Lo Último

Heinrich Mann a las madres alemanas

Víctimas de un bombardeo de la Legión Cóndor



Madres alemanas, vuestros hijos queridos matan a los hijos de otras madres, y no sólo a los hijos adultos, sino hasta los niños pequeños los despedazan con sus terribles armas; tienen que desgarrar el vientre a muchachas y mujeres, matar ancianos, incendiar las ciudades, devastar el país; pero no basta con ésto. Vuestros hijos no deben limitarse a la lucha abierta; se les obliga al asesinato. Detrás del frente caen por su mano los adversarios políticos de los generales rebeldes y de los dirigentes alemanes. ¿Qué creéis, madres alemanas, lo que espera a vuestros hijos si salen de todos estos horrores sin sentido?

Ningún honor, ningún honor ciertamente. Levantaos, madres alemanas; decid en voz alta que no creéis nada de todo lo que ocurre, que no queréis la muerte de vuestros hijos ni su deshonra. Decid lo que sabéis; que vuestros hijos no han ido voluntariamente a España, sino que han sido llevados a la fuerza, abusando de ellos. Como voluntarios luchan en España otros alemanes, pero éstos al lado de la libertad y vuestros hijos se encuentran con ellos; vuestros hijos tiran sobre estos otros alemanes. Uno mata al otro y los dos alemanes se encuentran frente a frente. Nacidos de las mismas madres, estaban destinados a ser felices en la misma Patria.

Decidlo alto, madres alemanas; oíd lo que os gritan las madres españolas.


Heinrich Mann
Facetas de la actualidad españolaLa Habana, agosto de 1937





El alma de un perro

Perro muerto por los bombardeos fascistas en la calle Cortés de Barcelona en marzo de 1938



Han pasado los buitres que  vuelan lanzando explosivos desde el aire, las bombas explosivas destruyen edificios y destrozan los cuerpos de sus moradores, la atmósfera huele a pólvora, el humo de las explosiones es visible todavía en forma de nubes blancas que se disuelven en varias direcciones, las ambulancias corren en busca de carga trágica. Han pasado los bárbaros. Ha pasado el fascismo como una ola de terror. El ánimo del pueblo no decae, esta ráfaga asesina en lugar de sembrar espanto ha templado la voluntad de vencer. El tránsito de peatones recobra su aspecto normal. Dentro de breves momentos, el tránsito rodado circulará de nuevo y Barcelona hará sentir de nuevo la vibración del ritmo que produce la actividad de sus multitudes laboriosas y heroicas. Estoy en la calle esperando un tranvía. En la esquina cercana hay un grupo de personas que despiertan mi curiosidad. ¿Qué pasa ? Voy a verlo. En el centro del grupo hay un perro tendido, es un perro ordinario, un perro callejero de muchas mezclas mestizas y sin linaje describible. Está herido, un trozo de metralla le ha rozado un muslo. Habiéndose rodeado de amigos, demuestra su satisfacción enseñando la lengua jadeante, casi juguetona. "Pobrecito"  —dice una niña que lo contempla apenada— "seguramente cuando lo hirieron estaba ladrando a los aviones". Haciendo un esfuerzo, el perrito se levanta, le abren paso y sale caminando sobre tres patas, penosamente, con la dignidad de un herido de guerra. Empieza a cruzar la calle, la pasa, mira en todas las direcciones, después de permanecer indeciso unos segundos como si le faltaran fuerzas o no supiera donde ir, vuelve a la acera y se tiende en el suelo. Alguno saca un pañuelo y lo ata en su pierna herida como si fuera una venda. El corro vuelve a formarse haciendo comentarios. "¿De quien será este perro?" Pregunta uno. Nadie lo sabe. Ignorándose de quien es, una mujer lo adopta. "Me lo llevo a casa", dice, recogiéndolo del suelo, "tal vez pueda curarlo y darle de comer". Comprendiendo este gesto, el pobre animalito se relame el hocico en señal de gratitud y mira a su nueva dueña como si quisiera decir: "Bueno mujer. Cuando vuelvan los buitres fascistas a descargar la muerte sobre niños inocentes, volveré a plantarme en medio de la calle para ladrarles como maldición."


Pedro Clua
Barcelona, Abril de 1938


Publicado en Facetas de la actualidad españolaLa Habana, mayo de 1938





2347. Carta de A. Ripps, brigadista de la Lincoln, a su padre





Carta de A. Ripps, brigadista del batallón Abraham Lincoln, a su padre.


