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1638. Era martes

José Comesaña Pérez



Aquel 6 de octubre de 1936 era martes, día previsto para que los “cuervos del amanecer” cobardemente saciaran su sed de sangre inocente, en lo que dieron en llamar eufemísticamente, “paseos”.

Los militares fascistas con Franco a la cabeza habían iniciado un levantamiento en contra el poder legalmente constituido en España: primero, asesinaron a los jefes que se opusieron y seguidamente establecieron el terror en toda España, sobre todo, en las regiones donde tomaron el poder sin lucha: Canarias, Navarra, Baleares, León, Galicia, etc.

En Galicia, asesinaron a mas de 5650 personas; empezaron por los cargos públicos escogidos por el pueblo: alcaldes, parlamentarios, sindicalistas y concejales, y continuaron con maestros, médicos, representantes de asociaciones vecinales y todos aquellos y aquellas que tenían capacidad de liderazgo para cambiar la sociedad corrupta de las monarquías absolutistas que a lo largo de centurias habían sumido a España en la miseria física e intelectual.

Ese martes 6 de octubre entre las cuatro y las cuatro y media de la madrugada, un grupo de falangistas, guardias civiles y un cura para reconfortarles (a los asesinos) asesinaron a seis hombres que sacaron de la improvisada prisión de El Frontón en la ciudad de Vigo, y los llevaron a Vincios, parroquia de Gondomar. Los asesinaron en dos grupos: tres en el lugar de A Pasaxe y los otros tres en el lugar de Vichicans; estuvieron tirados en la cuneta hasta que el juez  suplente del Ayuntamiento  de Gondomar, D. Domingo Vila Manzanares, ordenó el levantamiento de los cadáveres. A las cinco de la tarde, en el carro de bueyes de Manuel Alonso Prado*  fueron trasladados, por orden de la Guardia Civil, al cementerio de Mañufe, Gondomar, aproximadamente ocho km. distante, pasando por el centro del pueblo de Gondomar -como si de  una procesión del terror se tratase- donde los enterraron descalzos. Los zapatos fueron la recompensa negociada con el maestro de Mañufe y presidente de la comisión del cementerio, D. Rogelio de la Granja, como recompensa por abrir seis fosas individuales en vez de una fosa común como era  habitual.

Uno de esos hombres era  mi padre: José Comesaña Pérez, de 25  años y que dejaba viuda y dos hijos de corta edad.

Otro era su hermano Antonino, de 32 años y que dejaba viuda y dos hijos. (también dejaban a su madre y siete hermanos/hermanas).

Otro era: Emilio Comesaña Sobreira, de 50 años y que dejó viuda y siete hijos, madre política y tres hermanos.

Otro era: Fernando Costas Iglesias, de 29 años, y que dejó viuda, madre y hermana.

Estos cuatro hombres eran los directivos de la sociedad de agricultores del barrio vigués de Alcabre-Vigo.

Otro fue: Emilio Giraldez Rodríguez de 39 años, vecino de O Viso – San Pedro de A Ramallosa, viudo, dejó dos hijos.

Otro fue: Manuel Villar Cimadevíla de 40 años, del barrio de O Pino – Vigo, dejó viuda. y dos hijos.

Setenta años después, sigo sin saber si mi padre fue sepultado dentro de una caja o si fue  tirado al agujero y la tierra rodeó su cuerpo.**

Desde que tengo uso de razón vengo preguntándome: porqué mataron a mi padre. He oído y sigo oyendo frases como éstas: -Cuando los mataron es que algo hicieron; -eran anticlericales; -tenían ideas demasiado avanzadas, etc. Ahora se presiona, a veces con insultos: -dejar eso que ya es muy antiguo y a nadie le interesa; -estáis revolviendo el pasado y eso es peligroso; -estáis llenos de rencor, no sabéis perdonar, -eso ya quedó borrado con la Transición, etc.

