Lo Último

Romance del poeta muerto




Gitano joven, jugabas
ayer a las despedidas.

Barcos de sombra violenta
–guitarras del mediodía–
tus palabras meridianas
naufragaban en la brisa.

Hoy baila tu corazón
sobre sus olas heridas.

Y son tus ojos gitanos
las dos auroras que ardían
entre la sangre y la muerte
de Federico García.

La tierra es la hembra que ahora
te aduerme en blanda caricia
y un de profundis resuena
más allá de Andalucía.

Hurgaron su manto tus
desconsoladas queridas
–oh, las caderas infieles:
morenas y bailarinas–
mujeres que eran un ramo de
rosas y de sonrisas
cuando asomaba el corcel
de Federico García.

Flautas y flores y besos
para tu tumba querías
no lejos de tu guitarra,
muy cerca de la alegría.

Juvenil moriste como,
juvenil, como vivías
y era tan joven tu amor
tan ágil tu poesía.

Romancero silencioso,
río de luto en sonrisas;
una carcajada triste
sobre tus alegres días.

Llueve. A la sombra del agua
sollozas tu despedida.

Oh, la guirnalda gitana,
oh, la guitarra dormida
del joven poeta muerto
don Federico García


Gonzalo Rojas, 1937











2669. ¿Cuánto duró el fenómeno del maquis?




Podemos establecer la siguiente periodización:

Fase de huidos (1936-1944)

La política de exterminio aplicada por el bando nacionalista durante la Guerra Civil favoreció que un número importante de republicanos de los territorios ocupados por los militares rebeldes decidieran no entregarse e iniciaran espontáneamente un fenómeno típico de la guerra y la primera posguerra: el de los huidos (conocidos también como fugados, fuxidos, emboscados, escapados, o "los del monte"), pues es bien conocido que el final de la guerra no fue el final de la represión. Se calcula en 40.000 el número de republicanos fusilados en la posguerra (durante la guerra ya se había fusilado a unas 90.000 personas). La cifra es altísima si tenemos en cuenta que medio millón de republicanos estaban exiliados; es decir, que los republicanos que habían decidido permanecer en España consideraban que no tenían delitos de sangre ni motivos para ser perseguidos.

Sin embargo, dos cambios importantes se produjeron en la inmediata posguerra: por una parte, el mayor aislamiento de los huidos al no poder contar con el apoyo del Ejército republicano; y por otra, el alto nivel de ideologización, pues los huidos al monte a partir de 1939 eran militantes izquierdistas que huían de los campos de concentración, batallones disciplinarios, brigadas de trabajo...

A partir de 1941 la persecución de los emboscados fue encargada a unidades especiales de la Guardia Civil y se hizo mas dura.

Fase guerrillera (1944 1952)

A pesar del fracaso de la invasión pirenaica del 44, unos 200 guerrilleros pudieron introducirse en el interior del país y contactar con los huidos. El trienio 1945-1947 señaló el apogeo de la resistencia armada en España.

El PCE apenas tuvo problemas para hacerse con el control de la mayor parte de las áreas de huidos, pues era la única fuerza organizada que apoyaba a la guerrilla. El PSOE y la CNT se desvincularon siempre de la resistencia armada, abandonando en muchos casos a sus propios militantes.

Durante estos años la infiltración constante de guerrilleros desde Francia y la incorporación de enlaces "quemados" permitieron extender las áreas de actividad a buena parte de la geografía española. Se calcula entre 5.000 y 7.000 el número de hombres en armas y en más de 20.000 el de enlaces detenidos. El maquis fue la oposición más seria al régimen de Franco.

La practica guerrillera fue muy intensa en esos años. Se centró en los sabotajes de vías férreas, líneas eléctricas y telegráficas, empresas mineras... (El más espectacular desarrollado en Aragón fue la voladura de la central eléctrica de Puertomingalvo en 1946).

El problema de la financiación se solventaba con secuestros, atracos y multas.

Junto a la actividad guerrillera, gran parte de sus energías las dedicaron a la propaganda. Tan importante como efectuar atentados y sabotajes era realizar una tarea proselitista en pueblos y aldeas.

En la zona centro se produjo un fenómeno único: la desarticulación casi definitiva a finales de 1947 de la guerrilla. Esta zona, donde proliferaron de manera asombrosa los delatores y confidentes, recibió un castigo casi definitivo.

Descartada la intervención aliada, Franco se adaptó mejor a las nuevas circunstancias internacionales. El referéndum de 6 de julio de 1947 acerca de la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado introdujo la llamada "democracia orgánica". Esto suponía un lavado de imagen de cara al exterior y una cierta legitimación en el interior.

Por estas fechas el régimen había conseguido cierta penetración social y amplios sectores populares participaban del "apoliticismo" impuesto desde el poder.