Querido papá:

Descendimos la ''Loma del Suicidio'', y ocupamos la posición de la segunda línea de trincheras, lugar donde hace días, fué capturado un pelotón completo de italianos. Nos dan instrucciones, y nos preparan para un ataque. A una distancia, entre las matas disecas de los olivos, a menos de cuatrocientos metros, se ven las blancas líneas de las trincheras fascistas, colocadas a un nivel mucho más bajo que el nuestro.

Han terminado las instrucciones. Fuertemente amarramos los cintos de municiones alrededor de nuestro cuerpo, y esperamos la orden de avanzada. Nuestros rostros, aunque pálidos están sonrientes. Todos decíamos chistes para entretenernos.

Suena la voz de mando. La primera sección y la primera compañía saltan fuera; los irlandeses expertos los siguen, después, los cubanos y, finalmente la última, la segunda compañía que avanza por el lado derecho.

Comienza el bombardeo. Comienza el imponente tacleteo de las ametralladoras enemigas, el sordo ruido de los mauser de repetición, la lluvia de granadas; Rodolfo de Armas, leader de la Sección de Cubanos, es el primero en caer.

Le prestamos ayuda, pero es innecesaria. Un proyectil le había atravesado una pierna, dos el brazo, y en el mentón, en el mismo centro del mentón, se le había incrustado el plomo asesino, que buscó la salida por el centro de la cabeza.

Comienzan las bajas bajo la lluvia de la metralla. Uno de nuestros tanques es alcanzado por una de las bombas enemigas, y explota en llamas, unas llamas enormes cuyas lenguas parecen lamer el azul cielo.

Avanzamos cuidadosamente, arrastando nuestro pecho por la tierra, para levantarnos de pronto y volver a caer. El fuego del enemigo se debilita, todo es calma por un momento, y nosotros, nuestra columna, se encuentra a menos de doscientos metros de las trincheras enemigas. Un esfuerzo más, y llegaremos.

Comienza de nuevo la avanzada. Nuestras bajas son inmensas, y bombardeando, disparando nuestros rifles, peleando con coraje, queremos poner un punto final a la tiranía del general Franco. Ya ha caído el Capitán Scott con su cuerpo atravesado por tres balas.

Ya ha caído el padre McCrorty, el honesto religioso agregado a nuestras filas, y ha caído el comandante Merriam, profesor de economía de la Universidad de California. La sección de Cuba parece haber tenido muchas bajas, pero están peleando maravillosamente, con los expertos irlandeses cerca hacen prodigios. Hasta ahora es la de ellos la columna más avanzada.

Llevamos más de cuatro horas de pelea. Los enemigos han comenzado a retroceder, nuestro fuego se multiplica, nuestras ametralladoras cantan con más entusiasmo, nuestros rifles disparan con más velocidad y nuestras caras, llenas de polvo y sudorosas, sonríen de alegría al comenzar una rápida avanzada.

Hemos hecho retroceder al enemigo varios cientos de metros, los hemos hecho alejarse un poco después de seis horas de feroz batalla. Hemos ganado cuatrocientos metros, y por cada cuatro metros hemos dado una vida de las nuestras, pero glorificada; son cuatrocientos metros más donde dominará la democracia, el civismo, la razón. Dios, justo Señor, nos ayuda.

Cuando llegamos a las trincheras abandonadas por el enemigo, cuando llegamos a aquellas líneas blancas que divisábamos momentos antes desde nuestra línea, hemos encontrado, entre los armamentos abandonados, cadáveres de germanos. ¡Papá, padre mío, peleábamos contra las hordas fascistas, contra los nazistas, esos asesinos del cortejo de Hitler!


Tu hijo.
Arthur (*)


Extraído de: Facetas de la actualidad españolaLa Habana, julio 1937







2346. La guerra tiene labios azulados




La guerra tiene labios azulados,
ojos de soledad, carne de frío,
campos de noche eterna, gesto airado,
inviernos sin otoño y sin estío,
la guerra...
tiene niños asombrados,
manitas de miseria y extravío,
cierzos que cortan vidas y sembrados,
grises atardeceres, sol sombrío,
la guerra...
tiene dientes afilados,
cuchillos de acerado desafío,
boquitas de hambre triste y rostro helado,
inmensa podredumbre hacia el vacío,
la guerra...
tiene el ceño ensangrentado,
harapos y negrura de atavío,
alaridos sin nombre y sin soldado,
desbordadas las venas, turbios ríos.

