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1827. Charla radiofónica de Queipo de Llano el 9 de febrero de 1937




¡Atención! Radio Sevilla./ Queipo de Llano es quien ladra,/Quien muge, quien gargajea,/Quien rebuzna a cuatro patas./¡Radio Sevilla, señores!/Aquí un salvador de España./¡Viva el vino, viva el vómito!/Esta noche tomo Málaga;/El lunes tomé Jerez;/El martes, Montilla y Cazalla (…) Rafael AlbertiChoque, Órgano del 10º Batallón del Regimiento de Infantería, nº 1, 14 de febrero de 1937



Gonzalo Queipo de Llano, el general que dijo el 14 de abril de 1931: "Españoles, España está salvada. Arriba los corazones. Viva España, Viva la República", fue el reponsable de la sublevación militar en Andalucia y de la caída de Málaga. Este "ferviente republicano" hasta que los celos y el ansia de poder lo convirtieron en un genocida, fue el responsable de miles de muertes. Era la representación del terror a través de las consignas que radiaba señalando a a las víctimas e incitando a los asesinos. Cada una de sus charlas, tan celebradas entre los sublevados, plagadas de epítetos e insultos como hordas, indocumentados, salvajes, rojos, ratas, pandilla, facinerosos, barcos pirata, hijos de la Pasionaria, lacayos, bolcheviques, marxistas, turbas, canallas, energúmenos, rojo-separatista, hebreo, enchufista, canallero, etc. debía ser publicada en la prensa obligatoriamente al día siguiente. 

El 9 de febrero de 1937 su charla en Unión Radio Sevilla fué la siguiente:


«Vengo a reclamar una deuda. Radio Madrid dijo al día siguiente de yo decir hace días que tomaría Málaga cuando quisiera, que si conquistaba Málaga ellos me regalaban Madrid. Y vengo a reclamar su promesa, aunque sé que ellos son muy malos pagadores. Espero que ya se estarán dando cuenta de que están perdidos. Ellos son muy aficionados a los juegos de palabras, ya en Porcuna cuando entramos, vimos un cartel que decía: "si perdemos Porcuna no entraremos en Córdoba y si no entramos en Córdoba, perderemos Madrid". Y esa profecía se va a cumplir.
Yo reclamo su palabra porque si no lo hacen, perderán Madrid de todas maneras y lo harán sacrificando muchas vidas de esos borregos que llevan engañados. Madrid será tomado con la misma facilidad que Málaga. Ha sido un juego de prestimano. Esos juegos que con tres cartas enseñan una que la hacen aparecer en donde quieren y cuando uno señala creyendo que ha acertado, siempre pierde. Málaga aparecía en la izquierda roja, en la derecha roja y de pronto surge Málaga blanca y blanca para siempre. No será roja ya jamás, pues los malagueños morirán antes de permitir el dominio marxista que los ha tenido aterrorizados. Los criminales son siempre cobardes que matan a traición y cuando se encuentran superiores  en número, pero que nunca dan la cara cuando se encuentran con un hombre; y los marxistas son una masa de criminales que sólo se defienden tras los muros. El mismo miedo les hace ser valientes, pues el temor de salir de las trincheras y el tener que ponerse delante de los enemigos los hace resistir. En Málaga han tenido un terreno favorable, abrupto, con trincheras de cemento y piedra, carreteras entre riscos que defendidas por hombres hubiesen sido casi inexpugnables. Napoleón se estrelló en estas tierras, meses sin poder pasar. Pero es que entonces los defendían hombres con corazón, aunque apenas tenían armas. Todo ha sido inútil, y vencida la resistencia del primer día lo único que han hecho los marxistas ha sido huir. Los marxistas en cuanto salen  de los muros, corren como galgos gritando ¡que nos copan!, y huyen abandonándolo todo, tirando el fúsil y las municiones para llevar menos peso. Y ellos tenían cañones, morteros y fusiles, y además han volado puentes y alcantarillas.que.costarán muchos millones reconstruirlas.Si no fuera porque también hay personas dignas, merecerían que no  se les arreglasen los destrozos y viviesen en estado salvaje sin comunicaciones.
Los riscos, las trincheras, las armas, todo ha sido inútil ante el ímpetu y el valor de mis soldados—dice con emoción el general—. Legionarios, regulares y soldados han luchado en todas partes contra el terreno y el enemigo derrotándolo, persiguiéndolo y haciéndole muchos muertos, centenares de prisioneros y numerosísimos muertos. El material recogido costará varios días clasificarlo, recontarlo y hallarlo, pues muchos cañones los han abandonado en los riscos y habrá que ir a por ellos... El alto mando rojo no sabía la verdadera situación de la capital. Un oficial de mi Estado Mayor llamó por teléfono a Marbella y salió al aparato Málaga. Al preguntar quién había al aparato, contestaron: "Aquí Málaga". —Pero quién es? "Un ayudante del general Villalba. ¿Y ahí?" —Aquí un miliciano. ¿Qué deseas? "Refuerzos enseguida, que nos comen". —¿Quién os come? "Los fascistas, que vienen más de 15.000".
—Resistir. "No puede ser, todos corren". Y antes de retirarse, mi oficial le dijo: "Idiota, soy un fascista, estamos en Torremolinos y vamos a cortaros la cabeza". El teléfono fue cortado de golpe.
A los tres cuartos de hora, un parte de nuestra aviación me comunicaba que grandes masas huían a todo correr hacia Motril. Para acompañarle en su huida y hacerles correr más a prisa, enviamos a nuestra aviación que bombardeó incendiando algu-nos camiones. Hay que darse cuenta lo que esto significa. El alto mando rojo en Málaga no sabía la verdadera situación. ¡Ay Villalba, qué poco ha faltado para que caigas en nuestras manos! Es trágico tu destino.  Pocos días antes del movimiento, Villalba estuvo con el general De Benito, indignado con los marxistas y diciendo que si estallaba pronto el movimiento él se echaba a la calle porque no podía aguantarlos más. De Benito le suplicó que tuviera paciencia, que pronto llegaría ese momento. ¿Qué pasó después? Pues por lo visto, como en Barcelona, se retrasó un poco la sublevación, se las dio de vivo y se hizo rojo por miedo. Villalba tenía un hermano, hombre digno y valeroso que estaba en Ron da, aunque se encontró con la cobardía de algunos jefes y oficiales sin contar con nadie, sino con el comandante de la plaza, declaró el estado de guerra dispuesto a luchar contra los oficiales traidores y contra los marxistas. Naturalmente, fue asesinado. ¡Hasta dónde llega la indignidad de un hombre que convive en Málaga con los asesinos de su hermano! Fracasó en Cataluña al mando de las columnas que enviaron contra Huesca y después, para desquitarse quizás, lo mandan para Málaga. Hay quien dice que Villalba no es rojo y que está dispuesto a fracasar por propia voluntad. ¿Por qué no ha fortificado Málaga? Y que no ha querido resistir para congraciarse con nosotros. No; nosotros no aceptaremos a traidores y criminales como tú a nuestro lado. Sufre tu destino y huye de España, quizás tengas que ganarte el pan cargando bultos en algún puerto, sino haces como tu compañero Miaja que se lleva todo lo que puede. Sigue tu destino y que el peso de tu conciencia te abrume muchos años.