El decreto ley para la Represión del Bandidaje y el Terrorismo dio carta blanca a las fuerzas represivas para desencadenar una guerra total contra los hombres del monte. El cambio esencial fue la militarización de la lucha, con lo que la jurisdicción castrense se encargó de los procesos contra los guerrilleros y enlaces. A partir de 1947 se multiplicaron los "asesinatos legales" a través de la universalización de la tristemente célebre "ley de fugas".

El peso de la lucha contra el maquis recayó en la Guardia Civil, la fuerza de orden específicamente rural. Los guardias civiles fueron auxiliados por el somatén, que oficializó la participación de los civiles. Con esta medida unos 100.000 paisanos (sobre todo falangistas) se vieron investidos de autoridad y armas. La Benemérita pagó una importante cuota de muerte en la contrainsurgencia. Los guardias civiles vocacionales escaseaban y la mayoría llegaba al cuerpo a causa de las condiciones miserables del país.

A partir de 1947, las autoridades forzaron a los guardias civiles a emplearse a fondo contra la guerrilla. Se multiplicaron las expulsiones del cuerpo y las sanciones. Varios oficiales y suboficiales de la Guardia Civil destinados en Levante y Aragón fueron juzgados por consejos de guerra en 1948 por "incumplimiento de misiones encomendadas en la lucha contra los guerrilleros". El objetivo era obligar a los números a un comportamiento agresivo contra la guerrilla. También se persiguió esto con el apartado de premios. En general, resultaba mas rentable para los números eliminar a un resistente que detenerlo, lo que provoco que muchos guerrilleros fueran ejecutados.

La estrategia de lucha también cambió. En vez de enfrentamientos directos, que no resultaban positivos, se mejoraron los sistemas de espionaje y contrapartidas (grupos de guardias civiles que, con apariencia de maquis, se presentaban en las masías pidiendo alimentos o refugio, y cuya función era descubrir los puntos de apoyo de la guerrilla). Conseguida la información, se presionaba a los enlaces y se premiaba a confidentes y delatores. Los confidentes y la consiguiente pérdida de los puntos de apoyo fueron los dos elementos en los que se apoyo la aniquilación de la resistencia.

Un ejemplo de la arbitrariedad y violencia institucional fue la actuación del gobernador civil de Teruel y general de la Benemérita Manuel Pizarro Cenjor contra la AGLA (Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón) . El general Pizarro militarizó el territorio considerándolo "zona de guerra", impuso el traslado de masoveros, carboneros y pastores con el fin de cortar las bases de aprovisionamiento del maquis, dio órdenes de no hacer detenidos y aplicó otras medidas que conculcaban la propia legislación franquista. El 9 de agosto de 1947 guardias civiles y un batallón de infantería atacaron el campamento de Aguaviva, prendiendo fuego al bosque con bombas incendiarias y quemando unas 700 hectáreas. No es de extrañar que muchos campesinos emigraran por estas fechas. Por supuesto, las noticias de este tipo de actuaciones nunca traspasaron el ámbito local. El mutismo de la prensa fue absoluto. Como mucho, se aludía a actividades de bandoleros o bandas de atracadores.

La respuesta de los maquis también fue de extremada dureza. Pero no solo fue una reacción a la política de exterminio del franquismo, sino que fue también una constatación de su proceso de desintegración y de que no existía control político en la misma. Como la mayor parte de las bajas se produjeron a partir de delaciones, el acoso implacable a confidentes y delatores fue continuo.

En ese contexto dominado por la idea de la muerte y la exigencia de adoptar decisiones extremas, algunos maquis y enlaces eligieron la traición como medio para sobrevivir. Las caídas de maquis a partir de 1947 no se produjeron en campo abierto, algo excepcional, sino a causa de las delaciones. En este clima de desconfianza aparecieron las depuraciones entre los mismos guerrilleros. Las víctimas habituales fueron los libertarios que combatían en las agrupaciones comunistas o que actuaban de libre con prácticas cercanas al bandolerismo. Uno de estos guerrilleros "autónomos" eliminados fue José Ramiá, "el Petrol", de tendencia cenetista, ejecutado en las proximidades de Mosqueruela.

Resulta difícilmente comprensible la actitud del PCE con los guerrilleros. Da la sensación de que el partido se desentendió de ellos abandonándolos a su suerte. La única operación de huida organizada por el PCE fue la de la AGLA en 1952, bastante tarde, cuando ya se habían producido muchas bajas. La operación fue un éxito: una treintena de guerrilleros se puso a salvo en Francia. El hecho de combinar avances con leves retrocesos despistó a la guardia civil, que conocía la ruta pero no sincronizó los tiempos. El método utilizado fue el mismo en todas las escapadas numerosas: caminar durante la noche y "aplastarse" al terreno durante el día.

