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79. Ladran, luego cabalgamos







Carta pública de presos y exiliados políticos del franquismo



El significado de esta famosa frase puede aplicarse perfectamente a lo que últimamente se viene oyendo y leyendo a bastantes políticos del actualestablishment español. No solo a personajes de la derecha nacionalista española (y a sus acólitos socialistas), sino también a la derecha nacionalista vasca.

Porque día sí y día también nos vienen metiendo obsesivamente la imperiosa necesidad de que las formaciones políticas que conforman “Amaiur” condenen los 50 años de “terrorismo vasco”. No todos los abajo firmantes somos votantes o militantes de Amaiur; vaya eso por delante. Pero todos los abajo firmantes hemos sido resistentes contra la dictadura franquista durante los años 60 y 70, muchos militando en aquella naciente ETA, y otros en organizaciones políticas clandestinas de diversa índole. A todos nos unía fundamentalmente la necesidad de rebelarnos y resistir contra una dictadura impuesta a sangre y fuego.

Y esa resistencia la planteábamos con todas las herramientas a nuestro alcance: octavillas, manifestaciones, pintadas, reuniones, concentraciones, huelgas… Y sí, efectivamente, algunos incluso empuñando las armas, como respuesta directa a lo que la propia violencia franquista utilizó para sojuzgar y aniquilar a una República elegida democráticamente. Es lo que se han visto abocados a hacer, en la historia pasada y presente, los y las resistentes a las dictaduras y opresiones por todo el mundo. Y, como tantos de ellos, la mayoría de nosotros terminamos en el exilio y en las cárceles franquistas para muchos años, cuando no muertos en comisarías y cuartelillos.

Nuestra dignidad de combatientes y resistentes contra aquella dictadura no nos la van a quitar ni quienes aun hoy no han condenado aquella criminal sublevación militar (aunque exigen condenar la resistencia contra la misma…), ni quienes, una vez de haber perdido la guerra, fueron incapaces de plantear una resistencia radical a aquel sistema que les había arrebatado su propia libertad, y se quedaron esperando tiempos mejores (en las cárceles franquistas vimos a muy poquitos militantes jeltzales o socialistas…) mientras la juventud organizaba la lucha contra el franquismo.

Ni a la derecha vasca ni a la socialdemocracia neoliberal española se le ocurre exigir, con el mismo ahínco e intensidad, que todos los franquistas incrustados aún en los diferentes aparatos del Estado y su Administración condenen los 40 años de dictadura y sean juzgados y privados de la inmunidad de la que aun disponen. Según ellos solo Amaiur, o cualquier otra formación política que provenga de aquella resistencia antifranquista, debe renegar de toda su historia.

No lo vamos a hacer. Desde hace años muchos estamos en absoluto desacuerdo con la continuidad de la actividad armada de ETA, y hoy la propia Amaiur, desde su creación, lo ha manifestado por activa y por pasiva reiteradamente. Porque las herramientas cambian; deben cambiar. Pero los objetivos no. La aportación que el movimiento abertzale y socialista vasco hizo en la lucha contra el franquismo sigue siendo un elemento clave para entender la pujanza que aun hoy tienen aquellas reivindicaciones; a las que se han unido, afortunadamente, todas las que los nuevos movimientos populares (DRY, 15M…) vienen exigiendo por todos los rincones del Estado.

De ahí que algunos ladren: es que cabalgamos. Ladran, queriendo cambiar la historia real y su relato; cabalguemos para cambiar a sus falsarios relatadores.

Euskal Herria, 20 de Noviembre de 2011

Sabin Arana, Xabier Armendariz, Julen Arregi, Armando Aulestiarte, Andoni Bedialauneta, Gregorio Bilbao, Jesús María Bilbao, Josu Bilbao, Jose Ramón Castaños, Estepan Epelde, Jesús Estrada, José Luis Etxegarai, Chato Galante, Juan Ramón Garai, Enrike Gesalaga, Miguel Ángel Gómez, Josu Ibargutxi, Jose V. Idoyaga, Joseba Iriarte, Mikel Iturbe, Patxi Jaka, Antxon López, Iñaki Martín, José Julián Pascual, Darío Rodríguez, Imanol Urrutia, Jon Zubikarai, Kepa Zugadi, Juan María Zulaika.






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