La guerra...,
sal en la herida abierta de la tierra


Antonia Álvarez Álvarez




2345. Orden declarando ilícitos el comercio y circulación de libros, periódicos, folletos y toda clase de impresos y grabados pornográficos o de literatura disolvente

Puestos de libros en la madrileña Cuesta de Claudio Moyano en diciembre de 1940.  EFE




Presidencia de la Junta Técnica del Estado
Ordenes

Declarando ilícitos el comercio y circulación de libros, periódicos, folletos y toda clase de impresos y grabados pornográficos o de literatura disolvente.


Una de las armas de más eficacia puesta en juego por los enemigos de la Patria ha sido la difusión de la literatura pornográfica y disolvente. La inteligencia dócil de la juventud y la ignorancia de las masas fueron el medio propicio donde se desarrolló el cultivo de las ideas revolucionarias y la triste experiencia de este momento histórico, demuestra el éxito del procedimiento elegido por los enemigos de la religión, de la civilización, de la familia y de todos los conceptos en que la sociedad descansa.

La enorme gravedad del daño impone un remedio pronto y radical. Se ha vertido mucha sangre y es ya inaplazable la adopción de aquellas medidas represivas y de prevención que aseguren la estabilidad de un nuevo orden jurídico y social que impidan además la repetición de la tragedia.

A tal fin se dispone:

Artículo primero. Se declaran ilícitos la producción, el comercio y la circulación de libros, periódicos, folletos y toda clase de impresos y grabados pornográficos o de literatura socialista, comunista, libertaria, y, en general, disolventes.

Artículo segundo. Los dueños de establecimientos dedicados a la edición, venta, suscripción o préstamo de los periódicos, libros o impresos de toda clase a que se refiere el artículo precedente, vienen obligados a entregarlos a la Autoridad civil en el improrrogable término de cuarenta y ocho horas, a partir de la publicación de esta Orden. Dicha autoridad deberá ponerlo en conocimiento de la Militar en el más breve plazo posible. La Autoridad civil o sus agentes depositarán los libros entregados en la Biblioteca universitaria, en la pública provincial o en el archivo de Hacienda, según los casos, acompañándose una relación duplicada de los mismos en la que expresen el título, el autor y la edición a que corresponden. Uno de los ejemplares de la relación mencionada se devolverá al interesado con el recibí, y el otro pasará con los libros y folletos a la biblioteca pública, donde definitivamente deben guardarse.

Artículo tercero. Los Directores y Jefes de las Bibliotecas oficiales y, en general, las Corporaciones y entidades que posean libros, folletos y grabados comprendidos en el apartado primero, pondrán el más escrupuloso cuidado en el servicio de ellos, en su conservación y vigilancia y sólo cuando se justifique plenamente la utilidad o necesidad científica de su consulta se podrán poner en manos de los lectores de reconocida capacidad.

Artículo cuarto. La infracción de las disposiciones de esta Orden, sin perjuicio de otras sanciones a que hubiere lugar conforme a la legislación Penal y a los Decretos ya publicados, será castigada con multa hasta 5.000 pesetas.

Burgos 23 de diciembre de 1936
Fidel Dávila

Excmos. Sres. Presidente de la Comisión de Cultura y Enseñanza y Gobernador General.


Burgos, 24 de diciembre de 1936







2344. El Sacrificio de España (Bélgica 1914 - España 1938)

Bandera nazi en el Arco del Triunfo. París, 1940




En esta época de feroces egoísmos nacionalistas, época terrible en la que hay que dar por descontado de antemano el fracaso vergonzoso de toda solidaridad ideológica internacional, es hasta cierto punto comprensible que un demócrata inglés encuentre en su egoísmo y su aislamiento imperial motivos bastantes para desinteresarse de la horrible y titánica lucha que sostiene el pueblo español. Lo que ya no es tan comprensible es que un demócrata de Toulouse, de Marsella o París encuentre en los mismos argumentos del demócrata inglés motivos suficientes para justificar su propia inhibición. Cuando. Mr. Chamberlain dice "no", puede cometer un error político más o menos profundo. Cuando un francés repite '"no", atenta, positivamente, a la seguridad de su patria en peligro.