Una de las huidas más épicas de la resistencia fue la protagonizada por los seis miembros a que había quedado reducida la Agrupación de Granada-Málaga. Emplearon más de tres meses en atravesar España, se guiaron por la estrella polar y por toda cartografía se sirvieron de los mapas de un libro escolar. En Caspe sortearon el Ebro obligando a un barquero a pasarlos, decisión que les salvó la vida pues los puentes estaban vigilados por la Guardia Civil, que era conocedora de su huida.

En la zona centro, un caso de último guerrillero fue el de Francisco Blancas Pino, "Veneno", que con cuatro hombres mas aguantó hasta 1955. Algo insólito. Sólo la deserción de uno de sus hombres les obligó a marchar hacia Francia. Uno de los últimos guerrilleros jiennenses, "El Perdiz", quedó oculto en Bailén, como un topo, hasta 1969.

El último final sangriento de un guerrillero ocurrió en marzo de 1965. José Castro Veiga, "El Piloto", había abandonado la lucha en el verano de 1949 y pasó a llevar vida de topo. Permaneció oculto más de 15 años. Tenía ya 50 cuando un antiguo enlace cometió la villanía de delatarlo. Tampoco la Guardia Civil le quiso dar, en fecha tan tardía, ninguna oportunidad: lo ejecutaron en una pequeña aldea de Lugo.


12 preguntas sobre el maquis
La Biblioteca, 2003

Esta edición no venal, con fines pedagógicos y hecha para su distribución entre el alumnado del Instituto de Enseñanza Secundaria Pablo Serrano y el público asistente a las jornadas sobre el Maquis, rescatada, a celebrar en Andorra del 29 de abril al 9 de mayo de 2003, se acabó de imprimir visperas del 23 de abril, Dia de Aragón.












2668. Madrid




¡Cómo ha crecido el árbol de ceniza
¡Cómo ha crecido el árbol de ceniza
que en un costado le brotó Noviembre!
Vieja ciudad que muere porque vive,
nueva ciudad que vive porque muere,
ciudad que por la muerte de la vida
inaugura la vida de la muerte.
¡Cómo ha crecido la paloma oscura
que en un costado le brotó Noviembre!
Antigua en los intactos caserones,
flamante en los escombros y las ruinas,
ciudad que por la sangre derramada
mil toros de coraje resucita.
Ciudad de todo lo que recién nace,
ciudad de todo lo que recién muere,
ciudad de todo lo que muere-vive,
ciudad de todo lo que vive-muere.
¡Desmesurada flor la flor de sangre
que en un costado le brotó Noviembre!


Raúl González Tuñón
La muerte en Madrid,  1939










2667. Franquismo S.A.


Antonio Maestre / Lamarea.com / 20 Noviembre 2014


En el archivo del diario ABC hay una fotografía del Valle de los Caídos con una anotación en el reverso, en la que se advierte de la necesidad de borrar el cartel de la constructora Huarte que aparece en la imagen. La rúbrica es un perfecto ejemplo para ilustrar cómo las grandes empresas españolas intentan borrar, con la connivencia de los medios de comunicación y los gobiernos de esta democracia, los vestigios de la instrumentalización que hicieron del franquismo para construir su imperio económico. Algunas empresas que cotizan en el IBEX 35, como Gas Natural, OHL o Iberdrola, se lucraron con la represión y el modelo autárquico que impuso el dictador y, a día de hoy, siguen sin reparar a las víctimas.

Las empresas obtuvieron beneficios de distintos modos: algunas usaron mano de obra forzada, otras se aprovecharon de la represión de sus competidores por pertenecer al bando republicano y otras,simplemente, se lucraron gracias a la cercanía con Franco cuando el régimen efectuó su inmensa obra pública: el Valle de los Caídos. Además, el franquismo propició unas condiciones laborales muy ventajosas para las empresas, ya que no existía el sindicalismo ni se podían negociar unas condiciones salariales y de trabajo dignas.

Una muestra del funcionamiento de esta red clientelar es la carta enviada a Franco el 25 de mayo de 1970 por Pedro Barrié, dueño de Fuerzas Eléctricas del Noroeste (FENOSA) y del Banco Pastor, para que intercediera ante el Ministerio de Hacienda, que ponía dificultades a su empresa ASTANO (Astilleros y Talleres del Noroeste). Barrié se quejaba ante el caudillo de que no se le permitía al Banco Pastor apoyar económicamente a su astillero y planteaba que las únicas opciones que le quedaban era la mediación del dictador ante Hacienda o, en su defecto, la intervención estatal a través del Instituto Nacional de Industria o los astilleros públicos. La misiva, a la que ha tenido acceso La Marea, concluye de este modo: “Espero que, como todos los años, si usted me lo permite, pueda visitarlo este verano en el Pazo de Meirás. Recordaremos nuestros muchos años de amistad y podré reiterarle mi inquebrantable lealtad y afecto”.

