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1º de Mayo de 1931.



El Alcalde de Madrid, Pedro Rico; el ministro de Trabajo, Francisco Largo Caballero y  Miguel de Unamuno. A su 
lado otros ministros como el de Hacienda, Indalecio Prieto. Todos se cogen del brazo mientras se manifiestan
el 1 de mayo de 1931. 





Este año no habrá ningún Unamuno encabezando la manifestación del Primero de Mayo. Ni marcharán juntos en primera línea el presidente y vicepresidente del gobierno junto al alcalde de Madrid y el ministro de trabajo. Esperamos al menos que las calles se llenen de rabia e indignación.

El 1 de mayo de 1931, se convirtió en una prolongación del 14 de abril. Las calles se desbordaron de gentes, de alegría, y de libertad. El presidente de la República de España, don Niceto Alcalá Zamora, se dirigió a los manifestantes desde el balcón presidencial. Se acababa de proclamar la Segunda República. Uno de sus primeros decretos declaró festivo el Primero de Mayo y anunció la ratificación del Convenio de Washington, que establecía la jornada de ocho horas. El Gobierno se volcó en aquella celebración tan simbólica y tan silenciada durante los años de la dictadura de Primo de Rivera.








2 comentarios:

  1. Seguro que aquel fue un hermoso 1 de mayo.

    ¡Salud y República!

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  2. Y nosotros estamos aquí, escribiendo nuestro propio renglón de historia, frente al abismo de un sistema que se hunde y donde los miserables pugnan por allanar la dignidad común.

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