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2763. Los irlandeses que lucharon contra Franco




Turtle Bunbury / Daily Mail (Irlanda), 15.03.2014

Los voluntarios irlandeses estaban subiendo a una colina cuando de pronto los aviones Junker volvieron a aparecer. Echaron a correr para ponerse a cubierto bajo un olivar, pero una bala desgarró el brazo de Gerry Doran. Momentos después, un trozo de metralla se estrelló contra su casco de trinchera impactando en su cráneo. El electricista de Belfast cayó al suelo. A pocos metros de distancia, Johnny Meehan, de 24 años de edad, nacido en el condado de Galway, también fue herido y cayó.

Era el 28 de diciembre 1936 en Lopera [Jaén, cerca de Andújar]. La sección irlandesa de la 15ª [exactamente la XIV] Brigada Internacional estaba siendo aniquilada en las colinas españolas del frente de Córdoba. Dos camilleros salieron corriendo de la línea republicana para acercarse a Doran y a Meehan. Solo podían llevar a uno de ellos. Johnny Meehan, todavía consciente, les gritó: Llevad a Gerry, su herida es peor que la mía’. Se las arreglaron para llevarse Doran  a la retaguardia, pero no hubo tiempo para ir a por Meehan. El ejército de Franco se había hecho con el control del campo de batalla y los republicanos supervivientes se vieron obligados a retirarse.

Johnny Meehan fue uno de los 61 irlandeses, hombres y mujeres, que murieron en defensa de la República Española durante la Guerra Civil Española. Ocho, incluido Meehan, murieron en Lopera, una de las batallas menos conocidas. No se pudo encontrar su cuerpo. Es uno de los aproximadamente 150.000 cuerpos que todavía yacen enterrados en fosas comunes. Durante los últimos 14 años, la Asociación Española para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha exhumado más de 150 fosas que contenían unas 1.400 personas.

A principios de este mes, el Departamento de Asuntos Exteriores - a instancias de Derek Nolan, diputado laborista por el distrito de Galway West – preguntó a la embajada de Irlanda en Madrid para averiguar si la ARMH tiene alguna competencia en las colinas de Lopera donde murió Johnny Meehan. Tal vez no sea demasiado tarde para que el hombre de Galway que se adopten formalmente a descansar.

La Guerra Civil española fue uno de los más brutales enfrentamientos entre ideologías de izquierda y derecha en la historia europea. Fue provocada por un levantamiento militar en julio de 1936, dirigido por el futuro dictador fascista Francisco Franco, y con el amplio apoyo de la Iglesia católica y las clases terratenientes. Los partidarios del gobierno del Frente Popular, elegido democráticamente, se opusieron al ejército. A medida que la batalla entre socialismo y fascismo se encrespaba  por toda España, sus efectos se extendieron rápidamente a otros lugares. En Irlanda, Eoin O'Duffy, el ex Comisionado de la Garda, reunió una fuerza de 700 hombres y mujeres irlandeses dispuestos a luchar con Franco.

Mientras tanto, la izquierda irlandesa también comenzó a movilizarse. Los iniciales planes de enviar dinero y un cuerpo de ambulancias evolucionaron rápidamente en cuanto se supo que voluntarios extranjeros comenzaba a llegar a España a defender la República. Los comunistas irlandeses interpretaron esto como una expresión de la solidaridad internacional.

80 irlandeses -todos socialistas y republicanos - dejaron Irlanda en diciembre de 1936 para  irse a un centro de entrenamiento militar cerca de Albacete. La mayoría de los hombres tenían alguna experiencia militar por su paso por el IRA. Se integraron rápidamente en una unidad disciplinada, dentro de la 15ª Brigada Internacional, bajo el mando de Frank Ryan. Este hombre de 34 años, nacido en Knocklong, Co. Limerick, y ex editor de An Phoblacht, había sido cofundador del Congreso Republicano, una escisión del IRA por su ala izquierda. Se había convertido en un líder militar tras haber pasado varios años luchando tanto contra los Blacks&Tans [fuerzas británicas en la guerra de independencia] como después contra las fuerzas favorables al Tratado con Inglaterra.

