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908. Plateau de Glières.

El general De Gaulle ,en el cementerio de Morette, rindiendo tributo a las víctimas de Glières
Fotografía del Consejo General de Haute-Savoie Asociación Fondo Glières



A finales de enero de 1944 algunos jefes de los maquisards de Alta Saboya probablemente siguiendo instrucciones de Londres decidieron concentrarse en una meseta de los Alpes, a 20 km de Annecy, de 1800 metros sobre el nivel del mar, con el fin de atrincherarse y crear un núcleo de territorio liberado. Así nació Glières el 31 de enero de 1944. La BBC, desde Londres, proclamaba: «Tres países resisten en Europa: Grecia, Yugoslavia y Alta Saboya».

Era una zona montañosa poblada de chalets. Allí se concentraron 465 combatientes. De ellos, 56 eran jóvenes guerrilleros españoles que formaron la sección Ebro, en recuerdo de la batalla de este nombre en la guerra civil española, bajo el mando de Antonio Vilches.

Las autoridades francesas de Vichy ordenaron desalojar ese reducto. A mediados de febrero un destacamento de la Milicia inició los combates. Pero fueron derrotados por los guerrilleros que hicieron no pocos prisioneros.

Ante lo ocurrido, decidieron intervenir los alemanes. El 23 de marzo llegaban a la zona 8000 alemanes con morteros, artillería y aviación, que unidos a varios centenares de la Milicia francesa y de la policía prepararon el ataque. En total, más de 9000 hombres se disponían a lanzarse contra los 465 guerrilleros.

Antonio Vilanova describe como sigue la desigual batalla:

«El ataque se desencadenó el domingo 26 de marzo de 1944. Comenzó por el norte contra la sección Liberté-Chérie como distracción del ataque principal que fue contra las dos secciones españolas Ebro y las de Alloobroges, Bayard, Savoie-Lorraine, Jean Carrier, Saint Hubert y Leclerc.

Los maquisards se comportaron heroicamente, pero les era imposible sostener la mayor potencia de fuego de los asaltantes, los continuos bombardeos y la superioridad numérica. Los resistentes carecían además de reservas y tuvieron que retroceder por precipicios y entre la nieve. Así y todo, aguantaron el ataque durante cuatro horas y las últimas oleadas alemanas las contuvieron con granadas de mano: muchas armas no servían ya.

Hubo algunos prodigios de heroísmo, como el de Antonio Vilches que merced a un enorme salto dado en un terreno peligroso y batido, consiguió un emplazamiento para su ametralladora desde el cual pudo proteger la retirada de sus hombres. Aunque cosida su ropa a balazos pudo escapar indemne.

Peor suerte tuvo el también español García cuando, en unión del francés Credoz, emplazaba un fusil ametrallador frente a Sappey para contener a una numerosa patrulla de milicianos. Después de disparar diez cargadores, consiguieron hacer huir a los vichystas, pero Credoz recibió un balazo que le abrió la cabeza y García otro que le atravesó un pulmón.

Ante la imposibilidad de resistir la presión de tanto hombre y tanto armamento, se dio la orden de retirada a fin de que cada uno pudiera escapar del cerco al estilo guerrillero, o sea en pequeños grupos y por diferentes lugares.

La última resistencia, el despegue y la persecución final ocasionaron muertes, detenciones, torturas y fusilamientos.

La batalla ocasionó la muerte de 155 maquisards, de ellos cinco españoles. Otros 175 resistentes quedaron prisioneros, de ellos seis españoles.

La barbarie nazi asesinó, después de torturarlos, a casi todos los prisioneros. De los seis españoles, solamente se salvó de la muerte uno.

Los españoles que consiguieron escapar a la persecución: J. Barba, Manuel Joya, Miguel Vera, etc., combatieron en el maquis hasta el final de la guerra y fueron autores de la liberación de Annecy, capital del departamento de Alta Saboya-

En Glières dieron su vida por la libertad de Francia: Félix Belloso Colmenar, Patricio Roda, Gabriel Reines o Gaby, Victoriano Ursua, Pablo Fernández, Avelino Escudero, Paulino Fontava, Florián Andújar y Manuel Corps Moraleda.


Félix Santos
Españoles en la liberación de Francia, 1939-1945
Capítulo II

















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