Manifestación en París el 3 de diciembre de 1970 como protesta contra el proceso de Burgos / AMB Fondo de La Gaceta del Norte |
El 3 de diciembre de 1970 comenzaba
en Burgos el Consejo de Guerra en el que dieciséis militantes de ETA serían
condenados a nueve penas de muerte y más de quinientos años de cárcel.
Cuentan que Rafael Alberti escribió este poema en una
iglesia de Roma, pensando en las madres de los seis jóvenes condenados a muerte
en el "Proceso de Burgos"
Cuentan que una copia del poema llegó a manos de un ministro, quien leyó un Consejo de Ministros su texto al dictador.
Cuentan que las movilizaciones populares, la presión
internacional y las miles de peticiones de clemencia (incluida la del Papa),
lograron que las condenas de muerte impuestas a seis de los encausados fueron
conmutadas por penas de reclusión perpetua.
Cuentan que el 30 de diciembre de
1970, en su mensaje de fin de año el dictador manifestó: «Las
clamorosas manifestaciones de adhesión a mi persona, al Ejército español y a
nuestras instituciones han reforzado nuestra autoridad en tal modo que nos
facilita, de acuerdo con el Consejo del Reino, el hacer uso de la prerrogativa
de la gracia de indulto, pese a la gravedad de los delitos juzgados en Burgos».
Cuentan que tras la Amnistía de 1977
todos los procesados fueron puestos en libertad.
Condena
Para: Izko, Uriarte, Larena, Gorostidi,
Onaindia, Dorronsoro.
Condenados a muerte
en el Proceso de Burgos
Si los condenas a muerte,
si los matas,
ellos serán los seis clavos
de tu caja,
los seis clavos de tu vida,
los últimos, si los matas.
Ellos serán los seis clavos,
los últimos de esa España,
que sólo sabe de muerte,
triste España
que sólo existe en el mundo
cuando de la muerte habla,
cuando sólo
por ti la mano levanta
para matar, pues la muerte
es la vida de esa España.
Pero los mates o no,
tu muerte esta ya cercana.
Ya estás muerto, muerto, muerto
ya en la tapa
de tu ataúd hay seis clavos
que la clavan,
que para siempre la clavan.
Rafael Alberti
Rafael Alberti
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