La guerra que Alemania e Italia mueven en España no es concretamente una guerra contra España misma y si se quiere dar crédito a las palabras del propio Hitler, puede no ser siquiera una guerra contra Inglaterra. Pero una guerra contra Francia, sí que lo es. Se necesita estar ciego para no verlo.

El demócrata francés puede engañarse creyendo que los españoles, arrastrados por nuestras querellas internas, pretendemos llevar a Francia a un conflicto armado para defender así nuestra República democrática, pero los españoles sabemos ya a qué atenernos al cabo de veinte meses de guerra y después de haber derrotado por tres veces consecutivas a los fascistas españoles y de haber visto resurgir al enemigo otras tantas, cada vez más potente, tenemos el derecho de pensar que no es contra los fascistas españoles, enemigos de la República Española, contra quienes se lucha, sino contra los ejércitos alemanes e italianos, enemigos no de la República Española, sino de la República Francesa. Esta es la conclusión a que hemos tenido que llegar en vista de la inutilidad de nuestro esfuerzo y de la esterilidad de nuestras victorias.

La colisión ideológica entre españoles, la verdadera guerra civil, terminó hace ya muchos meses, así como en las primeras cuarenta y ocho horas fue liquidado por el pueblo, de un manotazo, el pronunciamiento militar, aquella estúpida y criminal "cadetada" de Franco.

Lo que subsiste en España no es una guerra civil; no se trata ya de imponer un régimen comunista a fascista, no es siquiera problema de democracia o autarquía; es, sencillamente, la lucha de Alemania para la conquista de una posición estratégica, desde la que sea posible atacar a Francia por la espalda. En la actualidad, España es víctima de una maniobra estratégica de Alemania, como lo fue Bélgica en 1914. La maniobra es ahora más hábil y de mejor estilo; pero, en el fondo, es la misma que entonces. Los aviones de Hitler arrasan España como la artillería del Káiser arrasaba Bélgica; con una sola diferencia, entonces, Alemania, arrogante e insensata, decía dónde iba. Hoy, más experimentada y más cauta, dice que va a defender la civilización occidental contra la barbarie del comunismo que se enseñorea en España. Y los reaccionarios franceses, decididos a dejarse engañar gustosamente, jalean y aplauden al enemigo de su patria. Es como si en 1914 hubiesen jaleado y aplaudido la invasión de Bélgica.

Creer que a la Alemania "nazi" le preocupa lo más mínimo el régimen político o social de España, es grotesco. Pensar que Hitler es capaz de ceder uno solo de sus aviones o sus cañones para que en España triunfe ese cretino de Franco, ese judío armenoide típico, por el que debe sentir un infinito desprecio desde el fondo de su alma nacionalista, es cerrar los ojos a la realidad. Los españoles podrían impunemente haber hecho cuantas revoluciones quisieran, podrían haber instaurado el régimen soviético, o el comunismo libertario, o el canibalismo, si les placía, sin que Hitler se hubiese creído en el caso de sacrificar, para impedirlo, el último de sus S.A.

justificar la intervención "nazi" en España por la cruzada anticomunista es una burda maniobra que ningún francés, por reaccionario y anticomunista que sea, podrá creer jamás.

No puede aceptarse la teoría de que el intento de bolchevización de España sea la causa verdadera de la situación peligrosa que se plantea hoy a Francia. Piénsese que, por el contrario, hay elementos conservadores españoles, anticomunistas también, que se creen con derecho a afirmar que la sublevación de los generales y la subsiguiente intervención alemana en España no son más que las etapas previstas de un plan estratégico del Estado Mayor alemán, concebido para hacer frente a la situación creada por las capitulaciones del pacto franco-ruso. Estos españoles creen a pie juntillas que no es nuestra lucha fratricida la que atrae sobre España la ira y la ambición de Alemania, sino que, por el contrario, es precisamente la política internacional seguida por Francia la que ha provocado en España la catástrofe de la guerra civil y de la intervención alemana. Mientras no existió el pacto franco-ruso, los españoles pudimos disponer libremente de nuestros destinos. Si el Estado Mayor alemán no se hubiese creído en la necesidad de crear un nuevo frente de lucha contra Francia, en los Pirineos, no habría habido guerra civil en España. Así razonan hoy muchos españoles y principalmente los conservadores.

Este criterio, mezquino, como todo criterio netamente conservador y, por lo tanto, incapaz de abarcar en toda su magnitud el panorama actual de Europa, no sirve, en fin de cuentas, más que para devolver a los reaccionarios franceses las imputaciones injustas que hacen a los demócratas españoles. De la situación angustiosa que se ha creado en Europa los españoles no tienen la culpa. Los españoles están siendo, únicamente, las primeras víctimas.