Cuando alguien me intenta “aconsejar” para que me olvide, le pregunto: ¿tu padre ha muerto?, si la contestación es afirmativa le sigo preguntando: ¿Le viste morir? ¿Recogiste su último aliento? ¿Tú y tu familia le habéis velado? ¿Le habéis acompañado hasta dejarle en el cementerio?

¡He ahí la diferencia!

¿Puede un hijo olvidar que su padre fue asesinado, tirado en una cuneta y arrojado a un agujero?, YO  NO.

Los que dan consejos, siempre interesados, de perdón y olvido ¿se han parado a pensar en los miles de viudas y de huérfanos que quedaron desamparados, ultrajados y en muchos casos perseguidos porque tenían el estigma de ser hijos de ROJOS? ¿Se han parado ha pensar que hemos tenido que trabajar debajo de los asesinos y/o colaboradores de los asesinos de nuestros padres? ¿Cuántos hombres serían asesinados ese mismo día en el resto de Galicia, Navarra, León, Baleares y Canarias? El terror y la dictadura nos quitaron también la capacidad de pensar.

Setenta  años después, nadie pide perdón. El PP ni siquiera ha condenado el levantamiento fascista  ni la dictadura; el PSOE que gobernó durante cuatro legislaturas, nunca intentó solucionar el problema de las víctimas y sus consecuencias y en esta legislatura intentan sacar adelante una ley insultante para las victimas… y algunos personajes que se pasan la vida mamando del poder y de todos los contribuyentes aun les parece excesiva, y la Iglesia actúa como en los años previos al levantamiento del 36. Rouco Varela, dijo que la Iglesia Católica en España no tenía que pedir perdón de nada. Yo se lo agradezco, porque yo no se lo perdonaré jamás.

En este día quiero rendirle un homenaje público a mi padre y a todos aquellos que perdieron la vida asesinados y tirados en una cuneta y a los también asesinados en juicios sumarísimos así como a todas las familias de represaliados/as por el franquismo y la Iglesia Católica.

Utilizo este medio para difundir este sencillo homenaje puesto que los medios de prensa de este país se inhiben y no publican lo que consideran “inadecuado”.

Treinta años después de morir el sátrapa seguimos sin poder honrar pública y libremente a nuestros padres; cuando hacemos un homenaje recibimos insultos y amenazas; cuando levantamos un monumento o colocamos una placa, nos la ensucian y escriben frases amenazantes, y preocupados comprobamos que las autoridades se inhiben y que el fascismo se hace patente. NO al olvido. Si a la justicia. Los crímenes contra la humanidad no prescriben.


Telmo Comesaña Pampillón      
Reixoeir,  octubre 2006


CONTINUACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN

*Manuel Alonso Prado, vecino de Vincios fue requerido por la Guardia Civil para que estuviera en A Pasaxe a las 5 de la tarde para recoger unos cadáveres. (Información recogida de José  González Alonso, nieto de Manuel Alonso Prado, en el Centro Civico de Vincios y en presencia de Carlos Meixome Quinteiro y Antonio Monroy Álvars). Refrendado por su bisnieta, Purificación González Martínez el día 16 noviembre 2012.    

** Emilio Giráldez Rodríguez fue enterrado en caja; el médico de la familia –que era de Gondomar- al enterarse que el cadáver estaba en el cementerio de Mañufe llevó una caja al lugar, y así, se confirma que los demás fueron enterrados sin caja. (Aportación de Carmen Giráldez, hija de Emilio)     

A lo largo de los años era imposible hablar de la muerte de mi padre, nadie daba pie para abrir una conversación acerca del tema, y mucho menos en la familia. En los años 50 antonio Pardo, con el que coincidía camino del trabajo, me contaba anécdotas de mi padre, y así fui fui enterándome de como era, de como le veían. También me enteré que fue él quien llevó la luz eléctrica al barrio de A Garita, negociando con la Sociedad General Gallega de Electricidad. Años mas tarde pude hablar con personas mayores que ya hablaron con más libertad, pero recomendándome prudencia porque  -decían que las cosas en España no estaban claras-, cito algunas personas ya fallecidas: Andrés Román, José Comesaña (Soleada), Argentina,Emilio y Pepe Comesaña Fernández y a mis primas Margarita Comesaña Barros y Locha Álvarez Comesaña. (Margarita me comentaba la preocupación de mi madre por si al ser mayor podía vengarme y que me pasase lo mismo que a él y Locha con la fotografía en la mano, me decía: si, este es tío Pepe, que era el bálsamo de la familia, donde había un problema allí estaba él.


