partes los vivos deben alejar a los muertos para volver a su lugar. No hay más lucha por la vida que por la muerte, contra los muertos, contra la invasión del campo por la muerte. Y esto, a diario.» (Pastor Aimé Bonifas)

Un día después de su llegada al subcampo de Langenstein-Zwieberge, Isolino es asignado al kommando BII o Malachyt AG, en Halberstadt-Zwieberge, un complejo de varios subcampos de Buchenwald. El subcampo albergaba entonces alrededor de cinco mil prisioneros que trabajaban en la excavación de un enorme túnel y en la construcción vial y ferroviaria para la compañía Junkers, que ya contaba con una fábrica subterránea bajo una colina, donde se realizaban trabajos de camuflaje para los aviones.

Isolino Torres ingresa en la enfermería el 21 de febrero y fallece a los cinco días, el 26 de febrero de 1945. La causa oficial de la muerte es «gerichtserysipel-gehirnhautentzündung» (erisipela facial y meningitis).

Su cuerpo se amontona junto a otros en una barraca que sirve de almacén humano hasta el día 3 de marzo, ya que el crematorio no operaba por falta de carburante. Finalmente sus restos son cremados y enterrados en una fosa común del cementerio de Quedlinburg (Sajonia-Anhalt).






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