Quienes crean que con el sacrificio de la democracia española basta para aplacar a la Bestia, se equivocan. La República Española, inerme, maniatada por la "no intervención", ofrecida como víctima propiciatoria a la voracidad del naciente imperialismo de los países de régimen totalitario, no bastará para concitar el peligro que se cierne sobre la Europa democrática y, concretamente, sobre Francia.

La voluntad de guerra de Alemania e Italia no se detendrá ante la muralla levantada al otro lado de los Pirineos amontonando los cadáveres de los niños, las mujeres y los ancianos sacrificados por la aviación de Hitler y Mussolini, que va abriéndose paso implacablemente a través de la carne desgarrada de España para poder dar a Francia, por la espalda, el golpe decisivo.

El ciudadano de Toulouse, de Marsella o de París puede creer realmente que ese encarnizamiento feroz de los aviones alemanes con los niños, las mujeres y los ancianos de Barcelona tiene una finalidad en sí. Puede engañarse pensando que el odio de la Alemania hitleriana a la población civil de Cataluña sea tan fuerte que se atreva a arrostrar la condenación universal, sin una finalidad ulterior, sin más motivación que la de matar por matar. Cuando ese ciudadano francés se entera de que en veinticuatro horas los aviones alemanes han hecho millares de víctimas en Barcelona no se acuerda de las palabras terminantes del propio Hitler: "EL ENEMIGO MORTAL, EL ENEMIGO IMPLACABLE DEL PUEBLO ALEMÁN ES, Y SEGUIRÁ SIENDO, FRANCIA. CON LA QUE HABRÁ QUE TENER UNA EXPLICACIÓN DEFINITIVA Y UNA LUCHA DECISIVA".

Para que Alemania tome posiciones ventajosas en esta lucha decisiva contra Francia está sacrificando a España ese traidor a su Patria que se lama Franco.

¡Y aún hay franceses patriotas tan ciegos que no lo ven!


Manuel Chaves Nogales
Facetas de la actualidad española, año 2, núm. 1
La Habana, mayo 1938




24 horas a nado, 53 Kms. recorridos en el río Ebro, para impulsar la ley de Memoria Histórica




El sábado día 29 de abril a las 12:00 se realizó un acto conmemorativo y de respeto en el Parque de la Memoria Histórica de Sartaguda. José Ramón Martínez realizó una emotiva lectura sobre la ley de Memoria Histórica, la vinculación de Sartaguda con dicho parque, y explicando el gesto solidario del nadador Carlos Peña para impulsar dicha ley.

Al acto asistieron los alcaldes de Sartaguda y Lodosa, Protección Civil de Sartaguda, los presidentes de la sección de Memoria Histórica de Sartaguda y Lodosa, así como Julio Sesma, presidente de la asociación Pueblo de las Viudas y el nadador Carlos Peña junto a un grupo de personas. Acto seguido de la lectura se realizó una ofrenda floral junto al muro de los fusilados.

10 minutos antes del comienzo de la travesía a nado de 24 horas, el alcalde de Lodosa Pablo Azcona dio un pequeño discurso sobre la realización del proyecto de Carlos sobre el Impulso de la Ley de Memoria Histórica.

El deportista solidario y vinculado a Lodosa Carlos Peña comenzó su travesía a nado a las cinco de la tarde del sábado 29/04/17 en el Mirador de Lodosa a su paso por el Ebro.

Peña salió a la hora prevista después del toque de bocina realizado por Yolanda Mintegui Soroa y saludando con la mano en el momento en el que comenzaba su nuevo reto. El deportista de Tolosa Carlos Peña comenzaba así su travesía de nadar 24 horas por el río Ebro en pro de la memoria histórica, concretamente para pedir el impulso y cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica.

Tal y como él mismo reconocía antes de comenzar su periplo, era un tema que le llevaba años rondándole la cabeza y finalmente, y tras ponerse en contacto con las autoridades tanto de Sección de Memoria Histórica del Gobierno de Navarra, como de estos dos municipios y con los miembros de la asociación Pueblo de las Viudas, y la asociación de Protección Civil de Sartaguda lo ha logrado llevar a cabo.

