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1124. Félix Padín Gallo, in memoriam.

Félix Padín Gallo 
(Bilbao,  9 de julio de 1916 - Miranda de Ebro, 7 de octubre de 2014) 




Desde la cárcel de Vitoria, al 8 de Diciembre de 1937, que ingresé en el Campo de Concentración de Miranda de Ebro. 

Después de pasar por varias revistas, de los personajes que a diario nos visitaban con sus fotos, listas y demás formas de buscar carne para mandar fusilar, que bien recuerdo uno de los más rebuscados , eran los componentes del batallón de la C.N.T., el Malatesta, que parece ser que en su retirada por Las Arenas, se encontraron con que los fascistas se habian echado a la calle armados, y con banderas monárquicas y nuestros compañeros les debieron dar una buena réplica y por ello tenían tantas ansias de dar con ellos. 

Salí de aquella celda en la cual me dio pensión el Caudillo y que su adicto y sanguinario Sr. Galo, era el fiel encargado y guardián que cumplía a rajatabla, todas las ideas y formas de exterminar a los prisioneros que caímos en sus manos. 

Cuando abandoné esta cárcel, salí de ella llenito de piojos y de hambre, nos daban la comida en la celda, un cazito de agua y cuatro lentejas, solíamos formar y pasabas de uno en uno, contaban los cazos y siempre se quedaba alguno sin su ración, por que muchos se colaban y cojían dos veces. 

No estuve muchos dias, salí para ir a una cuadra en la calle del Comandante Isarduy, unas casa que había junto a las vias del tren, este era el paso nivel que por entonces había, hoy es subterráneo, por las vias era una empalizada de traviesas y por de frente a la casa había unos muros y dentro la casa con un buen patio. 

De guardianes teníamos Guardias de Asalto al mando de un sargento, recuerdo que su apellido era Blanco, y que jamás se porto mal con nosotros y procuró tenernos en buenas relaciones con los vecinos de aquellas viviendas y con las personas que querían visitarnos, aunque teníamos prohibidas las visitas, de la casa y de la calle, todos los dias muchas personas sin conocernos nos traían comidas y algunas ropas, que el sargento solía recoger y luego las repartía equitativamente, para que no armaríamos broncas entre nosotros, si no llegaba para todos, al día siguiente, empezaba por los que el día anterior no habían recibido nada. 

Cual sería mi alegría cuando uno de los dias apareció la compañera Sergía de Bilbao, que se encontraba refugiada en esta, no podía creer que yo estaría vivo, por ella pude enterarme, de lo que era de mi familia y de como cuando me dieron por desaparecido, ella y mi compañera recorrieron todos los Hospitales, para ver si daban con mi paradero y de la forma que ella se encontraba en Vitoria escapada, enseguida aviso a mis cuñadas y al siguiente dia se presento una cuñada, que me trajo algo de ropa y comida. Hablamos mucho y me dijo que su hermana estaba en Francia, al despedirse me dio dos pesetas de plata, de las tan rebuscada por nuestro carcelero, el Sr. Galo. 

Muchos de los dias nos solía decir el sargento, que si sería por su parte, nos dejaría salir algunas horas de paseos, otro de los dias hablando de los combates de Villarreal, que él había sido herido en el famoso pinar, yo le dije que también había estado en él, y me dijo:" tú entonces puedes ser el causante de mis heridas", pero sin ningún rencor ni de mala forma, él estaba herido y yo prisionero en aquel momento en manos de él. 

Aquí en esta Cuadra, oí misa por primera vez, recuerdo a los dos curitas que tenían bastantes añitos y con muchas ganas por lo que nos dijeron en su plática, de hacernos desaparecer del Mundo de los vivos ó de tenemos presos toda nuestra vida, nos dijeron, que del árbol caído había que hacer leñas, luego quemarlo y extender sus cenizas para purificarlas, posterior a esto, leí en un encabezamiento de un periódico otro muy similar a este, pero que había que quemar y no dejar retoños, para terminar con los Vascos, firma el Caudillo. 

Otro de los dias aparecieron unos valientes italianos, de los que se habían pegado la gran carrera por Tierras de Guadalajara y estaban señalados, empezaron a insultarnos y nosotros les recordamos lo de su carrera y sacaron unos puñales y nos quisieron agredir y si no se presenta el sargento, lo hubieran echo, enseguida los mando salir a la calle y no volvimos a tener más altercados, que los de los Domingos, escuchando a nuestros curitas. 

De esta fuimos a otra prisión, donde hoy se encuentra el Parlamento Vasco, en los Jardines de la Florida, aqui estuvimos unos tres dias, escoltados por los Guardias de Asalto, hoy es el dias que cuando paso por allí, recuerdo la ventana donde tenía el camastro donde dormía. 

