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174. Después de la caída de Badajoz



Después de la caída de Badajoz, las columnas rebeldes se preparan para partir. La justicia militar prosigue con rigor inflexible.


Diario de Lisboa, 16 de agosto´36. Por Mário Neves (1912 – 1993)


He regresado hoy a Badajoz, no porque el espectáculo de ayer me dejara alguna nostalgia, sino porque debía de haber aún mucha cosa que observar en la ciudad fronteriza ocupada por los rebeldes.

(…) La entrada a la ciudad ya nos es tan difícil como ayer, aunque no nos libran de presentar el salvoconducto que el teniente coronel Yagüe mandó que nos extendieran. Los soldados del Tercio y los “regulares” marroquíes están con los preparativos de partida. Decenas de camiones aguardan en las calles la orden de salida. Se nota por toda la ciudad un movimiento intenso de legionarios y marroquíes que se suben, apresuradamente, en las camionetas. La columna va a partir, no quedan dudas. Los camiones están cargados con todo tipo de material bélico y de ingeniería. Grandes letras blancas pintadas en los vehículos dicen: “Columna de Castejón – 5ª bandera – 2ª legión”.

(…) Pasamos después por el foso de la ciudad, que sigue lleno de cadáveres. Son los fusilados de esta mañana, en su mayoría oficiales de los que se han mantenido fieles al gobierno de Madrid y que han estado peleando hasta el último momento. Uno de ellos es el teniente coronel Juan Cantero, con su pelo gris, al que la muerte sorprendió en mangas de camisa y que yace entre otros de apariencia humilde.

Cerca, junto a los destrozos causados por el bombardeo y la metralla que ha cesado, aún se ve una bomba aérea que no ha llegado a explotar.

(…) En las calles principales hoy ya no se ven, como ayer a primera hora de la mañana, cadáveres insepultos. Algunas personas que nos acompañan nos aseguran que los legionarios del Tercio y los “regulares” marroquíes encargados de ejecutar las decisiones militares, pretenden únicamente conservar los cadáveres en exposición durante algunas horas, en algún que otro punto, para que el ejemplo produzca sus efectos.

Nos explican también que la forma de seleccionar a los presos para la pena última consiste en el examen del cuerpo: los que presentan aún la señal de las culatas de los fusiles grabada en el pecho, por haber estado disparando durante mucho tiempo, pueden considerarse dados por perdidos.

Hoy hemos ido de nuevo a la “Comandancia” militar. Se nota un poco más de orden que ayer. Ya no vemos en la oficina del capitán ayudante del teniente coronel Yagüe tanta diversidad de informes, ni oímos tantas órdenes dadas al mismo tiempo, como ayer. Nos reciben amablemente cuando declaramos nuestra identidad. Pero hoy no hay noticias.


*



Mário Neves, reportero de Diário de Lisboa, fue el primero en dar la noticia de la brutal represión de Badajoz. Logró entrar en la ciudad y fue testigo del terrorífico espectáculo. La última de sus crónicas nunca vió la luz. Fué censurada.




3 comentarios:

  1. Una voz del horror. Hubo varias...

    Temo repetirte y comentarte algo que ya haya dicho; si es así te pido disculpas y piensa que a mis 44 a veces a uno ya se le va la castaña... Lo que quería comentarte es que durante un tiempo estuve haciendo un trabajo sobre las voces femeninas en la guerra, y descubrí que era un mundo enormemente alucinante. Ya no digo los típicos trabajos más o menos conocidos y recogidos, memorialísticos y demás, sino muchas cosas que se han publicado y han circulado poquísimo: desde mujeres proletarias francesas o americanas, a aristócratas británicas que venían en su coche y se paseaban tan campantes por la zona nacional, e iban contando su experiencia en apasionantes diarios.

    Recuerdo también la voz impresionante de una mujer, una miliciana de Badajoz, que fue a la guerra con su novio. Esas cosas...

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  2. Una voz del horror. Hubo varias...

    Temo repetirte y comentarte algo que ya haya dicho; si es así te pido disculpas y piensa que a mis 44 a veces a uno ya se le va la castaña... Lo que quería comentarte es que durante un tiempo estuve haciendo un trabajo sobre las voces femeninas en la guerra, y descubrí que era un mundo enormemente alucinante. Ya no digo los típicos trabajos más o menos conocidos y recogidos, memorialísticos y demás, sino muchas cosas que se han publicado y han circulado poquísimo: desde mujeres proletarias francesas o americanas, a aristócratas británicas que venían en su coche y se paseaban tan campantes por la zona nacional, e iban contando su experiencia en apasionantes diarios.

    Recuerdo también la voz impresionante de una mujer, una miliciana de Badajoz, que fue a la guerra con su novio. Esas cosas...

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  3. Me gustaría saber más sobre esa voz de mujer en Badajoz...me recuerda a los diarios de la enfermera olvidada del Capitán Bayo

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