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110. Rapadas




María Torres/ Enero 2012

La Ley de la Memoria Histórica aprobada en el 2005, se olvidó de las mujeres al no incluirlas como víctimas de la represión de la dictadura. Se olvidó de miles de mujeres que fueron vejadas y represaliadas durante la Guerra Civil y la inmediata postguerra por los “vencedores”, que ejercieron sobre ellas múltiples violencias: raparon sus cabezas, las obligaron a beber grandes cantidades de aceite de ricino mediante el procedimiento de meterles un embudo en la boca. Muchas se ahogaban en su propio vómito de sangre debido a las heridas provocadas por la colocación del embudo. Se las llevaron a limpiar cuarteles e iglesias, manteniéndolas de rodillas en éstas últimas durante interminables horas. Las hacían desfilar  cantando el “cara al sol” o la salve, las exponían en las plazas, sucias, deshidratadas, desfallecidas.

Muchas de las que lograban sobrevivir al escarnio público acababan en las cárceles, donde el siguiente paso era morirse de hambre, de epidemias, de tuberculosis. A otras muchas les esperaba, tras la parodia del juicio del Consejo de Guerra Sumarísimo, la muerte por fusilamiento.

También las violaron gracias a las instrucciones de Queipo de Llano: “nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los rojos lo que es ser hombres. De paso han enseñado también a sus mujeres, que ahora por fin han conocido hombres de verdad, y no esos castrados milicianos. Dar patadas y berrear no las salvará”

Nadie las ha pedido perdón.

Para Pura Sánchez, historiadora de Memoria Histórica, el hecho de raparles la cabeza “tiene que ver con desposeerlas de su feminidad. El aceite de ricino era un purgante, que en grandes cantidades, como les daban a ellas, provoca fuertes dolores estomacales y graves diarreas. Hacerles esto a las mujeres y exhibirlas era un mensaje dirigido a los hombres: “Mirad lo que hacemos a vuestras mujeres, ahora son nuestras”. Eran consideradas un botín de guerra”.

Las mujeres de la  estremecedora fotografía que encabeza este texto tienen nombre. Las cuatro eran vecinas de Oropesa, Toledo. A las cuatro las raparon la cabeza, las vejaron y fueron expuestas en el estanco del pueblo, como si fueran productos  de consumo.

Durante varios días fueron paseadas por las calles del pueblo. Durante su triste recorrido fueron insultadas, arrojaron piedras sobre ellas e incluso las mantearon.

Prudencia Acosta fue encarcelada durante toda la guerra en la cárcel de mujeres de Puente del Arzobispo. Vivió con la constante amenaza de muerte a ella y a su hijo Andrés, con quien aparece en la fotografía,  si el ejército rojo se acercaba. Jamás separó a Andrés de su cuerpo y posiblemente esto la salvó de morir fusilada. Antes de encarcelarla le incautaron todos sus bienes. Al finalizar la guerra regresó su marido que se había alistado en el ejército republicano. Fue fusilado en la pared del cementerio de Talavera el 23 de agosto de 1940.

María Antonia de la Purificación Rubio Alía (Pureza) tan solo tenía 16 años al  iniciarse la Guerra, estaba soltera  y vivía con su madre, Ambas fueron retenidas en la cárcel de la plaza vieja de Oropesa. La acusación que recayó sobre Pureza fue que tenía relaciones con un “chaval rojo”. Las raparon con unas tijeras de cortar el pelo a las caballerías. La madre de Pureza consiguió escapar meses más tarde, pero ella permaneció encerrada hasta los 18 años, sufriendo todo tipo de vejaciones.

Antonia Juntas Hernández (Antonia la Planchadora). Tenía cuarenta y ocho años cuando fue rapada. Permaneció con el resto de mujeres en la cárcel acusada de haber trabajado sirviendo a las tropas republicanas. Aunque Antonia nunca fue de ideología republicana, trabajó preparando comidas para las tropas por un escaso sueldo. Por ello fue condenada a tres meses de prisión.

Antonia Gutiérrez Hernández  estaba casada y era madre de dos hijos. Al iniciarse la Guerra ni ella ni su marido tomaron parte por ninguno de los bandos. Cuando el ejército nacional llegó al pueblo fue  encarcelada bajo la acusación de pertenecer a una familia que contaba con miembros republicanos. Por mediación de su suegro fue puesta en libertad unas semanas más tarde. Conservó durante toda su vida  la trenza que le fue cortada en esa terrible ocasión.

Y nadie les pidió perdón.


Verdad, Justicia y Reparación.




13 comentarios:

  1. Autenticos criminales que murieron en la cama y ahora nos gobiernas sus acólitos que no condenan esos crímenes.
    Cuanta amargura siento.