En las filas de estos voluntarios estaban, entre otros, Donal O'Reilly, un albañil de profesión, que tenía sólo 13 años cuando a través de los escombros de Dublín durante el Alzamiento de Pascua se introdujo en el GPO [Oficina Central de Correos de Dublín, cuartel general de los rebeldes irlandeses]. Los hombres de Pearse lo enviaron a casa, pero seis años más tarde ya estaba entre los voluntarios que ocuparon la Corte Suprema en vísperas de la Guerra Civil. Junto a O'Reilly estaba su amigo Jack Nalty, hijo de un oficial de la Policía Real Irlandesa en Ballygar, Co. Galway. Nalty, un brillante atleta de fondo, luchó junto a Cathal Brugha durante la Guerra Civil.

Gerry Doran, de 25 años, había nacido en Belfast y, cuando todavía era un niño, se había trasladado a Dublín donde conoció a Frank Ryan través del Fianna Eireann, el Movimiento Scout republicano. Uno de esos Scouts fue Mick May, que se unió a Tony Fox y a otros cuatro compañeros que trabajaban en los talleres ferroviarios de Inchicore, en Dublín. Su amigo Frank Conroy vino de Fairgreen, en la ciudad de Kildare. El perspicaz Tommy Wood, un joven de 17 años de Buckingham Place, Dublín, era todavía un niño cuando los británicos ahorcaron a su tío. Otro tío más murió durante la guerra de Independencia. Antes de ir a España, escribió a su madre: "Vamos a luchar por la clase obrera”.

El 22 de diciembre, un nuevo recluta de Galway llegó a Albacete. Es un misterio la vida de Johnny Meehan, nacido en 1912, antes de su marcha a España. Los datos que dio al ingresar en el batallón, fueron  que su  familiar más próximo  era una tal señora de John Loughlin de Carramana, Dunmore, Condado de Galway. Había viajado de Dover a París nueve días antes y se había desplazado lentamente hacia el sur. Sin apenas haber tenido tiempo para conocer a sus compañeros de lo que después fue la Columna Connolly, Meehan se vio sumergido en el fragor de la guerra. En la Nochebuena de 1936, los nacionalistas del ejército de Franco rompieron el frente republicano de Córdoba. Los irlandeses formaban parte de una fuerza de 3.000 hombres casi sin formación y apresuradamente enviados a los olivares de Andújar para defender el frente.

Mientras se preparaban para su primera acción, Frank Conroy, Tony Fox y el joven boy scout Mick May comenzaron a limpiar su ametralladora 'Betsy'. En otro lugar Donal O'Reilly y Jack Nalty encontraban un rebaño de cabras y ordeñaban  algo de leche para sus bocas resecas. La orden de avanzar llegó antes de poder calentarla.

Los 50 hombres de la unidad irlandesa avanzaron, en marcha acelerada, a las órdenes de Kit Conway, un hombre de Tipperary que se había distinguido como guerrillero en la época de los disturbios [1918-21. Se refiere a la guerra de independencia irlandesa]. Iban junto a otras unidades francesas y británicas que tenían la orden de recuperar la localidad de Lopera ocupada por los fascistas. Aunque no fue una marcha fácil, el humor al descansar por la noche era muy bueno, sobre todo con las frecuentes bromas de Tommy Wood. Pronto coleguearon con algunos comunistas británicos, como el poeta John Cornford y el escritor Ralph Fox, una autoridad en el socialismo irlandés.

El 27 de diciembre subieron a un convoy de camiones con destino a Lopera. Mientras avanzaban por caminos polvorientos aparecieron aviones enemigos, los Junkers suministrados a Franco por la Luftwaffe de Hitler. Sin cañones antiaéreos ni comunicaciones telefónicas, los hombres se fueron hacia el refugio relativo de un olivar. Los aviones abrieron fuego y dos voluntarios británicos murieron. Cuando, tras la pasada de los aviones, algunos de los dublineses se pusieron a enterrarlos, el comandante británico les dijo que no era el momento para hacer un funeral irlandés. Los hombres marcharon con un sombrío silencio por un paisaje de caminos arenosos, campos dorados con pequeñas colinas cubiertas de olivares. Al anochecer, lanzaron un ataque a Villa del Río, un pueblo situado en la carretera general de Madrid a Cádiz. Los fascistas respondieron con un fuego ‘terrible’ que, en palabras de Donal O'Reilly, fue respondido con un ‘terrible lenguaje’ de los irlandeses.