Y es que, a pesar de no quiere tocar temas políticos, aseguraba que “es lícito que las familias pasen página y para ello tienen que recuperar los restos de sus seres queridos”.

Peña, que ha sido reconocido como el mejor nadador del mundo estilo espalda y natación extrema por el Office World Reccord (OWR), conoce de sobra el tramo del río por el que nadará estas horas puesto que ha entrenado y realizado diversas pruebas allí.

En este caso, y a pesar de que el río baja con muy poca agua, el nadador, que realizará toda la travesía a espalda, subirá hasta el Pino Rey mientras sea de día y por la noche recortará el recorrido hasta pasadas las pistas de atletismo. Durante las 24 horas irá acompañado por piragüistas de Protección Civil de Sartaguda, asociación que se encargará de velar por su seguridad y bienestar. La idea, apuntaba el propio nadador, es comer y beber cada media hora puesto que el esfuerzo es considerable.

Nada más comenzar la travesía se le partió la aleta del pie derecho, eso en un principio asusta o incomoda al nadador ya que la carga que deberá soportar la pierna derecha sería el doble, sigue su trayectoria para probar si necesita un recambio o no. Durante las tres primeras horas de nado realizó el trayecto más largo y uno de los problemas que tuvo llegando al Pino Rey, es que se enganchaba con muchas algas. A partir de las 21:00 partiendo del mirador se comenzó a nadar el recorrido más corto y más seguro para que Protección Civil y resto de voluntarios que pudieran vigilarle más fácil de noche, ya que el campo de futbol y pistas de atletismo estaban completamente iluminados.

Fue una noche llena de sorpresas debido a que muchas personas se acercaban al embarcadero del club de remo de Lodosa (que amablemente nos cedieron sus instalaciones) para ver a Carlos y animarle, sacarse fotos junto a él, etc.

A media noche Carlos empezó con fuertes dolores en el hombro derecho, a primera vista se le reconoce y se piensa que es una tendinitis y se le administra una pastilla un anti inflamatorio. Pese a este contratiempo la noche transcurrió con normalidad y muy animada por parte de los asistentes.

Con la llegada del amanecer, Carlos comienza su última parte del reto, las horas transcurren con normalidad hasta las 15:00 hay un repentino cambio de tiempo muy agresivo, ya que se levanta un viento muy fuerte, y con una tormenta con truenos, en un momento en el cual Protección Civil, la mujer de Carlos Peña están barajando la posibilidad de sacar a Carlos del agua si dicha tormenta pasa a ser eléctrica, cosa que no ocurre y el nadador continua su marcha. A las 16:30 finaliza la tormenta y queda todo en calma e incluso comienza a salir el sol.

Un nutrido grupo de personas se acercaron al embarcadero, y estaban a la espera de la llegada del nadador, autoridades, sección memoria histórica, etc. A las 17:05 llega Carlos al embarcadero y es recibido con una calurosa bienvenida; El cantante de Jotas José Luis Martínez (Chelis) al son de la guitarra con Merche Roldan, le ofrecen a Carlos Peña una jota totalmente dedicada a él y a su gesta en esta ocasión, emocionando al nadador y al resto de público, así mismo David Labarta hizo una pancarta en la cual ponía “LOS QUE FALTAN TE LO AGRADECEN 24 HORAS NADANDO – AUPA CARLOS”, al salir del agua Carlos agradece a todos los que han estado junto a él, especialmente a Protección Civil de Sartaguda y todas las personas que se fueron acercando a darle ánimos durante las 24 horas. Se sacó fotos con todos los que a bien quisieron estar con él, fue un recibimiento muy emotivo.

Se trata de la 11ª vez que Peña se embarca en una travesía de 24 horas o más a nado y que se suma a un extenso palmarés de más de 58 pruebas que lleva acumuladas desde que comenzara en el año 1989.




2342. Los mendigos pelean por España




Los mendigos pelean por España,
mendigando en París, en Roma, en Praga
y refrendando así, con mano gótica, rogante,
los pies de los Apóstoles, en Londres, en New York, en Méjico.
Los pordioseros luchan suplicando infernalmente
a Dios Por Santander,
la lid en que ya nadie es derrotado.
Al sufrimiento antiguo
danse, encarnízanse en llorar plomo social
al pie del individuo,
y atacan a gemidos, los mendigos,
matando con tan solo ser mendigos.

