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584. Manifiesto del Consejo Nacional de Defensa, 1939

 
El coronel Casado - Foto: Alfonso




Poco después de la media noche del 5 de marzo de 1939, el Consejo Nacional de Defensa, desde los sótanos del Ministerio de Hacienda y a través de los micrófonos de Unión Radio, hace llegar al país el siguiente manifiesto en la voz de Miguel San Andrés.



«Trabajadores españoles. ¡Pueblo antifascista!. Ha llegado el momento en que es necesario proclamar a los cuatro vientos la verdad escueta de la situación en que nos encontramos. Como revolucionarios, como proletarios, como españoles y como antifascistas, no podemos continuar por más tiempo aceptando pasivamente la imprevisión, la carencia de orientaciones, la falta de organización y la absurda inactividad de que da muestras el Gobierno del doctor Negrín.

Cataluña se ha liquidado con una deserción general, el Gobierno ha faltado a sus promesas, a sus deberes y a sus compromisos, «delictivamente pisoteados». Mientras el pueblo sacrificaba a sus «mejores hijos», los que apostaban por la resistencia abandonaban sus puestos de manera vergonzosa, aun a costa de perder la dignidad. Y «esto no puede repetirse en el resto de la España antifascista.

No puede tolerarse que en tanto se exige del pueblo una resistencia encarnizada se hagan los preparativos de una cómoda y lucrativa fuga; no puede permitirse que en tanto el pueblo lucha, se sacrifica, combate y muere, unos cuantos privilegiados preparen su vida en el extranjero. Para impedir esto , para evitar se produzca la deserción en los momentos más intensamente críticos, es por lo que se constituye el Consejo Nacional de Defensa.

Constitucionalmente, el Gobierno del doctor Negrín carece de toda base jurídica en la cual apoyar su mandato. En estas condiciones, afirmamos nuestra propia autoridad de auténticos y genuinos defensores del pueblo español, de hombres que están dispuestos, dando como garantía su propia vida, a que el destino de uno sea el de todos y que nadie escape al cumplimiento de los sagrados deberes que a todos incumbe por igual.

Aseguramos que no desertaremos ni toleraremos la deserción. Aseguramos que no saldrá de España ninguno de los hombres que en España deban estar, hasta tanto que por libre determinación salgan de ella todos los que de ella quieran salir».

«O nos salvamos todos, o todos nos hundimos».



Habla el Coronel Segismundo Casado:

«Treinta y un meses estamos cubriendo de ruinas y sangre nuestro pueblo».« La verdad es que cuando los ministros de la República se han decidido a retornar a territorio español carecen de toda base legal y de todo el prestigio moral necesario para resolver el gran problema que se presenta ante nosotros». «Soy lo que siempre fui y estoy donde siempre estuve.

Porque el Ejército no se ha separado de la población civil. Aquí, en torno mío, en este mismo locutorio, se hallan una representación de izquierda Republicana, otra del Partido Socialista, otra de la UGT y otra del movimiento libertario.»

O la paz por España o la lucha a muerte.¡Españoles! ¡Viva la República! ¡Viva España! »


Habla Julián Besteiro:

«¡Ciudadanos españoles! Después de un largo y penoso silencio, hoy me veo obligado a dirigiros la palabra, por un imperativo de la conciencia, desde un micrófono de Madrid.

Ha llegado el momento en que irrumpir con la verdad y rasgar la red de falsedades en que estamos envueltos, es una necesidad ineludible, con deber de humanidad y una exigencia de la suprema ley de la salvación de la masa inocente e irresponsable.

Tras la Batalla del Ebro, los ejércitos nacionales han ocupado Cataluña y el Gobierno republicano ha andado errante durante largo tiempo en territorios franceses . Por tanto, el Consejo Nacional de Defensa viene a llenar un vacío de poder ante el panorama de ministros ausentes y, peor aun, ante una cabeza decapitada, pues el presidente de la República también ha dejado su cargo.

El Gobierno del señor Negrín no puede aspirar a otra cosa que a ganar tiempo.. Y esa política de aplazamiento no puede tener otra finalidad que alimentar la morbosa creencia de que la complicación de la vida internacional desencadene una catástrofe de proporciones universales, en la cual, juntamente con nosotros, perecerían las masas proletarias de muchas naciones del mundo ».


Habla Cirpiano Mera, comandante del IV Cuerpo de Ejército:

«Sin humillaciones ni debilidades, pero con la consciencia de nuestros actos, queremos la paz para España; pero si por desgracia para todos nuestra voz se perdiera en el vacío de la incomprensión, también os digo serenamente que somos soldados, y como tales estaremos en nuestro puesto hasta sucumbir defendiendo la idea de España.

A partir de este momento, conciudadanos, España tiene un Gobierno y una misión: la paz.

¡Trabajadores combatientes! ¡Viva la España invicta, independiente y libre!. Todos en pie de guerra por la vida y el honor que nos dio la misión de defenderle. ¡Viva su Consejo nacional de Defensa! ».


El socialista, 7 de marzo de 1939


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