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2077. Pan, T (...rabajo y Libertad)


En Almería, la madrugada del  13 al 14 de agosto de 1976, Javier Verdejo Lucas murió abatido por las balas de la Guardia Civil. Tenía 19 años y militaba en la Jóven Guardia Roja de España. Su delito, escribir en un muro de la playa del Zapillo de San Miguel, un mensaje que no pudo finalizar: Pan, trabajo y Libertad.


«El 13 de agosto, Francisco Javier Verdejo Lucas, estudiante de 19 años, muere en Almería por disparos de la Guardia Civil. Recibe un balazo por la espalda mientras hace una pintada: “Pan, trabajo y lilbertad”. Es plena feria patronal en la localidad andaluza y el suceso conmociona a toda la provincia. Javier es hijo de un personaje muy conocido en aquellas tierras, Guillermo Verdejo, un franquista recalcitrante que ha sido presidente del Colegio de Farmacéuticos y alcalde de Almería. Cuando los guardias civiles que han asesinado a su hijo se presentan ante él para ofrecerle sus excusas, intentando explicarle que lo ocurrido ha sido fruto de un accidente, el padre de la víctima les contesta que sólo han cumplido con su obligación. Los familiares del fallecido intentan que el entierro pase desapercibido, pero la gente abarrota la iglesia de la Virgen del Mar. Varios camaradas del Javier, que militaba en la Joven Guardia Roja, organización juvenil del Partido del Trabajo de  España (PTE), y miembros de otros partidos de izquierda arrebatan el féretro a la familia y lo llevan en hombros hasta el cementerio, al frente de una gran multitud. El gobernador civil de Almería es el fiscal Roberto García Calvo, que en 2001 llegará a magistrado del Tribunal Constitucional. Ordena la detención de quienes han paricipado en “el secuestro del cadáver” durante el entierro, pero no realiza ninguna investigacion sobre las circunstancias en la que se ha producido la muerte del joven comunista y archiva rápidamente el caso. Cuando es designado juez del Tribunal Constitucional, 25 años después, respaldado por el gobierno de José María Aznar, a nadie se le ocurre preguntarle por el asesinato de Javier Verdejo. »

Alfredo Grimaldos
La sombra de Franco en la Transición




Por las playas de Almería
nacieron claveles frescos
sembraos con la semilla
del joven Javier Verdejo.
 
Del joven Javier verdejo
que en una noche de Agosto
cuando su misión cumplía,
las balas del enemigo
le destrozaron la vía.
 
Y sin poder defenderse
cayó su cuerpo jerío
como en otoño las hojas
y con su sangre en la arena
puso la bandera roja.
 
Como se agitan los mares,
Euzkadi se ha estremeció
y al grito de Libertad
se levanta embravecío.
 
Se levanta embravecío
que el pueblo pide justicía
por la muerte de Zabala,
por todos los que han caío
jeríos cuando luchaban.
 
Pueblo de Fuenterrabía
sobre tus piedras ha caío
Jesús María Zabala
que agonizante ha rodao
destrozao por las balas.
 
Hasta cuando compañero
seguiremos aguantando,
el caer de uno en uno
y que sigamos callando.
 
Y que sigamos callando
ante aquellos que no quieren
darle al pueblo Libertad
y que nos ponen cadenas 
si decimos la verdad.
 
Compañero, compañero
quita el velo de tus ojos
y el tapón de tus oídos,
ven a luchar con nosotros
y caminemos unidos.
 
Están pidiendo justicia
la sangre de nuestros muertos
y aquellos que los mataron
andan por el mundo suelto.
 
Andan por el mundo suelto
por que tienen las caenas
y cárceles pa encerrar
pató el que vaya gritando
PAN, TRABAJO Y LIBERTAD.
 
Compañeros, compañeros
gritemos hoy fuertemente
al cogernos de la mano
que forjando la unidad
es seguro que triunfamos.
 
Letra: José Mª Carrillo          
Música: Gente del Pueblo



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