Según Javier Pueyo, profesor de la Universitat Pompeu Fabra, la clase empresarial española encontró un hábitat idóneo para poder desarrollarse sin la competencia. El periodo más intenso de esta oligarquía monopolística ocurrió en los años 50 cuando, tal y como explica el historiador en su artículo Las relaciones entre las empresas eléctricas y el Estado franquista, “se dieron unas condiciones extremadamente favorables consistentes en la altísima protección exterior, una fuerte intervención estatal, defensa de la industrialización acelerada y una financiación inflacionista”. Este tipo de organización económica dotaba de privilegios y favores a los empresarios más afines y cercanos al régimen de Franco. De esta relación de favores surgió una oligarquía con la que se forjaron grandes imperios y empresas de las que beben muchas corporaciones que cotizan hoy en el IBEX 35. El artista Luis Quintanilla, en una conferencia en Nueva York en 1938 desde el exilio, explicaba esta simbiosis del siguiente modo: “El fascismo no es ni más ni menos que la burguesía armada contra el proletariado”.

Gas Natural Fenosa

La empresa que mantiene como consejero al expresidente del Gobierno Felipe González nació en el año 2009 de la fusión de Gas Natural y Unión Fenosa. Esta última empresa se creó en el año 1982 como resultado de la unión de otras dos, FENOSA y Unión Eléctrica Madrileña. El dueño de FENOSA, Pedro Barrié, amplió su fortuna ayudado por la cercanía con el dictador y como recompensa tras haber sido uno de los grandes financieros de la Guerra Civil para el bando nacional. Como ejemplo de este vínculo sirve la concesión del Condado de Fenosa al empresario por parte del dictador en el año 1955 en agradecimiento por los servicios prestados en general y, en particular, por la cuestación popular que Pedro Barrié hizo para regalarle el Pazo de Meirás, que todavía ocupan los Franco para su asueto canicular.

Barrié, uno de los empresarios del sector eléctrico más importantes de Galicia, forjó su imperio tras el fusilamiento de un diputado republicano. FENOSA nació de la fusión forzosa de Fábrica de Gas y Electricidad, la pequeña empresa de Barrié, y Unión Eléctrica Coruñesa, una empresa que era propiedad de la familia de José Miñones, un parlamentario que fue ejecutado en el año 1937 en el Campo de la Rata, junto a la torre de Hércules, en A Coruña. Gas Natural-Fenosa, al ser contactada por La Marea para conocer si existe o ha existido alguna acción de reparación por estos hechos, ha declarado que la compañía “compró Unión Fenosa hace cinco años y esto es una cuestión pasada de otra empresa”.

Acciona

Jose Manuel Entrecanales, actual presidente ejecutivo de Acciona, debe su cargo y posición a la fortuna que su abuelo José Entrecanales hizo durante el franquismo junto a su socio Manuel Távora. La empresa Entrecanales y Távora, integrada hoy en Acciona, fue una de las constructoras de cabecera del régimen, como reconoce en su web corporativa: “En los años de la posguerra, la compañía fue muy activa, consolidando su posición como una de las compañías más innovadoras del país”.

En 1929 se construyó una zona residencial burguesa en Sevilla con motivo de la exposición universal de ese mismo año. El lugar tenía graves problemas de vertidos y, en plena Guerra Civil, el Ayuntamiento de Sevilla encargó a la empresa Entrecanales y Távora la construcción de un canal que llevara los vertidos lejos de los barrios ricos de Heliópolis y La Palmera. Para ello se instaló el campo de concentración de El Colector, donde 250 presos republicanos se apiñaban para trabajar en la obra de la constructora Entrecanales y Távora. La Marea ha tratado de conseguir, sin éxito, algún tipo de declaración al respecto sobre las posibles medidas de reparación que la empresa haya tomado con las familias o personas afectadas por estos hechos.

OHL

La compañía de Villar Mir nació de la fusión de otras tres: Obrascón, Huarte y Laín. Una de ellas, Huarte, fue junto a San Román (filial de Agromán), Estudios y Construcciones Molán y Banús, la empresa encargada de construir el Valle de los Caídos usando mano de obra esclava. Fue precisamente una fotografía del Valle de los Caídos con el cartel de la empresa constructora Huarte, la que esgrimió Joan Tardà (ERC) en el Congreso en 2011 para pedir que fueran las constructoras del enclave de Cuelgamuros las que pagaran las exhumaciones de las decenas de miles de represaliados que todavía se encuentran enterrados allí. Tardà recordó en su intervención que hubo empresas “que se capitalizaron a partir del trabajo esclavo de los republicanos”.