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  2. Comparto tu sentimiento, José Manuel... Como mexicano conozco solamente generalidades de la negra historia del franquismo; pero estos detalles que se dicen en el texto y la crudeza de las fotos me dan mucho sentimiento

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  3. Recuerdo que ésto lo contaba mi madre atemorizada...siempre me he preguntado que si su rudo carácter se debió a todas estas situaciones insostenibles que debieron de pasar en la guerra.
    Y subcribo lo que dice el amigo José Manuel...todos murieron en su cama; para que algunos vayan diciendo que nadie se libra del castigo merecido.
    Un abrazo amiga.

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  4. En Santa Margarida i els Monjos (Penedès-Catalunya)raparon y exibieron publicamente a T. Moreno, de 18 años, por negarse a saludar a la manera fascista a un antiguo compañero suyo. Murio con el recuerdo, nunca perdono.

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  5. Todos estos recuerdos son dolorosos. Recordar es obsceno, peor: es triste, pero olvidar es morir.

    Barrinaire, me encantaría conocer la historia de T. Moreno. Si puedes contarmela .... (martorcel@gmail.com)

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  6. Menos mal que el recuerdo de la historia cruel que hicieron pasar a nuestros abuelos y padres no ha caido en el olvido y aunque la dejadez de los gobiernos socialdemocratas del PSOE y el olvido y desprecio de los ultrafascistas del PP, quieran desterrarlos al olvido, mientras muchos de nosotros sigamos con vida lo seguiremos denunciando hasta el fin de nuestros dias. MI GRAN RESPETO A LAS MILES DE MUJERES QUE SUFRIERON MUERTE,TORTURAS HUMILLACIONES Y CARCEL ,A LAS QUE INCLUSO LAS ROBARON A SUS HIJOS Y HAN SIDO Y SIGUEN SIENDO LAS OLVIDADAS DE NUESTRA HISTORIA.

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  7. Me pregunto, como Ysupais,si mi madre también tenia un carácter fuerte, por esos motivos, ella no lo sufrió en su propia carne por aquel entonces ya vivía en Barcelona, sufrió los bombardeos y demás terrores de una guerra, pero en un pueblito de Navarra donde estaba toda su familia si sucedía; aceite de ricino, pelar al rape a las mujeres y que hicieran la instrucción con las heces corriendo por sus piernas, era la diversión que tenían los fascistas-falangista los muy hijos de p...

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  8. A mi abuelo paterno lo mataron y a su mujer le cortaron el pelo para que todos supieran "de qué lado estaba". Mi padre tenía 14 años, ahora tiene 86, habla poco de ello pero cuando lo hace es con una naturalidad que te impresiona. Tantos años de dictadura les ha lavado el cerebro, no sabe pensar por si mismo, núnca le dejaro... el otro dia me dijo que fué para que ellos, los hijos, tuvieran una vida mejor... increíble, pero cierto. Incluso los crímenes más atroces se pueden normalizar... en nuestras cabezas. El no sabe dónde enterraron a su padre, nunca volvió. Mi abuelo era un hombre culto, inteligente y fiel a sus ideas, por eso lo mataron, sólo por eso. Mi madre también dejo de pensar, como tantos otros, para no recordar... No interesa que eso se sepa ni que se recuerde... no interesa...

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  9. Soy la nieta de Pureza, Maria Antonia de la Purificacion,esa imagen con sus compañeras es muy dura, me da mucha rabia el pensar todo lo que tuvieron que pasar, afortunadamente serán recordadas.

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  10. Ana María,
    Siempre serán recordadas. Siempre estarán en nuestra memoria.
    Sufrieron una doble represión por ser mujeres y no hay olvido.
    Nos encantaría que nos contaras sobre tu abuela para poder escribir algo sobre ella. Te dejamos un correo por si te animas: martorcel@gmail.com
    Un abrazo.

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  11. En mi familia, hubo de todo un poco....mi padre hablaba poco de su hermano fusilado en la tapia del cementerio del este en 1940.....en su expediente dice que era soltero, pero estaba casado por lo civil, nunca se habló de su esposa y mi abuela era una mujer callada y encogida.....sufrió tanto con la guerra, la muerte de su hijo , la permanencia de mi padre en un campo de re-educación.....y posteriormente le obligaron a realizar el servicio militar durante dos años....él decía que vivió 7 años de mili......pero hablaba en voz baja por el temor a ser escuchado.....pero en todo conflicto, las victimas invisibles son las mujeres, vulnerables por esa misma condición.....no olvidamos, estamos obligados a recordar y dejar ese recuerdo a las generaciones venideras JAMAS OLVIDAREMOS

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  12. Por el bien de la humanidad esperemos que esto no se olvide por aquello de que que la historia se repite, gracias a compañeros como vosotros por el trabajo de recopilar esta valiosa información.
    Mis hijos no lo olvidaran por el respeto a estas persona que murieron por la libertad.
    Un abrazo.

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  13. Arturo,
    No olvidamos y no callamos, porque el silencio absuelve a los verdugos.
    Un abrazo.

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