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2408. Carta de Blanca Brisac Vázquez a su hijo Enrique

En la madrugada del 5 de agosto de 1939 Blanca Brisac, una de las Trece Rosas, escribió una carta de despedida a su hijo Enrique de once años, poco tiempo antes de ser conducida al Cementerio del Este de Madrid donde fue fusilada junto a sus compañeras y 43 jóvenes militantes de las JSU. Tenía 29 años. A Enrique le fué entregada la carta dieciséis años después.


Querido, muy querido hijo de mi alma.

En estos últimos momentos tu madre piensa en ti. Sólo pienso en mi niñito de mi corazón que es un hombre, un hombrecito, y sabrá ser todo lo digno que fueron sus padres. Perdóname, hijo mío, si alguna vez he obrado mal contigo. Olvídalo hijo, no me recuerdes así, y ya sabes que bien pesarosa estoy.

Voy a morir con la cabeza alta. Sólo por ser buena: tú mejor que nadie lo sabes, Quique mío.

Sólo te pido que seas muy bueno, muy bueno siempre. Que quieras a todos y que no guardes nunca rencor a los que dieron muerte a tus padres, eso nunca. Las personas buenas no guardan rencor y tú tienes que ser un hombre bueno, trabajador. Sigue el ejemplo de tu papachín. ¿Verdad, hijo, que en mi última hora me lo prometes? Quédate con mi adorada Cuca y sé siempre para ella y mis hermanas un hijo. El día de mañana, vela por ellas cuando sean viejitas. Hazte el deber de velar por ellas cuando seas un hombre. No te digo más. Tu padre y yo vamos a la muerte orgullosos. No sé si tu padre habrá confesado y comulgado, pues no le veré hasta mi presencia ante el piquete. Yo sí lo he hecho.

Enrique, que no se te borre nunca el recuerdo de tus padres. Que te hagan hacer la comunión, pero bien preparado, tan bien cimentada la religión como me la enseñaron a mí. Te seguiría escribiendo hasta el mismo momento, pero tengo que despedirme de todos. Hijo, hijo, hasta la eternidad. Recibe después de una infinidad de besos el beso eterno de tu madre.


Blanca





2 comentarios:

  1. Una carta preciosa llena de amor y dejando de lado el rencor bien diferente de sus asesinos. Me ha llegado al corazón y pienso que como madre tubo que ser durisimo.

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    1. Si Molí, es defícil escribir una carta de despedida a tu hijo y transmitir tanto amor como lo hizo ella.

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