Es el caso de Nicolás Sánchez Albornoz, preso en el Valle de los Caídos. “Los que estábamos condenados a trabajar allí estábamos alquilados a las empresas que hacían la obra, Huarte y Banús, por 10,50 pesetas al día. A nosotros nos daban 50 céntimos a cada uno. Los patronos tenían obreros a precio de saldo y disciplinados”, explica el propio Sánchez en declaraciones recogidas por Alejandro Torrús en un artículo en Público. La empresa de Villar Mir sigue negándose a hacer ningún tipo de declaración sobre este asunto, que empaña la imagen de una de las mayores constructoras del país: “No vamos a contestar ningún tipo de preguntas sobre este tema, Adiós”, fue la respuesta hostil y definitiva del departamento de comunicación de OHL.

ACS

La constructora de Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, también se benefició de mano de obra forzosa a través de su filial, ahora integrada, Dragados. En 2003, un artículo de Leslie Crawdford en Financial Times llamado Franco’s Slaves habla de Dragados citando un informe gubernamental de 1952 del programa de Redención de Penas por el Trabajo en el que se define como “un muy importante grupo de construcción que ha hecho uso de mano de obra presa durante los últimos 12 años”.

Una de las obras en las que Dragados usó mano de obra esclava fue en la construcción del pantano de Mediano, en Huesca. Los trabajos tuvieron lugar entre 1952 y 1955. Para ellos, Dragados usó un destacamento de 35 penados que tras las obras fueron enviados a la prisión de Huesca. Los datos al respecto, que constan en la Memoria general de instituciones penitenciarias de 1955, son recogidos por los historiadores Lola Martínez Macías y Fernando Moreno Moreno. Otro de los grandes accionistas de ACS es la familia March, con un 18,2% de las participaciones de la empresa dirigida por Florentino Pérez. Juan March fue uno de los mayores impulsores económicos del golpe de Estado de 1936 y financió incluso el viaje del Dragon Rapide que llevó a Franco desde Marruecos a España durante el levantamiento militar. La empresa tampoco ha contestado a las preguntas de La Marea.

Iberdrola

La compañía actual nació de la fusión en 1992 de Hidroeléctrica Española e Iberduero. Esta última se creó a partir de la fusión de Saltos del Duero e Hidroeléctrica ibérica. La gran empresa energética española de la actualidad se forjó gracias al compromiso con Franco de Jose María de Oriol y Urquijo, presidente de Hidroeléctrica Española (Hidrola) desde el año 1941 hasta 1985. El empresario vasco fue alcalde de Bilbao desde 1939 hasta 1941, y jefe provincial de Falange en diferentes periodos.

Jose María de Oriol y Urquijo fue jefe de Falange Española Tradicionalista de 1937 a 1941, e impulsó la formación de la Brigada de Investigación y Vigilancia, que en palabras del propio Oriol al diario Hierro, elaboró en 1938 informes de 80.000 personas en la provincia, para ser usados en la posterior represión, según se recoge en un libro sobre los alcaldes de Bilbao, escrito por Joseba Aguirreazkuenaga [et al.]. En la misma obra, haciendo referencia a artículos de prensa, se sostiene que los ministros del sector se tuvieron que resignar a que Franco despachara con el jefe de Hidrola las obras e infraestructuras españolas en contraprestación a la ayuda económica que la familia Oriol y Urquijo dio al dictador para el golpe de Estado. La empresa eléctrica pasó de ser meramente testimonial en la España de los años 30 a convertirse en la compañía número 20 en activos netos en 1948, con 580 millones de pesetas; en 1960 ya era la quinta empresa más importante del país, con un activo neto de 11.468 millones de pesetas. Desde Iberdrola han asegurado a La Marea que no pueden valorar las actuaciones personales de los dirigentes en los más de 100 años de historia de la compañía.

La empresa vasca Saltos del Duero (Iberduero), otra de las que dio lugar a Iberdrola, fue la encargada de realizar otras muchas obras en la época autárquica del franquismo. Uno de los ejemplos de la conexión económica y política de la época fue la inauguración del Embalse de Aldeadávila de la Ribera, en Salamanca. El 17 de octubre de 1964 se inauguró el pantano con la presencia de Francisco Franco, el dictador de Portugal, António de Oliveira y Salazar, y Pedro de Careaga y Baseabe, presidente de Iberduero. La fotografía del acto refleja la cercanía entre el franquismo y el mundo empresarial, que permitió la creación de grandes imperios económicos a base del sudor y la sangre de muchos represaliados. Esos beneficios de la represión a día de hoy cotizan en el IBEX 35 y sus empresas siguen sin proporcionar la reparación que cualquier democracia debería exigir.









2666. La historia del deportado Aurelio Díaz Horta

Ilustración de Ioannis Ensis en 'Deportado 4443', de Carlos Hernández y Ioannis Ensis. Ediciones B


El pasado mes de mayo nuestro amigo José Manuel Sánchez Mesejo de A Coruña, nos hizo llegar el texto que trascribimos y que le fue entregado en mano hace unos años. El título del documento es "Aurelio Díaz: actor y memoria de nuestro siglo". Creemos que se trata de la historia del deportado Aureliano Díaz Horta, nacido en Outeiro de Rei (Lugo).