Ruegos de infantería,
en que el arma ruega del metal para arriba,
y ruega la ira, más acá de la pólvora iracunda.
Tácitos escuadrones que disparan,
con cadencia mortal, su mansedumbre,
desde un umbral, desde sí mismos, ¡ay! desde sí mismos.
Potenciales guerreros
sin calcetines al calzar el trueno,
satánicos, numéricos,
arrastrando sus títulos de fuerza,
migaja al cinto,
fusil doble calibre: sangre y sangre.
¡El poeta saluda al sufrimiento armado!


César Vallejo
España, aparta de mi éste cáliz, 1939


El poemario España, aparta de mí este cáliz fue escrito por César Vallejo en 1937 y publicado después de su muerte.




2341. Homenaje a Pedro Chico Suarez, "El Perrero"

Pedro Chico Suarez
(Cehegí, Murcia, 11 de julio de 1877 - Caravaca de la Cruz, Murcía, 9 de Julio de 1941)



Este homenaje va dedicado a mi abuela Carmen Ruiz Carrasco y a mi abuelo Virgilio Chico Alajarín, por las lágrimas que te vi derramar abuela cuando el día de todos los Santos íbamos al cementerio a llevarle flores a tus padres y no podíamos llevarles flores a mis otros bisabuelos porque no sabíamos donde estaban. Mi abuelo ese día estaba pensativo, con la mirada perdida, ese día yo no alcanzaba ni siquiera a imaginar que les pasaba, yo era una niña. Yo preguntaba a mi abuelo por qué él no le llevaba flores a sus padres y él me decía que no sabía donde estaban enterrados, entonces yo, como niña que era le preguntaba por qué, y el me respondía “cosas de antes, de las que no quiero hablar”.

Ahora entiendo, que le doliera el alma, que se le desgarrara por dentro el corazón. Nunca hubo rencor en su mirada, sino resignación. Mi abuelo Virgilio sólo quería que esto no se repitiera más y que no sufriéramos nosotros lo que sufrió él y su familia por pensar diferente.

Ahora os voy a relatar la vida de un hombre bueno, de ideas increíbles que quería un mundo diferente, y que gracias a él y a muchos como él, estoy escribiendo estas letras, acomodada en mi casa, con mi familia y mi tranquilidad.

Pedro Chico Suárez, nació el 11 de Julio de 1877, un miércoles muy caluroso, en una humilde casa de Cehegín. Era el pequeño de la familia, su hermano mayor se llamaba Martín y le seguían Ramón, Catalina y Francisca. Era hijo de Pedro Chico Ibáñez, un jornalero que creía que los libros y el estudio daban la libertad, y que ser libres era lo mas hermoso.  Con su esfuerzo y tesón quiso dar un futuro mejor a sus hijos. Se casó con Luisa Suárez Menéndez, que era ama de casa, como la mayoría de las mujeres de su época.

Mi bisabuelo Pedro quiso ser guarda forestal, y su primer destino fue Alhama. Allí conoció a mi bisabuela María Rosario Alajarín Clares, con la que en 1899 contrajo matrimonio y se fueron a vivir a Lorca, concretamente a la Zarcilla de Ramos, donde nacieron la mayoría de sus once hijos.

Buscando una vida mejor, animado por la familia de mi abuelo, quiso el destino que se fuera a vivir a Cehegín, donde trabajó  de guarda municipal. Fue nombrado jefe de los municipales en 1931. Cuidó valiosamente el pueblo, ayudó a todos sus habitantes, tuvieran las ideas que tuvieran. Ayudaba a la gente que estaba enferma y que no tenían medios, proporcionándoles medicinas y apoyo para que no perdieran sus casas. Para los vecinos de este pueblo, mi bisabuelo era una gran persona.

Fue nombrado jefe de los municipales en el mandato de su sobrino Pedro Chico Cánovas, fundador del partido Socialista del pueblo y alcalde desde el 28 de abril al mes de septiembre de 1931, año para esta familia muy importante, en el que se resaltaba la II República y las ideas socialistas que años más tarde les costaría la vida.

Este sobrino de mi abuelo murió en Julio de 1936, en la sublevación de las tropas de Franco, cuando le dieron un tiro en la cabeza. Tres años después otro sobrino de mi abuelo, José Chico Cánovas, fue fusilado el 31 de junio de 1939 en el paredón del Arsenal militar de Cartagena y su hermano Ramón Chico Cánovas el 29 de octubre de 1940 corrió la misma suerte en el cementerio del Este de Madrid.

