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95. A los que no son analfabetos.

Enriqueta Otero Blanco (Castroverde, lugo, 26 de febrero de 1910 - Lugo, 31 de octubre de 1989)




Enriqueta Otero Blanco, secretaria de Dolores Ibárruri durante la guerra civil y la más conocida sobreviviente de la guerrilla antifranquista gallega, fue maestra de profesión, ejerció en diversas escuelas rurales gallegas. En 1936 se afilió al PCE y al estallar la guerra civil se alistó como miliciana de cultura en la Brigada Móvil de Choque de la 46ª División, que dirigía Valentín González, El Campesino, en donde llegaría a obtener el grado de comandante.

En los últimos días de la guerra fue recluida por la Junta de Defensa de Madrid en la cárcel de Ventas con otras militantes comunistas, pero logró capitanear una fuga masiva y tomar un tren hasta Lugo, donde se incorporó a la guerrilla con el apodo de María Dolores y resultó herida en varios enfrentamientos armados. Fue una de las pocas mujeres guerrilleras que se vieron obligadas a resistir en el monte, y sus siete años de maquis lo confirman. En 1946 fue detenida y condenada a muerte. Una campaña internacional de solidaridad logró la conmutación de la pena por treinta años, de los que pasó 19 años en diversas cárceles españolas, saliendo en libertad en 1965.


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Textos de combate - A los que no son analfabetos

"Yo no voy a la Escuela porque ya se leer y escribir"

Oigo muchas veces esta frase que quiere justificar la no asistencia de muchos a la Escuela.

Quiero demostraros que esta razón no es suficiente, que es sofística y turbadora.

La cultura, no es sabe leer y escribir. La cultura es algo más amplio, es saber regirse, conforme a las leyes de la moralidad y de la ética, para poder con libertad conducirnos en todos los hechos de nuestra vida, sin andadores y sin necesidad de que otros nos orienten por donde hemos de ir.

A unos pocos, a los fascistas, les interesa que la inmensa muchedumbre no sepa discurrir por cuenta propia, para que, como ciegos, por efecto de la ignorancia, vayan por donde ellos quieran, que es siempre la inducción que hacen conducente al bien de los pocos y al malestar de los muchos. Pero, cuando un pueblo sabe de sus derechos y deberes, cuando sabe discernir lo justo de lo injusto, cuando está educado, entonces no son posibles las explotaciones criminales.

Este es nuestro ideal, por eso llamamos a la Escuela a todos los antifascistas.

Llamamos al que tiene títulos, porque ese podrá enseñar algo a los demás y podrá también ampliar la cultura. La adquisición de la cultura no termina nunca, los sabios más grandes, un Ramón y Cajal, un Menéndez y Pelayo, etc, etcétera, al morir, se lamentaban de que la vida fuese tan breve: "ahora que empezaba a aprender algo, que empezaba a leer en los muchos libros que la cultura humana acumuló, tengo que morir" Este lamento de los sabios es una gran lección para nosotros, que aún teniendo títulos no hemos hecho más que empezar a deletrear. Sócrates, el sabio más grande de la Humanidad, decía: "Sólo se que no se nada", y he aquí, que por ver con claridad meridiana su ignorancia (era sabio). Tener un título de doctor no supone nada. Preguntad si no a muchos de esos "doctorcitos" qué es la vida ..., qué saben de la bondad y de la mentira. qué saben de leyes sociales, qué saben de leyes fenoménicas (leyes de física y química, de lo muerto recopilado en libros) y veréis que por creer que saben algo, son doblemente estúpidos e ignorantes.

De aquí nace el orgullo (siempre infundamentado), de aquí nacen los teorizantes dogmáticos, que imponen sus leyes, emanadas, según ellos, de su superior sabiduría.

Queremos reformar la sociedad, queremos llevar las mentes humanas al máximo desenvolvimiento, para que el labriego de tez curtida de lecciones de filosofía, sepa de los problemas esenciales de la vida y pueda atender a su vida en todos los detalles imprescindibles para una existencia digna.

Primera aplicación de todas las sabidurías: satisfacer las necesidades imperiosas, pan suficiente para el cuerpo, posibilidad libertadora para el espíritu. Casa, agua, sol, luz, calor, distracción educadora. Luego especialicémonos (así lo exige la limitación humana) según nuestras facultades, cada cual para aquella profesión que mejor sirva. Que ningún labrador, que ningún obrero, carezca de su cuarto de estudio, de sus libros especiales. Que todas las edades de nuestra vida, sean épocas internas de nuestros estudios. Que el viejecito, continúe reflexionando, estudiando del gran libro de la vida ... que siempre tiene sus hojas abiertas ... que nadie, por ninguna circunstancia, por ningún puesto que ocupe, se crea exento del deber ineludible de seguir estudiando.

Cada época de nuestra vida, ello es verdad, tiene intereses distintos, conocer estos intereses distintos, conocer estos intereses y cultivarlos siempre, es el ideal de la Escuela, de la Escuela amplia y renovadora, de la nueva Escuela. Que el maestro sepa que su cometido no se limita solo a dirigir chicos; los chicos precisamente son los que menos dirección necesitan (en el mejor sentido de la palabra) porque ellos, libres aún de prejuicios, de egoísmos, de falsos valores,  marchan solos por el camino expansivo, conforme a leyes biológicas y sanas, pero estos otros -niños grandes-, pedantes y orgullosos, que han crecido torcidos y sienten en sí la atracción de un sendero rutinario, marchan a la ruina propia y al desequilibrio social.

Eduquémonos todos, camaradas. Seamos humildes, que es ser grandes.


Enriqueta Otero Blanco
"As vidas de Enriqueta Otero Blanco"
Letras armadas - Colección Estudios
Ángel Rodríguez Gallardo.



1 comentario:

  1. Gracias María por sacar a esta mujer del anonimato. Se lo merece, las personas de cierta edad recuerda a Enriqueta por las calles de Lugo tirando de un carrito lleno de libros con el fin de prestarlos a todas aquellas personas dispuestas a leerlos.
    Estoy muy orgulloso de haber participado en la presentación pública del libro que cuenta su historia y al que haces referencia, en mi ciudad, A Coruña.

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