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127. Don Dióscoro Galindo González, maestro.


«Ha sido preciso someter una tarea dolorosa, pero necesaria de aniquilamiento y depuración al magisterio afectó quizá con inusitada fuerza esta tarea de purificación. Pero un interés religioso y un soberano interés nacional lo exigían así» Ibáñez Martín, en un discurso en 1940 (Fue ministro de Educación Nacional de España entre 1939 y 1951)


María Torres / Enero 2012

Dióscoro Galindo González, nació el 12 de diciembre de 1877 en la localidad vallisoletana de Ciguñuela. Con cuatro años se trasladó a Madrid junto con sus padres y se formó en la Institución Libre de Enseñanza. Finalizó la carrera de Magisterio en 1903 y ejerció en distintos puntos de España: Granada, Sevilla, Ciudad Real. Su último destino fue en Pulianas, Granada.

Era un maestro humanista y librepensador. Exigente con sus alumnos, pero a la vez preocupado por la felicidad de éstos.

A los 58 años se terminó la docencia para él. Tuvo la desdicha de compartir verdugos y fosa con Federico García Lorca. Sus delitos: Ser maestro republicano, defender la escuela pública y laica, participar en las Misiones Pedagógicas, dar clases nocturnas a los jornaleros, haber participado en las elecciones del 16 de febrero de 1936 por el Frente Popular y negar la existencia de Dios.

Para los falangistas de Pulianas era el maestro rojo. A las dos de la mañana del 18 de agosto de 1936 los pistoleros de Falange lo detuvieron en su casa y lo trasladaron al Gobierno Civil, donde coincidió con García Lorca. Unas horas más tarde, ambos fueron llevados a La Colonia, un cortijo de Víznar convertido en antesala de la muerte, donde compartieron sus últimas horas de vida.

Dióscoro Galindo fue condenado a muerte por negarse a aceptar la existencia de Dios. Anteriormente, cuando los franquistas tomaron Granada el 20 de julio de 1936,  se le abrió un expediente de depuración, donde lo primero que se hizo constar fueron las acusaciones de las fuerzas ”vivas del pueblo” y algunos vecinos. Después, con el cinismo que caracteriza al fascismo, le otorgaron un plazo de diez días para defenderse, aunque la resolución ya estaba tomada: Pena de Muerte.

Cuando llegó la resolución oficial del Ministerio de Educación Nacional, aprobando su separación definitiva del servicio, el maestro llevaba ya cinco años en el barranco de Víznar.

En aquellos tiempos la Comisión Depuradora del Magisterio Nacional, estaba presidida por José María Pemán, que además de escritor era falangista.

Algunos historiadores afirman que fue el colectivo de maestros el más castigado por la represión franquista. Había que eliminar el modelo educativo republicano, cortar de raíz el espíritu de la II  República,  para que el nuevo régimen pudiera instalar, sin problemas, el nacionalcatolicismo que aún pervive.

«Un maestro sin religión parece un imposible y deja de ser maestro. Será en tal caso un domador de los que se dedican a domesticar o enseñar ciertas habilidades en algunos animales pero no será un educador de seres racionales», señalaba la pastoral dirigida por el prelado de León a los maestros y maestras de enseñanza primaria el 15 de septiembre de 1936.

La lista de maestros que sufrieron el proceso de «purificación» es extensa. Todos los maestros funcionarios, un total de 61.000 docentes, fueron separados de su profesión. Los que no murieron fusilados tuvieron que demostrar, bajo la presunción de culpabilidad, que no eran desafectos al nuevo régimen para poder reincorporarse a su trabajo. 16.000 fueron sancionados  y otros 6.000 fueron expulsados de su cargo.


Fue la forma de erradicar lo único que podía modernizar a  España: La escuela. 






3 comentarios:

  1. Sí, sí, lo conocía, claro. Comparte tumba con Federico, es cierto, aunque no hayan aparecido los huesos de ninguno de ellos. Pero este maestro es un símbolo, y más que lo es si entramos en contacto con la España de la época, y más aún si pensamos en Andalucía, en los señoritos, en los jornaleros que se morían de hambre, en los caciques. Esa era la España de la época y gente como este maestro fueron la sombra oculta que luchaba desde las trincheras de la cultura, para cambiarla.

    ¿Sabes que te digo? Que por un lado se ha sido injusto con ellos, injusto hasta el vómito. No se lo merecían. Pero a la vez también te digo que, entre Queipo de Llano y Dióscoro Galindo ha ganado claramente Dióscoro Galindo. Aunque queda lucha, aunque a veces demos algún paso atrás, nuestra sociedad de hoy se parece en general más a la que soñara el maestro que a la suspirada por el fascista.

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  2. Este maestro fue profesor de mi suegro en pulíanas , me contaba que era muy exigente y que les enseñaba a ser libres y temas para que pudieran defenderse en la vida , muchas matemáticas y naturaleza ,.
    Su delito que leía periódicos progresistas y no se metía con nadie un buen tipo según mi suegro alumno suyo .
    También lo mataran los fascista como Millán Astrai . Muera la inteligencia y viva la muerte .

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  3. Muchas gracias por tu comentario Antonio.

    Un abrazo.

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