En el año 1934 destituyeron a mi bisabuelo del cargo de jefe de los municipales. Siguió en el Ayuntamiento en el Negociado de Multas. En esta etapa, tenía enemigos que ni él se imaginaba.

En las elecciones de 1936, seguía perteneciendo al Partido Socialista. Nunca renunció a sus ideas, las tenía más fuertes que nunca. Era ya una persona mayor, con 60 años, pero continuaba manteniendo la ilusión por un mundo mejor para sus hijos.

En 1940 mis bisabuelos vivían con mi tío Pepe, el único hijo que les quedaba, y la mujer de éste. Los demás había huido, porque esta familia tan socialista, no se salvaría de la barbarie.

A mi abuelo Virgilio se lo llevaron encarcelado acusado de quemar unas iglesias, cuando él no se encontraba en Cehegín. Estuvo en prisión hasta 1944 y por los pelos se libró de la pena de muerte. Otro hijo de mi bisabuelo, mi tío Bienvenido, uno de los pequeños, huyendo de la persecución fue confinado en Mauthausen el 3 de abril de 1941 y sobrevivió hasta la liberación del campo el 5 de mayo de 1945. Los demás hermanos también fueron encarcelados, distribuidos por España, con la “suerte”, de que no los mataron. Un sufrimiento detrás de otro, que dolor tan grande para mis bisabuelos, el no saber nada de sus hijos.

Fue un 27 de Febrero de 1940, cuando irrumpieron en la casa de mi tío preguntando por Pedro Chico Suárez. Él presentó con la cabeza bien alta y se despidió de su hijo y de su mujer, a la que ya no volvería a ver con vida. Tenía 63 años cuando se lo llevaron, y él sabía que ya no volvería.

El 21 de Noviembre de este fatídico año, mi bisabuela ya no puedo más y le dio un derrame cerebral. El sufrimiento de no saber nada de sus hijos y no tener a su lado al amor de su vida, se la llevó.

Mi tío Pepe, pudo lograr que mi bisabuelo acudiera al entierro y cuando entró por la puerta y vio a un pájaro enjaulado dijo: "dejar en libertad a este pájaro, que ni los pájaro se merecen estar entre rejas". Después se desmoronó, su mujer había muerto y él no había estado a su lado. Que tristeza tan grande, que impotencia, tenía mi bisabuelo, que veía inútil como otros se hacían cargo de todo, mientras él volvía a la cárcel. A su hijo, le animaban diciendo que no se preocupara que su padre saldría pronto de la cárcel, pero no fue así.

Volvió a la cárcel de Caravaca de la Cruz, el 26 de junio de 1941 y dieron orden de proceder con la comprobación de los hechos, con la declaración indagante, con mi bisabuelo. Al día siguiente, según cuentan, el recluso Pedro Chico Suarez padecía gripe y fue trasladado al Hospital de la Caridad de la misma localidad. Cuando su hijo se enteró, fue a verlo y las monjas se lo impidieron. Decían que tenía una enfermedad contagiosa. Insistió tantas veces que al final accedieron. Cuando lo vió apenas pudo reconocerlo. Estaba demacrado, tenía la cara transfigurada, llena de morados. Tan solo pudo permanecer con él unos minutos, los últimos que le vió con vida.

El 9 de Julio de 1941, mi bisabuelo Pedro Chico Suarez, falleció por tifus abdominal según la versión oficial.  Lo que yo deduzco, por la documentación de que dispongo, es que la causa de su muerte fueron las palizas que recibió.

En el cementerio de Caravaca de la Cruz se pierde el rastro de mi bisabuelo. Mi tío fue testigo de su enterramiento, pero en el número 96, donde nos habían dicho que se encontraban sus restos, no está, pues se encuentran los restos de una persona que falleció seis meses después. No sabemos si lo enterraron encima, si lo sacaron y lo enterraron en otro sitio. Hemos perdido su rastro y sentimos gran dolor de no poder traerlo a Cehegín y enterrarlo con algún hijo, porque a su mujer unos años después de que muriera, la echaron al osario común por ser roja, y no consta que esté enterrada en ningún sitio, ni en papeles de la Iglesia, como si no hubiera existido, la han borrado de la faz de la Tierra.

Este es mi pequeño homenaje a una parte de mi familia, que sufrió como tantas familias en España, las atrocidades del franquismo.


Ramona Corbalán Chico
Mayo 2017