En el artículo "La memoria del espanto nazi", publicado por ABC Galicia, se recoje, junto a otros, el testimonio de su hija Encarna.


“Soy hijo de campesino. Nací en Lugo en 1905. Mis padres trabajaban la tierra en una época en la que todo el trabajo se hacía a mano y era muy duro. Comencé a trabajar muy joven en el campo, pero no quería bajo ningún concepto permanecer como un “esclavo” toda mi vida y fundar una familia allí.

Tengo cinco hermanos y dos hermanas, dos de los cuales emigraron: uno se fue a Argentina y está casado allí, otro se marchó a Cuba y el otro se quedó en casa. Yo me fui a La Coruña con la intención de ampliar mi cultura, que era muy pobre, pero me di cuenta de que lo mío no eran los libros. Por eso me presenté a las pruebas para entrar en la Policía, que aprobé en 1934. Fui destinado a Barcelona, donde conocí a la que sería mi futura esposa, Isabel, que iba para monja. Una persona que yo conocía me había prestado su apartamento en Barcelona. Durante la guerra convivimos varios en esa casa hasta que un día no quedamos más que Isabel y yo. Yo le dije: “Tenemos casi la misma edad, creo que podríamos hacer una pareja”. Ella me abrazó y me dijo: “Nunca crei que podría encontrar un hombre tan respetuoso como tú”. Nos casamos en Barcelona en 1938, pero acordamos no tener hijos hasta que terminase la guerra.


Grupo de choque

Pertenecí a un grupo de choque de la Policía. Hubo muchas víctimas en nuestro grupo. Interveníamos en el frente, allí donde flaquease el ejército republicano. Fui herido cuatro veces, dos de ellas de gravedad. Una vez una bala me atravesó el antebrazo. Fui al hospital pero no quise ocupar una cama porque había otros hombres más gravemente heridos que yo. Un día Isabel vino a verme al frente. El resultado de la guerra era incierto, y yo estaba muy expuesto y ella tenía miedo de quedarse sola, o sea que deseaba un niño.

El primer acto importante en el que participé fue el día de la declaración de guerra de los generales insurrectos. Mi cuartel estaba rodeado por militares. Algunos de nosotros salimos para cogerlos por la retaguardia. La mayor parte de los policías de mi cuartel estaban a favor del gobierno legal republicano. Mi primera acción en el frente consistió en rodear una posición del ejército fascista para tomar un puesto de ametralladora. Les disparamos y ellos huyeron precipitadamente. Al día siguiente, la radio dijo que A. Díaz, con un grupo de dos hombres, había tomado una ametralladora y hecho huir al enemigo. Hubo muchos golpes de mano como éste.


Una moral extraordinaria

Tuve muy poca relación con las Brigadas Internacionales, pero cuando Madrid estaba amenazada y miles de voluntarios extranjeros se movilizaron para salvar a la República, eso nos dio una moral extraordinaria."

Se vinculó a la política bien avanzada la guerra. Al principio no pertenecía a ningún partido político. Pero Díaz fue toda su vida un revolucionario.

“En mi condición de policía no levanté la mano nunca ni amenacé con mi revólver a la clase obrera, ni siquiera en las grandes manifestaciones del Frente Popular. Siempre fui fiel a mi origen”. Desde que empecé a trabajar estuve afiliado a un sindicato. Con frecuencia me pidieron que me adhiriera al Partido Comunista español, pero siempre me negué. No quería obtener galones por pertenecer a un partido, era cuestión de amor propio. Sin embargo, el partido me confió grandes responsabilidades durante la guerra, que terminé con el grado de teniente. No me adherí al PCE hasta que estuvo claro que nuestra causa estaba perdida.


Refugiado en Francia

Al final de la guerra de España me refugié en Francia, disfrazado de civil. Nos llevaron a la playa de Argeles, y nos dejaron tirados sobre la arena como bestias. Había muchos heridos, incluso yo mismo en la pierna izquierda. Con los otros republicanos españoles, fui enviado por las autoridades francesas al noreste del país para trabajar en la fortificación de la línea Marginot. Era considerado como un prisionero civil exiliado por causas políticas. Cuando el ejército alemán derrotó al francés fuimos evacuados con la población civil a Epinal. Allí fuimos encerrados en un campo de prisioneros de guerra. Franco había pedido al gobierno francés la repatriación de los refugiados españoles a su país de origen. Pero alegamos que, en nuestra condición de exiliados políticos, el gobierno francés era responsable de nosotros. Según las convenciones internacionales, debía darnos 48 horas para abandonar el país.

