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2358. La gesta de la 43º División





Decidieron resistir. Era un golpe al enemigo en su avance hacia Cataluña que no se podía desperdiciar.

Y Beltrán, magnífico de energía rotundo de serenidad y decisión inquebrantable: —Resistiremos. Haremos una retirada militar, y con escaloñamiento de línea, sin perder ni una tabla de material, hasta las posiciones que es preciso cubrir y donde queden sólidamente nuestras líneas.

Y la consigna se clava en los valles verdes de torrentes bravios. La división no quiere ceder su pedazo de España. En el campo no se abandona ni un metro de hilo telefónico, ni un palo de camilla, ni una cincha de mulo, y mucho menos —¡no, no!— un fusil. Rebaños enormes de vacas son cargadas por los mismos combatientes a través de los valles y de los desfiladeros.

La resistencia rotunda, la fijación absoluta de la línea principia en últimos de marzo. Los primeros combates fuertes de esta etapa se encienden en Nabal y Compodearse. Los fascistas tienen muy en memoria la batalla de Biescas, donde atacaron dos divisiones de sus fuerzas y donde se dejaron más de 3.000 bajas entre las pidras y los matorrales.


El ultimátum

Con fecha 12 de mayo, desde los aviones italianos lanzaron los fasciosos unos flamantes impresos, en un paréntisis de descargas de bombas. Se daba dos días de plazo a los hoinbres de la División para entregarse íntegramente. "Una ocasión, que es la última, os ofrezco; si sois españoles y deseáis una vida digna, elegid".

¡Si sois españoles! Ya saben ellos si lo son o no los de la 43°. La respuesta fué para los primeros batallones que se acercaron a nuestros parapetos.

Pasaron los dos días, y los de la 43°, que son españoles, habían elegido luchar hasta la última respiración, porque no, no deseaban esa "vida digna" que se les ofrecía.


Visita del Jefe del Gobierno

El Presidente del Consejo, el Jefe del Gobierno legítimo español, vino a la avanzada de la 43º. Llegó inesperadamente, un día, con absoluta naturalidad. Había un orgullo recíproco del gobernante que visita a los soldados de la patria y los soldados de la patria que ven entre ellos al gobernante que rige el país que todos nosotros, crispadamente, queremos salvar. Muy cerca de allí un morterazo alcanzó a un sargento y le causó varias heridas. Entonces, el jefe del Gobierno quiso ascenderle, sobre el mismo campo donde había caído, a teniente con la emoción y el apretón de manos del jefe legítimo en nuestra guerra.


El periódico de la División

El periódico es una hoja que cada día tiene su cuerpo y su color, un hecho y una prueba de eficacia del Comisario de la División. Sin duda, lo que más vale de él, es su pié de imprenta. Ese "Imprenta en campaña de la 43º División". El almacén de tipos es muy limitado y hay que deshacer una forma para conseguir con los mismos tipos la otra página.

Lo fundamental es que la hoja diaria va a las trincheras con un resumen de lo que ocurre en España y en el extranjero y con una arenga encendida y siempre a tono. Leemos en esta hoja.

... "Y deíenderemos el monte y el cerro, la cota y el altozano, el bosque y el matorral, el río, el arroyo, el desfilarodo estrecho y el valle amplio, la cordillera riscosa y la llanura dilatada y uniforme, la iglesia y la ermita..."


El Jefe, Antonio Beltrán

Le llamaban el "esquinazau", era un obrero mecánico. En Jaca junto a Galán y a García Hernández, puso a prueba su valor y sus sentimientos limpiamente republicanos. Los jueces de los entorchados pidieron para él pena de muerte, y la circunstancia de no ser militar le libró de la muerte y le llevó a la cárcel hasta que vino la República y fué puesto en libertad. Luego permanece luchando con la vida en Francia, hasta que suenan los primeros tiros de la sublevación militar. Sin perder un día pone la proa a España y se mete en las milicias. Sus aptitudes de mando se acusan muy pronto. Organiza el batallón alpino de Sabadell. Después se confía al "esquinazau" el mando del batallón "Cíncovillas" que se formó en Caspe y es todo un capítulo de rancio historial dentro de nuestros dos años de guerra. Su primer mando de brigada lo tiene al hacerse cargo de la 72 hasta que el 26 ó 27 de marzo, por efecto de un acuerdo tácito y unánime se pone al frente de la División 43.

Un día se trataba de ocupar una cota de 2.000 metros. El enemigo contaba con buenos medios para defenderse. Beltrán aseguró tajante:

—Es preciso llegar arriba.
—Pero sino se puede...
—Es preciso llegar.

Y se puso a la cabeza, llevándose detrás, peña arriba, peña arriba, a toda la gente.