El dia que nos sacaron de alli para ir a Murguiítjunos dijo el sargento, desde hoy tener mucho cuidado donde os llevan os trataran muy mal. 

Esto seía a mediados de Julio de 1937, nos hicieron subir a unos autocares y salimos rumbo a Seminario de Murguia no entramos por la puerta principal, lo hicimos por la parte de atrás, junto a una tampia que tenía una puerta, al formar lo primero que nos dijo nuestro amigo el guardia, formar bien, no saliros de las filas y no hablar, que os pegaran y así fue como ocurrió, con uno de los compañeros. 

Apareció ante nuestra vista el personaje que no esperamos ver aquí, el Sr. Galo, en persona, con un uniforme azul, pistola al cinto y una hermosa verga larga de esas que se adaptan al cuerpo cuando te pegan, verle y ver al verdugo de nuestra estancia en aquella prisión, fue mi manera de pensar. 

Según llego le asestó tal garrotazo a nuestro compañero, que lo dejo sin sentido tumbado en el suelo, le pego a la altura de la sien izquierda, no se le atendió hasta que nuestro Sr. Galo, paso lista contó y recontó, a los que allí estamos que eramos un buen montón, este compañero a la mañana siguiente, apareció con la cabeza toda hinchada y asi le tuvieron varios dias hasta que le llevaron al Hospital y le tuvieron que hacer la trepanación y no volvimos a saber más de él. 

Nos mandaron subir yo creo que a la segunda planta del Edificio, en una sala bastante grande fuimos alojados ademas, era en la que tenían el cuarto de curas, recuerdo que me extrajeron dos muelas en él, con nosotros estaba uno que habia estado de seminarista y conocía el percal que se gastaba el amigo Sergio, el mandarrias de los curitas que quedaban alogados, que serían unos cinco o más. 

Una vez en ella fuimos cogiendo sitio estábamos plegaditos como sardinas en lata, justo tenias sitio para estar de costado y pegando los de enfrente pies con pies, con decir que si querías asalir a los wateres tenia que pasar por encima de los demás, esto para empezar, en la parte del Frontón estaban las cocinas, rodeadas con una alambrada y era el único sitio que solía haber sombra, recuerdo que había otra Sala con presos políticos que casi todos, eran de Vitoria y se dedicaban a hacer trabajillos que solían vender sus familiares. 

A la mañana siguiente de lelgar empezó nuestro calvario, nos levantaron pronto a base de palos y para que no perderíamos el sol del Verano, nos pasaban lista y luego el recuento, segunda parte desayuno, el cazito de agua y como no teniamos mucho que hacer a tomar el sol a una explanada rodeada de doble alambrada, rodeada de centinelas falanjistas en aquel tiempo, que de la mala sangre que tenian todo lo que dejabas colgada de ella te lo pasaban con los machetes. 

Los entretenimientos eran por lo regular, hacer la descubiertas, ponerte desnudo y atacar a los que nos chupaban la poca sangre que nos iba quedando, había quien los guardaba como recuerdo en algún frasquito, recuerdo que había un compañero de prisión, que tenia uno muy hermoso ademas de color rojo y le dejaba que se pasearía por encima de su cuerpo, otros hacían carreras con ellos, tocaba para comer cojias el cazito de agua con algún resto de patata o de sus peladuras y otra vez a tomar baños de sol, estábamos quemaditos por fuera y más por dentro, del no poder desquitarte de semejante verdugo que le veíamos que gozaba dándonos aquel trato. A la noche en cuanto se quitaba el sol te daban la cena, pasar lista, volver a recontar y a dormir en el suelo encima de las baldosas. 

A los pocos dias de mi estancia no me podia tener de pie, de la debilidad que tenia mi cuerpo, para levantarme del suelo tenia que apoyarme en algo, esto era lo diario y las listas negras, los domingos nos obligaban a oir Misa, una hora de pie y formado, algunos dias el padre Sergio y otros algún cura preso, que caía por allí. Uno de estos domingos, le toco darla a un preso cura de los Vascos, cuando llego a La mitad de ella, se pusieron a tocar el Cara al sol, y el tio se quito los manteos, y salió disparado de allí hacia los dormitorios, duro poco su estancia con nosotros, enseguida salió Galo detras de él, y enseguida le mandaron para la Cárcel de Larrinaga a Bilbao, era esta donde más sacas preparaban para fusilar. 

Las listas las leían a cualquier hora, cuando menos se esperaban, te daban el sobresalto, pero la mayoría de las veces la suerte era a Bilbao, porque la mayoría de los que estábamos presos eramos de la parte del Norte, no habían caido ni Santander ni Asturias. 