Al anochecer, los hombres, metidos en la ladera de una colina, se apiñaron para defenderse del penetrante frío de invierno. Un grupo del que formaban parte Tommy Wood y Ralph Fox intentó una incursión nocturna que fracasó cuando sus desvencijadas ametralladoras se atascaron. Tommy Wood, el bufón de la compañía, recibió un disparo en la cabeza y la rodilla. Fox y otro compañero lo llevaron a un hospital de campaña, donde murió.

Cantando de forma desafiante, los irlandeses reanudaron su avance en la madrugada del 28 de diciembre. Iba a ser la última aurora para  siete de ellos. Inesperadamente se encontraron en medio de una emboscada de fuego cruzado de ametralladoras y morteros de los marroquíes escondidos en las crestas de los alrededores. Los irlandeses trataron de defenderse, pero sus viejos fusiles austriacos sólo podían disparar una bala a la vez y sus ametralladoras se atascaban constantemente. Fue entonces cuando, para rematar su desesperada situación, reaparecieron los aviones franquistas que ametrallaron desde el aire. Jack Nalty recibió una ráfaga directamente en el pecho. Y murieron los trabajadores dublineses Tony Fox, Mick Nolan, Jim Foley, Leo Green y Henry Bonar. También murió Mick May, sentado detrás de su Betsy, cuando trataba de ofrecer fuego de cobertura a sus camaradas. Lo mismo pasó con Frank Conroy, el hombre de Kildare que, en palabras de Frank Ryan, ‘luchó como un héroe’.  Donal O'Reilly también cayó. Johnny Meehan y Gerry Doran cayeron uno al lado del otro.

Mientras que los grupos de la columna se  iban retirando a la zona  relativamente segura de los olivos, murieron otros siete. El escritor Ralph Fox desapareció. El poeta John Cornford, que había cumplido 21 años el día anterior, fue a buscarlo. Poco más tarde sus cuerpos fueron identificados por una patrulla.

De los 42 supervivientes irlandeses, muchos resultaron gravemente heridos. Esos supervivientes se unieron en la Columna James Connolly (nombre del ejecutado líder del Alzamiento de Pascua de 1916). La columna sufrió un peor golpe cuando Kit Conway cayó en la batalla del Jarama en febrero de 1937. La columna Connolly quedó tan diezmada que fue disuelta y sus miembros transferidos a otros batallones. Donal O'Reilly sobrevivió y se convirtió en portavoz del Sindicato irlandés de escayolistas. Jack Nalty, el corredor de fondo, pudo recorrer tres millas hasta llegar al hospital de campaña con tres balas en el pecho. Sobrevivió entonces, pero murió en el Ebro.

Gerry Doran fue llevado a un hospital de campaña donde un experto cirujano francés le salvó la vida. Tras pasar seis meses en el hospital, regresó a Irlanda para hacer campaña por la República española. Consternado por el ambiente adverso en Irlanda, se estableció en Escocia, donde crecieron sus hijos. Ellos desconocían que un misterioso hombre llamado Johnny Meehan le había salvado la vida. ‘Lo más triste es que nadie sabía quién era’, dice Geraldine Abrahams, hija de Gerry Doran. ‘Debe de haber sido un hombre agradable y tranquilo que se acababa de unir a la causa y que murió por ello. Lo que hizo por mi padre es el recuerdo más importante y duradero que tenemos de aquel tiempo’.

La Guerra Civil española terminó en abril de 1939 con la victoria de Franco. Permaneció en el poder hasta su muerte en 1975. De los 145 hombres y mujeres que vinieron a defender la República Española, 61 murieron. Christy Moore les aplaudió en la canción Viva La Quince Brigada. En 1990 se puso una placa en su memoria en Liberty Hall. Hay también una placa  en el muro exterior de la librería Connolly Books en Essex Street, en la zona de Temple Bar. Johnny Meehan fue objeto de un reciente poema de salutación. Si sus restos fueran encontrados en Lopera, tal vez pudieran ser honrados con un monumento en su Galway nativa.

Los irlandeses, tanto de izquierdas como de derechas, enviaron combatientes a España. ‘Vamos a luchar por la clase obrera’. Muchos de los 42 supervivientes irlandeses resultaron gravemente heridos.













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