Gestas

En una de las cotas, 18 hombres mandados por el sargento Fajanés, lucharon frente a 7 compañías. Los facciosos subían, pero la ametralladora y los fusiles de arriba aprovechaban exactamente las ráfagas y los disparos. Llegaron muy cerca. Por eso después, agotada toda la capacidad de ataque, no pudieron aguantar allí, ni aún para retirar sus heridos.

Ha seguido y sigue la pelea sin que consigan mellar moral, ni casi materialmente, el bloque de la 43º, los bombardeos desde el aire, el derroche diario y cuantiosísimo de proyectiles enemigos de cañón y mortero.

Son los hombres de la 43° División los que resistieron en la cota 423 el ataque de 2.000 hombres y una preparación de 1.500 cañonazos y 600 proyectiles de mortero.

Los ataques más fuertes fueron los del 14 y del 15 de Abril. El histórico día 14 estos enemigos de la República volcaron todo su esfuerzo para arrojar a los leales de sus peñascos. Por todas las barrancadas, por todas las gargantas, avanzaban serpientes de ejército. Los fascistas acosan a los españoles hasta sus parapetos. Llegan a poner el pie en las trincheras. Pero los defensores de la montaña luchan con sus bombas, con las manos, con la fiebre de las máquinas, con las culatas de los fusiles. Iruretagoyena, el jefe negro, antipatriota y oscurantista, maldice. Por la noche, los defensores del valle recogen sus heridos y entierran sus muertos. Son pocos, pero eran los mejores hijos de España.


El escenario de la lucha

Vamos para el buen tiempo y se olvidarán los días de gran temporal y de gran nevada. Hay que ver o que imaginar los convoyes de aprovisionamiento en los días así, para que nuestro espíritu de hermanos en la guerra acompañe suficientemnte a los soldados de la 43°.

Caravanas ondulantes de mulos. Hundiéndose, pisoteando el fangal de nieve chapoteada por animales sudorosos. Los soldados no tienen el esfuerzo físico de las bestias. No, en modo alguno; tienen también la voluntad de los valientes en la lucha. Por eso se les oye un "salud" sano y lleno de energía


La lucha

Un batallón y otro sitiaban a dos secciones nuestras en las alturas de Campodarbe. Los soldados españoles resisten clavados en las piedras. Resisten hasta el último peine, hasta la última bala y también hasta la sangre del último hombre. Nadie se entrega. Nadie retrocede. Hay un caso heroico de uno que murió en nuestras trincheras. Estuvo sentado en la ametralladora hasta que no quedaba un solo proyectil. Después, con calma rápida, la inutilizó y, abrazado a ella, para que no fuese nunca útil al enemigo, se lanzó por el despeñadero de un barranco.

España ha estado defendida y está defendida por hombres así.


Los hombres

El Jefe de la 130 es herrero, el de la 72 ferroviario y el de la 102, catedrático. Los Comisarios de las tres brigadas son: Lorenzo Berdala, maestro, Antonio Serrano, periodista, hombre de procedencia intelectual y Ramón Pérez Funes, secretario de un sindicato resinero. Una mezcla justa de actividades sindical-obrera e inquietudes intelectuales.

Ese que está ahí con su uniforme del Ejército Popular, capitán interino en la División, era uno de los muchos curas rurales que extendían su lección por toda España. Se paseaba con su sotana y decía su misa en el pueblo de Copernal. Vivió en contacto con el pueblo, por eso al empezar la guerra se apartó de los que se habían sublevado y se fué con los que se defendían contra la más injusta de las agresiones. Ambrosio Ayuso ha sido comisario y ahora es capitán interino. Está en actitud del hombre que no quiere ocuparse más que de ganar la guerra, porque comprende que puede hacerse una religión de esta defensa, de toda ética y toda justicia.


Los guerrilleros

Un día se agazaparon y pudieron disparar sobre la guardia civil. Otro hiceron fuego contra un grupo de jefes fascistas que llegaban a uno de los pueblos de la zona enemiga. Por dos veces se han metido en el pueblo de Jaca. Sin más ruido que el de las pisadas difíciles en el terreno de peñascos y cepos de maleza, van los hombres a quienes no les aprieta el corazón. A la mañana, el enemigo acusará un golpe de sorpresa.


La banda de música

La División tiene una banda, que va a tocar a los mismos parapetos. Tanto, que el otro día un cañonazo ha dejado a tres de ellos perdidos para siempre. La banda, después, interpretó, la más triunfal de sus partituras. Faltaban tres voces, pero los demás tremolaban la música de patria con brío y firmeza superados.


Facetas de la actualidad españolaLa Habana, Julio de 1938





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