TAMBIÉN ERA MARTES  

El día 10 de noviembre cuando asesinaron a Adolfo Monroy Figueroa y a Hermenegildo Anfrés Castro. Y el 15 de septiembre que, de la misma prisión (El Frontón) sacaron a siete hombres y los asesinaron en la carretera de Cabral, cerca del cementerio de Lavadores:

Marcial Araujo Conde, mecánico. (asesinaron a dos hermanos más. Uno de ellos apareció con la lengua cortada  y metida en un bolsillo de la chaqueta)

Luis Bilbatúa Zubeldia, funcionario de telégrafos. (Mataron a dos hermanos más, uno de ellos diputado a Cortes)

Segundo Echegaray García, empresario (hijo del dueño de la isla de Toralla)

Alfonso Morgade Pazos, médico
Eugenio Arbones Castellanzuelo, médico tocólogo
Abraham Muñoz Arconada, funcionario de prisiones
Inocencio Taboada Montoto, exportador de pescado.


INSTITUCIONES PENITENCIARIAS

Me quedaba por conocer los días que mi padre estuvo en prisión, y esto me costó un largo recorrido por Instituciones Penitenciarias. Inicié una gestión telefónica y posteriormente escrita que duró varios meses, indicándome otro departamento y otro… y otro… y así hasta que un funcionario amable y enterado me dijo: -los archivos de la calle del Príncipe (cárcel, se llevaron a la Avenida de Madrid (cárcel) y de allí a A Lama (cárcel), y ya estaban en muy mal estado, además mucha documentación fue destruida porque no interesaba políticamente. Ahora bien, voy a buscar en todos los archivos y si aparece algo se lo envío.

Meses después me fueron llegando notas de Alcalá de Henares y Segovia indicando que no aparecía el nombre de José Comesaña Pérez. Más tarde me llegó uno de Ávila con una lista de presos en la que si estaba mi padre con el nº247. El texto dice: ”Relación nominal del personal trabajador que se compone este Batallón, organizado en 6 de marzo último con individuos considerados como indeseables, con expedientes de los cuerpos de procedencia”. 3 de diciembre de 1938, III año triunfal. Uy allí si que figura mi padre, como un “indeseable”. El documento. La lista lleva por titulo ”B BATALLÓN DE TRABAJADORES 121”, constan en él 50 Nombres y fue expedido el 28 de enero de 2004 sellado y firmado por el Coronel Director, Fco. Javier Bellido Andreu.

Posteriormente me llegó otro del Archivo Militar de Guadalajara  con una lista con 25 nombres en la que figura mi padre, José Comesaña Pérez con el nº de expediente 131.902 y un texto: “En relación a su escrito de referencia, remitido a través de la Subdirección de recursos e Información Administrativa. –Servicio de Información administrativa – Ministerio de Defensa, que tuvo entrada el 15-01-2004, comunico a Vd. que examinados los índices de los Fondos Documentales de Campos de Concentración y Batallones Disciplinarios custodiados en este Archivo, no figura en los mismos, antecedente  alguno a nombre del R/ 1931, COMESAÑA PÉREZ, José. Exp. 131.902. Documento emitido el 4 de febrero 2004, sellado y firmado por Coronel DirectorJuan Manuel Ballesteros Casal


Feixoeira, abril 2012 



Eugenia Pampillón Oitabén, viuda de José Comesaña y sus dos hijos, Telmo y Margarita, 1940


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