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2063. Francisca Solano, "la heroína de El Espinar"




María Torres / 26 Julio 2016

Francisca Solano era una mujer alta, guapa y bien plantada. Había llegado a Madrid  desde un pueblo de Toledo cuando aún era una niña para vivir en casa de unos tíos que regentaban una porteria en la Calle Benito Gutiérrez.

Trabajó como enfermera en La Fuenfría y como encargada de una pensión. 

El viernes 24 de julio de 1936, Francisca manifestó a su tío que debían coger el fusil y combatir a los facciosos. Éste respondió que él no podía abandonar a cuatro chicos pequeños, pero que ella podría ir al frente como enfermera, a lo que Francisca respondió: "No. Nada de enfermera. ¡Yo quiero ir a batirme con los facciosos!" 

Esa misma tarde se alistó en el Círculo del Oeste y cuando regresó a casa al anochecer ya se había convertido en miliciana ataviada con el mono, el fusil, el gorro y las alpargatas cuarteleras. Se despidió de ellos levantando el puño y les dijo:  "Me voy a luchar!" y  se perdió a lo largo de la calle con el fusil al hombro y una sonrisa en la cara.

Un día después salió con una pequeña columna hacia El Espinar al mando del capitán Fernando Sabio Dutoit. Fueron al Ayuntamiento a colocar la bandera de la columna y en busca del Alcalde que se encontraba trabajando la tierra. Francisca y Carmen Robles, las dos únicas mujeres, caminaron hacia la plaza... De pronto, hubo un aviso de que por la carretera se acercaban los rebeldes. Se dispusieron a defender el pueblo, y la columna hubo de replegarse. Fue entonces cuando echaron en falta a Francisca y a otro miliciano. Alguién dijo que Francisca había llevado al miciliano herido al hospital. No volvieron a verla.

Cuentan que Francisca fue apresada en el hospital y ejecutada posteriormente. Según Santiago Vega Sombría, en De la esperanza a la persecución, Francisca Solano y sus compañeros fueron enviados a Segovia, para ser juzgados.

Nunca se supo más de ella. Nunca se encontró su cuerpo.

Así que la historia cuenta que Francisca, capitana miliciana, desapareció el 26 de julio de 1936 en El Espinar en defensa de la República española, cuando luchaba por una España más justa.


Romance de Francisca Solano

¡Alta Francisca Solano
por los pinos de la sierra!
En Peguerinos sonaran
sus risas blancas y nuevas
cuando buscó al enemigo
por la callada arboleda.

Con un fusil en la mano,
como una rosa morena,
allá va con sus hermanos,
canto y luz, por la vereda.
Era un sábado de julio
cuando cruzaron la sierra...

Francisco Giner


Romance a la Capitana Solano

Pastores de Guadarrama
cabrerillos del collado,
palomas de los rosales
cigüeñas del campanario
Decidno: ¿qué fué de aquella
rosa encendida de mayo,
capitana de la tropa
leal, Francisca Solano?
Que un día ardientes sus ojos,
el corazón inflamado,
cruzó la sierra vestida
con traje de miliciano.
Desde el alto del León
dijo una alondra llorando:
"la ví por San Rafael,
fusil al hombro y cantando.
Iba soñando en el triunfo
pueblo resucitado,
amapolas de Castilla
colgadas de su peinado.
Como una bandera roja
lcía en los picachos"
¡Ay, que en sus ojos de ensueño
miraban alto, tan alto...,
que sus pobres pies cayeron
en la traición sin notarlo!
Traidores a nuestra patria,
con trajes de legionarios,
la cogieron en sus redes,
la llevaron a su campo
y al verla tan española, 
fuera de ley la mataron.
¡Ay, que la sierra está muerta,
sin el fervor de su canto!,
y una cigüeña piadosa
vino a decir sollozando:
"al pie de un pino sin ramas
cuatro monstruos la enterraron
y al ver tan sola su tumba,
me fui volando, volando
en busca de clavellinas
para su lecho sagrado.
Cuando volví con las flores
ardía el bosque arrasado
por el furor de los viles,
que huían amedrentados"
Cenizas llevan los aires
qe huelen a rosas y nardos.
Cenizas llevan los aires
que ciegan en su tornado
la risa de los abriles
y el florecer en los campos.
¡Ay, que la vieja Castilla
no es más que un gran camposanto,
y un cabrerillo del monte 
llegó con el puño en alto!
Adelante camaradas
que he visto a Paca Solano;
no es cierto que la matasen
los criminales de Franco.
Está en la cumbre más alta
vestida de miliciano;
lleva en sus manos trunfales
claveles ensangrentados,
bandera roja invencible
la de su sangre en lo alto.
Arriba, no. "Arriba España",
que este es un grito manchado,
arriba el pueblo,
el de todos los talleres,
los campos del universo.
Adelante sin miedo,
arriba el trabajo
hasta la cumbre que sueña
la capitana Solano,
hasta besar los claveles
sangrientos de su peinado,
hasta que todo el pueblo
hoy, que e sun gran camposanto, 
se vuelva en huerto florido
y del pueblo libertario.

Justo Melero


Francisca Solano
Francisca Solano, joven
miliciana que a luchar
saliste bella y bravía,
por el Frente Popular;
Francisca Solano, fuiste
de las que, con torrental
embate, a los mercenarios
quitaron El Espinar;
Francisca Solano, pero
mujer hasta al guerrear,
dejas el arma y te pones
un camarada a curar;
Francisca Solano, y lo haces
con tan femenino afán
que las enemigas tropas
no oyes de nuevo tornar;
Francisca Solano, ahora,
joven y bella, estarás
prisionera de los brutos,
de su lujuria quizás...

Francisca Solano, joven
miliciana morirás
gritando a los brutos: "!Brutos,
viva el Frente Popular!"

Álvaro Yunque






2 comentarios:

  1. Parafraseando a Bertold Brecht:

    “Hay mujeres que luchan un día y son buenas. Hay otras que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenas. Pero las hay que luchan toda la vida: esas, como Francisca Solano, son las imprescindibles.”

    Salud!

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    Respuestas
    1. Hay tantas mujeres como Francisca cuya historia sigue sepultada... Habrá que ponerse manos a la obra.
      Salud Loam.

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