Lo Último

219. Memoria





Y no hallé cosa en que poner mis ojos 
que no fuese recuerdo de la muerte.”
Francisco de Quevedo




          Heredarás la pena desde el oscuro rincón del recuerdo
          donde habita la triste memoria de los vencidos
          y que como muertos cautivos no hallan reposo.

          Camina junto al precipicio desolado de su ausencia
          aunque se escuchen con recelo los miedos y el odio
          de los que jamás tuvieron ni tienen corazón.

          Camina junto a ellos cada amanecer, hilando sueños,
          métete a horcajadas en las entrañas de la noche
          buscando sus nombres sin cuerpo y no calles.

          Libéralos del olvido de la historia escrita con sangre,
          que el silencio no se agolpe nunca en tus ojos
          aunque las lágrimas desalojen tus renovadas ilusiones.

          Viaja en el tiempo como en un bucle y vive el duelo 
          de los hijos enterrados, aquellos que no tienen la esperanza
          de la luz, la justicia y la dignidad. Aprieta los dientes.

          Pero no vayas a llorarles porque son grito de libertad,
          materia de la tierra húmeda, aliados de la lluvia,
          argumento de tu sangre y memoria de resistencia
          donde la muerte no es tan solo la triste palabra, 
          la ausencia, el llanto o la nada eterna y permanente.
          La muerte es más que nunca el recuerdo de los vivos.

          No caigas en el precipicio del olvido,
          porque te sobran, nos sobran, los motivos.


          © María Torres         
          Mayo 2012






No hay comentarios:

Publicar un comentario