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76. Alea jacta est.




“No hay inteligencia allí donde no hay cambio ni necesidad de cambio”

 (H.G. Wells, The Time Machine)



María Torres / 21 de noviembre de 2011

En 1895 se publicó la novela de Herbert George Wells La máquina del tiempo (The Time Machine), en la que se narra como a finales del siglo XIX un científico construye un artilugio que le permite viajar a través de la cuarta dimensión: el tiempo. La curiosidad lo lleva a explorar el futuro para conocer el progreso de la humanidad, pero lejos de esto, se encuentra con algo desolador, un mundo devastado, sin valores humanos y donde la inteligencia  se había desvanecido. Todo obra del mal hacer del hombre.

Tras conocer los resultados electorales de ayer domingo, tengo la sensación de que hemos utilizado la máquina del tiempo de Wells en sentido inverso. Hemos regresado al pasado. Posiblemente al 1 de abril de 1939 para encontrarnos con lo mismo que él se encontró en el virtual futuro.

Con los ojos bien abiertos, o bien cerrados, lo que veo es la ausencia de la tan necesaria toma de conciencia de ciudadanía, que la Ley electoral es injusta, que el partido de la abstención ha quedado segundo tras el PP, que las peores expectativas y pronósticos se han cumplido pues este último, el de los neofranquistas, ha salido victorioso con una mayoría absoluta.

Veo tiempos de mantillas y peinetas que traerán consigo el fín de matrimonio homosexual y el aborto, la privatización de la sanidad, la educación, puertos, aeropuertos, transportes ferroviarios, Correos;  recortes en ayuda al desarrollo, proyectos de ciencia e innovación, prestaciones por desempleo, salarios de funcionarios; el nunca más a  las políticas igualitarias.

Veo el regreso al pasado, que aunque no olvidado, si habíamos aprendido a caminar junto a él al mismo tiempo que íbamos avanzando en el camino de los derechos sociales y veo que estas dos últimas palabras (derechos y sociales) caerán en desuso en un futuro inmediato.

Por último sólo veo cifras:

Elecciones 2008: 10.278.010 de votos para el PP.
Elecciones 2011: 10.374.360 de votos para el PP.

Doscientos mil votos más se traducen en 32 escaños más.

Es evidente que los votos otorgan la legitimidad, pero no la razón.

Alea jacta est.



 


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