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533. José Miaja, in memoriam



José Miaja Menat 
(Oviedo, 20 de abril de 1878 - México DF, 14 de enero de 1958)





"Tenía la cazurrería lenta de un campesino gallego que no quiere mezclarse en cosas más allá de su entendimiento, y sabía absolutamente de su propio valor como símbolo de la resistencia de Madrid. Sabía que estaba en su mejor momento cuando podía expresar los sentimientos de los hombres en las trincheras y en la calle, en las palabras crudas y rudas que eran su mutuo lenguaje. Y estaba en su peor momento cuando se mezclaba en el juego de la política o de los problemas estratégicos". (Arturo Barea, La Forja de un Rebelde).



MIAJA.

Cuando la tarde se rompa 
en silencio y en naranjas. 
Cuando se duerman las cosas 
esperando la mañana, 
estarán lejos, muy lejos, 
perdidos en turbias aguas, 
envueltos en el olvido, 
los mercaderes de España…

Tú viste a Madrid herido; 
por las huestes alemanas.
sus nubes llenas de rabia.
Los gritos de independencia
el aire multiplicaba…
Tú viste a Madrid herido,
tu sangre se rebelaba…
a torrentes por tus venas
loca, caliente, marchaba…
de pronto, te hiciste joven
con la juventud del alma…
los traidores presionaron…
Madrid, sin defensa estaba…
no quisiste tu que entrasen,
y a las puertas se quedaban.

Cuando la tarde se rompa
en silencio y en naranjas.
Cuando se duerman las cosas
esperando la mañana,
recuerdas aquellos tiempos,
barro en las trincheras… agua,
frío de nieve en el cuerpo…
siempre frío, frío y agua,
pero el corazón hirviendo
lleno de amor hacia España.

Vinieron días gloriosos:
Peguerinos, Guadarrama.
El milagro estaba hecho,
las milicias avanzaban…
después, más días de gloria.
Triunfos en Guadalajara.
Italia mandó sus huestes.
Contra Madrid se estrellaban.
No puede vencerse a un pueblo
que muere por una causa.

El pueblo pide tu premio,
glorioso general Miaja.
El pueblo que defendiste
tu recompensa reclama,
y entretanto, tú prosigues
por montes, por sierras pardas
palmo a palmo de terreno,
devolviéndonos a España.

Cuando la tarde se rompa
en silencios y en naranjas.
Cuando se duerman las cosas
esperando la mañana,
los ríos no tendrán sangre
ni habrá gente esclavizada:
habrá una aurora más roja
que las tardes de naranjas,
y España será más libre,
más ancha; más proletaria.


José Hierro.
Romancero General de la Guerra de España.





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