Se tomó Málaga esta mañana. Como ayer dije, tres columnas de nuestras fuerzas se quedaron en los suburbios de la población y esta mañana entraron.
La primera fue la del coronel Borbón y la vanguardia que manda el teniente coronel Rentería. Después entraron las columnas de Almogía y Colmenar. El entusiasmo de la población fue delirante; antes hubo una pequeña resistencia de unos locos que paquearon haciéndonos algunos heridos y hubo necesidad de terminar con ellos, ocasionándoles 80 muertos. El número de prisioneros es grande, pues en las columnas ya venían unos 400 y en la capital se han cogido muchos más, bastantes con sus armas. Málaga se encuentra como al despertar de un sueño. El entusiasmo se desborda. Todos abrazan a los soldados y aplauden a  las columnas, que esta tarde, a las 5, han realizado un desfile por la capital. La noticia de la ocupación de Málaga la conoce ya  el mundo entero menos  los marxistas.
El parte oficial rojo dice, refiriéndose a Málaga, sólo, que dos bimotores gubernamentales han bombardeado barcos nacionales en aguas de Málaga. Y más tarde, una radio insiste en las mismas noticias y además, repite que los bimotores repitieron por la tarde el bombardeo, aunque, lo confiesan, sin éxito. Por lo visto, quieren hacer creer que siguen en Málaga. También dicen que en Lopera se lucha casa por casa y que en Montero se desarrolla una batalla por la posesión del puente de entrada al pueblo. Pues tan falso es lo de los aviones como esto. Desde hace cinco días no aparece por el frente de Málaga un avión rojo. En cuanto a Lopera y Montoro hay absoluta tranquilidad.
Y ahora quiero hacer constar una omisión involuntaria. Además del heroico comportamiento de legionarios, regulares y soldaditos andaluces, han luchado brillantemente Infantería de Marina y Falange Española. Estos falangistas se han portado como buenos, como veteranos y entre estas falanges han destacado dos: las de La Roda y las de Cádiz, que han intervenido con gran efectividad. Y no cito a los requetés, porque todos los que están en Andalucía, al mando del valeroso teniente coronel Redondo, se encuentran concentrados en el frente de Córdoba, como fuerzas de reserva, para acudir a donde haga falta. La lucha por ahí no ha sido violenta, per  de todas maneras, allí donde hay un amago, van los requetés junto a nuestros soldados. También quiero hacer resaltar y elogiar el comportamiento de la aviación, que con su brillante actuación ha facilitado la labor de nuestras columnas y lo mismo tengo que decir de nuestra escuadra, que metiéndose temerariamente hasta la misma tierra, ha infundido el pavor en el enemigo. A todos, muchas gracias y mis calurosas felicitaciones...

Y por último, quiero decir que de Andalucía y de toda la zona ocupada he recibido infinidad de amables cartas y telegramas de felicitación por la ocupación de Málaga, y ante la imposibilidad de contestar personalmente a todos, quiero transmitir desde este micrófono mi agradecimiento. Buenas noches, señores.»


Gonzalo Queipo de Llano
Charla radiofónica en Unión Radio Sevilla
9 de febrero de 1937



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