Un dia se corrió el rumor que Galo y Sra. habían salido para Vitoria, y lo quisimos aprovechar para tomar un poco la sombra, pasamos las alambradas y cuando más tranquilos estábamos en el frontón, por una puerta apareció la visión de Galo en cuerpo y alma, su Sra. él pistola en mano y la garrota enarbolada, gritando como un desesperado y calo con ello al desbandada y las carreras y se fue la alambrada a la puñeta y el Sr. Galo, se quedo atrabado en ella, cuando se desengancho tenia el traje roto y muchos arañazos en la cara y manos pero la pistola no la soltó, mando formar y trajo algunos de los centinelas y el que cayo en su mano fue molido a palos y decia "¿Queréis sombra?, yo os daré sombra", y nos tuvo 15 dias castigados en la Sala y nos corto el agua de beber, tuvimos que hacer agujeritos en los tubos de plomo, pero en cuanto se dio cuenta la corto del todo y nos hizo pasar unos dias muy negros. 

Nuestro buen amigo Sergio, uno de los dias se asomo a la puerta y nos dio una pequeñas arenga, sobre la nueva España y su Santa Cruzada, y para finalizar como buen creyente nos dijo estas palabras, si nos oia a alguno hablar del Caudillo mal, él mismo nos pegaba un tiro, coso que nos pillaba de susto, puesto que muchas de las noches los otros curas se solian entretener en ese juego, yo creo que era para metemos miedo, los dias que cogieron Santander y Asturias, fue de miedo, se tiraron toda la noche entre tiros, tracas, cantar y bailar, para amargarnos más la vida. 

Antes de caer Santander se presento por alli un teniente de la Legión con un ayudante, recibimos otra arenga, la marcha de la guerra, los triunfos de la Nueva España, la forma donde podriamos olvidar nuestra vida anterior, y ser perdonados de los que habíamos hecho antes, aquel dia nos apuntamos todos con la esperanza de si nos enviaban a los frentes de Santander poder pasarnos, cosa que no vinieron a buscamos, era mejor hacemos purgar el haberles echo frente los primeros dias y nos quedamos aguantando los palos del Sr. Galo Por segunda vez se volvió a presentar el mismo teniente, la misma arenga, pero los resultados le salieron fallidos y nadie se apunto, entonces otra arenga, pero en otros tonos más insultantes y groseros y por último, nos dijo, "para vosotros los Vascos, como sabemos que sois fuertes nuestro Caudillo, tiene preparados buenos picos y palas para que las desgastariamos haciendo carreteras y trincheras" y en esta labor estuve empleado durante seis años y todo esto por no querer doblegamos, muchas veces a decir que los Rojos habiamos quemado Guemica. 

A mi lo que más extrañado me tenia, era mi estancia tan prolongada en esta prisión, casi eran diarios los cambios y yo siempre iba quedando en remanente, yo casi a diario me despedía de compañeros de prisión, verdaderamente estaba un poco intranquilo, pensando que era lo que me tenian reservado. Una buen dia por fin me llamaron y me pasaron a un despacho en el cual estaba un capitán Asesor Jurídico, con su ayudante, me tomo declaración que por cierto era la primera vez que me tomaban la afiliación completa, me hicieron muchas preguntas las cuales unas respondía y otras procuré callarlas, lo que nunca negué es que era voluntario y pertenecía a la C.N.T., lo demás casi todo lo sabían por los informes que ellos traían, después de una hora casi, me dijeron que pedia salir de alli. Paso cierto tiempo y nadie respiraba y yo más mosqueado y preocupado de donde irian a para de nuevo mis huesos porque carne poca me quedaba. 

Por fin otro de los dias se volvió a presentarse y volvi a el mismo despacho y empezamos las preguntas, luego me dijo que en las señas que yo le habia dado no daban razón de mi, que quien era, si había sido algún Ministros, en lo único que le contestaba, era que hasta ser hecho prisionero habia vivido alli, cuando se canso de no sacar nada en limpio se marcho pero a los pocos dias me llamaron para que prepararía lo que tenía, todas mis pertenencias eran aquel dia, una muda, un trozo de manta que no tendría un metro cuadrado, las dos pesetas de plata, muchos piojos, mucha hambre, una debilidad que no me tenia en pie, me empezaron a salir floroculos, a veces tenia hasta cuatro repartidos por el cuerpo, mucha fiebre y ganas de perder de vista a aquel verdulo de GALO. 

Sali de esta el dia 8 de Diciembre de 1937, acompañado por una escolta militar, hicimos el camino andando por la carretera desde Murguia a Izarra, a la Estación. 

Esta Historia es muy difícil de olvidar, se te acumulan todos los pensamientos y los relatas de la forma más natural, y expontanea, que te vienen a la memoria, después de escribir una cosa te vienen a la memoria otras más. Durante seis años se podría contar una Historia de cada dia que pasaba, más malas que buenas. 


Felix Padín. Memorias
Tercera Parte: Cárcel de Vitoria y salida de Murguía
http://www.esclavitudbajoelfranquismo.org/es





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