Los alemanes no quisieron saber nada del tema. Un día, un comandante alemán se acercó a mí con una pistola. Llegó a mi altura y me apuntó con el arma. Le di un manotazo y la pistola cayó a tierra. El alemán la recogió. Mis amigos dijeron: “Estás loco, vas a hacer que te maten de inmediato”. Me levanté y le dije al comandante: “Soy un oficial del ejército republicano español”. El alemán me hizo un saludo militar y me dijo “váyase”. Ni yo mismo me lo creo todavía.


Deportado en Mathausen

El 24 de enero de 1941 fui deportado a Mathausen (Austria) con mi hermano, que murió allí. Poco tiempo después recibí una carta que me informaba de la muerte de mi mujer en España y de que mi hija de 6 meses había sido confiada a mi otro hermano. Nunca supe cómo murió. Lloré. Un soldado alemán se echó a reír: “ninguno de vosotros saldrá vivo de aquí”. Yo le dije: “No tan de prisa: la guerra no ha terminado y a lo mejor va usted antes que nosotros”. Creí que había llegado mi última hora. Entonces llegó el comandante de campo. Me preguntó en español si ocurría algo. Había combatido con Franco. Yo le respondí que era un oficial republicano español. Le pregunté si tenía hijos y le tendí la carta. El comandante dijo a sus hombres: “Es un combatiente español. No es un ignorante, no le toquéis."

Una vez ocurrido, este episodio me permitió estar relativamente protegido. Ni los soldados alemanes ni los kapos se atrevieron a acercarse a mí por las posibles represalias del comandante. Yo trabajé durante muchos meses en condiciones extremadamente difíciles en la construcción de carreteras. Un día los alemanes buscaban un carpintero para construir una puerta. Yo me ofrecí para realizar este trabajo, aunque no sabía nada del oficio. Después de la batalla de Stalingrado unos soldados del frente vinieron al campo con un nuevo comandante. Un día él pasó por delante de mí, me miró fijamente y me preguntó: “¿Tú has estado en la guerra de España?” “Sí, le contesté, desde el primer hasta el último día”. “¿Cómo va a terminar esta guerra?” me dijo él. Yo le respondí: “Mi comandante, usted sabe perfectamente que se nos ha prohibido leer y recibir información del exterior. Yo no sé nada de lo que pasa en el sur del frente”. El me dijo: ”Has respondido muy bien, pero yo sé que estás más o menos informado ¿habla!”

“Cualquiera que sea el fondo de mi pensamiento, tengo derecho a decir que Alemania va a ganar la guerra”. Me respondió: “Muy bien dicho”. Me apartó del grupo y me dijo: “ahora estamos tu y yo, no se trata de un jefe alemán y un prisionero español. Puedes hablar”. Yo le dije: “No son Franco, Mussolini o Hitler quienes van a ganar la guerra, sino el gran capitalismo mundial, que es el que tiene todos los medios para dominar el mundo. Llegará un día en el que, en función de la situación, este gran capital se volverá hacia los que tienen más oportunidades de ganarla”, “Muchas gracias”, me dijo él. A la mañana siguiente el comandante se dirigió a sus hombres y a los prisioneros y les dijo: “Nosotros estamos aquí para proteger a unos hombres que trabajan para nuestro país. A partir de ahora no quiero que los trabajadores sean maltratados. No soy un SS sino un oficial del Ejército alemán”. Creo que pensaba lo que decía pero que quería, sobre todo, desligarse de las atrocidades que ocurrían dentro del campo.

La exterminación por el trabajo

En consecuencia, fui enviado a una gran fábrica de armamento y material de guerra. Trabajaba en un torno para fabricar piezas. Un oficial me ordenó un día aumentar la producción. Yo le dije que era imposible porque repercutiría en toda la cadena. Unas horas después me envió a controlar el material con el supervisor del taller. En esa fábrica había un kapo que golpeaba a los obreros cuando querían ir a mear. Tomé la iniciativa de correr la voz para que la gente mease en las máquinas. Pasé así tres semanas y le pedí al kapo para ir a mear. Claro está, me golpeó. El subdirector pasó y me vió “mosqueado”. “¿Por qué?” Le expliqué que el kapo nos golpeaba cada vez que íbamos a mear y que por miedo los hombres meaban en las máquinas. Los desperfectos fueron importantes y motivaron el cierre de la fábrica durante una semana para reponer las máquinas. El kapo fue colgado. Fue una de las operaciones de sabotaje mas importantes que he intentado.

Después del bombardeo de esta fábrica volví cerca de Mathausen. Pude haber sido gaseado poco antes de la liberación del campo, pero algunos soldados alemanes se tomaban las cosas con cuidado porque los americanos estaban muy cerca. Los americanos llegaron al campo una tarde y se fueron enseguida. Fueron los comités de prisioneros formados por nacionalidades los que tomaron todo en sus manos, especialmente hacer fosas y enterrar a las numerosas víctimas. Con una cuarentena de camaradas decidimos abandonar el campo. En un gran barco, viajamos por el Danubio hasta que reencontramos las tropas rusas que nos llevaron a Viena. Me quedé allí tres meses, el tiempo de reponerme un poco porque estaba muy debilitado.


Las ganas de vivir

Después de haber pasado cuatro años y medio deportado, estoy todavía allí. He visto a hombres a los que metían la cabeza en alquitrán hirviendo. Vi a hombres entrar en el crematorio y a otros enterrados vivos. Vi a mis camaradas morir convertidos en esqueletos. Para darse cuenta de lo que pasó en los campos es necesario haberlo visto, porque todo aquello sobrepasaba lo comprensible. ¿Qué me salvó? Las ganas de vivir, de resistir y la confluencia de circunstancias excepcionales. Yo he ocupado siempre puestos de trabajo en los que supe hacerme “indispensable” y que me permitieron seguir vivo en el campo. Yo era el carpintero y me pude adaptar a numerosas situaciones. Sin embargo, siempre he formado parte de comités clandestinos de prisioneros que había para misiones esenciales, como informar sobre lo que pasaba en el exterior o intentar conservar la moral de los camaradas.
    

Estatuto de trabajador extranjero

Volví a Francia y regresé muy enfermo. Me hicieron numerosos exámenes y me aplicaron distintos tratamientos por mis problemas intestinales debido a la deportación y malnutrición. Después de que mi estado de salud mejorase, encontré un trabajo en una empresa de carpintería. Mi patrón me envió a la región de Grenoble donde me encontré con el subdirector de la “Empresa Industrial” en Sechilienne. Fui contratado bajo el estatuto de trabajadores extranjero. Entonces todavía había necesidad de allos”.

En esa época conoció en Vizille a Hélene Blanc, que formaba parte de la asociación de deportados. Su marido había muerto en el campo de concentración de Buchenwald. Ella sabía un poco de español y le ayudó a aprender francés.

“Helene Blanc me aconsejó vistara al doctor Fugain, también miembro de la resistencia. Me explicó que mi intestino se había convertido en una esponja, que no cumplía su función, pero me desaconsejó operarme. Fui tratado poco a poco con aceite de oliva que tomaba puro."

Trabajó en construcción de túnel, cantera y empezó a ganarse la vida con dignidad. Entonces a Aurelio, le propusieron ir a trabajar a una cantera en Argelia.

Aurelio Díaz posee doble nacionalidad, española y francesa desde 1966. 

“Yo me entendía muy bien con los trabajadores argelinos de la empresa porque no permitía que se les tratase de forma diferente a los otros. Un hombre que hace correctamente su trabajo debe ser respetado. Es preciso darse cuenta del contexto de la época, en pleno conflicto sobre la Argelia francesa. Cuando fui a arreglar mis papeles para ir a Argelia me dijeron: “Ya tenemos bastantes revolucionarios en Argelia, no nos hace falta un republicano español”. Estas circunstancias me llevaron, para evitar trabas administrativas de la policía, a pedir la nacionalidad francesa.

Pasó 7 años en esta empresa. Un día su jefe le preguntó si quería volver a trabajar en París pero lo rechazó porque no quiso alejarse de su familia.

“Cuando murió mi hermano, mi hija de 12 años vino a reencontrarse conmigo en Francia. Yo no la había visto nunca. Temblaba como una hoja. Conservo de nuestro primer encuentro el recuerdo de una fuerte emoción. Decidí que se quedase conmigo para que aprendiese francés. Aprendió el oficio de peluquera. Después volvió a España para trabajar en Madrid pero se quedó poco tiempo. En la actualidad tiene 57 años y posee un salón de peluquería en París.

Volví una vez a España clandestinamente a Zaragoza para llevar unos papeles confidenciales de los que ignoraba todo para un farmacéutico. Después volví varias veces mas tras la muerte de Franco.

Acabé mi carrera profesional en Grenoble en una empresa de relojes. Me jubilé a los 58 años.

Aurelio Díaz ha sido presidente regional de la Federación Nacional de Deportados. Residentes Internados y Patriotas con Helene Blanc. Ella fue concejala durante tres mandatos.

A los 85 años Helene es ingresada en la casa de jubilados de Vizille por graves problemas de salud. Él la visita todas las tardes. Entre ellos hay una verdadera historia de amor. Actualmente el vive en su calle de Julienne Grimau, con la ayuda de una sistente social.

Hoy Aurelio Díaz, observador del transcurso de la historia y memoria viviente de la marcha del mundo, quiere transmitir un mensaje a las nuevas generaciones sobre la tierra en la que miles de hermanos de combate reposan para siempre. 

“Pienso que es más que necesario darse la mano, hay todavía demasiada pobreza y destrucción de este planeta. De forma distinta al pasado, alguno grandes poderes económicos representan una amenaza por su voluntad de dominar el mundo. La lucha de oprimidos contra opresores, contra el fascismo que se expresa de nuevo día a día, queda siempre de actualidad”.