Lo Último

369. Neruda y las mujeres que abandonó: Maruca y su hija Malva

Andrés Gómez Bravo - 07/04/2010 
En 1936 el poeta vio por última vez a su primera esposa y a su única hija. La pequeña, enferma de hidrocefalia, moriría siete años después en Holanda, invadida por los nazis. Es tan largo el olvido, una novela recién publicada en ese país, rescata este episodio.

Salió de Madrid entre bombas. La Guerra Civil había estallado en España y la lucha entre republicanos y nacionales era feroz. Pablo Neruda, entonces cónsul de Chile, viajó con su esposa, la holandesa María Antonieta Hagenaar, y su hija Malva Marina, a Francia. No sólo huía de la guerra: enamorado ya de la argentina Delia del Carril, había decidido terminar con su matrimonio. El 8 de diciembre de 1936 dejó a su mujer y a su pequeña hija enferma en Mónaco. Y partió a Marsella. Nunca más volvió a verlas.

Días después, le escribía a Delia del Carril: "Yo no quiero sino que vengas, me siento solo, esta mañana me he cortado las uñas por primera vez solo, y a pesar de las dificultades qué bien estar sin Maruca: me sentía vivir de nuevo". Maruca, por su parte, tenía otras preocupaciones: sin dinero y en una Europa amenazada por la guerra, debe cuidar de su hija de dos años, enferma de hidrocefalia. Neruda se reunirá con Delia en París; Maruca y Malva Marina viajarán a Holanda, donde la niña morirá en 1943, durante la ocupación nazi.

La historia de su primer matrimonio y su única hija es uno de los episodios más amargos y menos investigados en la biografía de Neruda. María Antonieta Hagenaar, con quien se casó en 1930 en Java (Indonesia), es apenas una sombra en la historia oficial del vate. Con Malva ocurría lo mismo: omitida por  el poeta en sus memorias, el destino de la niña se conoció gracias a un reportaje de Alejandra Gajardo y Antonio Reynaldos en 2004: Hagenaar confió su cuidado a una familia de Gouda, los Julsing. Una vez al mes la visitaba. Su padre (ocupado con el viaje del Winnipeg primero y nombrado luego cónsul en México) no fue nunca.

Bernardo Reyes tocó el tema en El enigma de Malva Marina. Y ahora es rescatado en una novela recién publicada en Holanda, Es tan largo el olvido. El título está tomado del Poema 20, uno de los más populares de Neruda, y su autora es Pauline Slot (1960). La novela narra la historia desde la perspectiva de María Antonieta Hagenaar y le da voz por primera vez a la mujer que Neruda llamaba "la carabinero".


DESTINOS OPUESTOS.

Pablo Neruda y María Antonieta Hagenaar se concieron en 1930 en Java. Neruda oficiaba de cónsul con su nombre civil: Neftalí Reyes. Había terminado una relación destructiva con Jossie Bliss y se sentía solo y deprimido. Durante un partido de tenis conoció a Hagenaar, una "mujer alta y suave, extraña totalmente al mundo de las artes y las letras", como recordaría. Se casaron al poco tiempo y al principio las cosas anduvieron bien. Solían pasear e ir de picnic a la playa como unos perfectos enamorados. Pero Neruda debía volver a Chile y la relación comienza a naufragar.

En Santiago Maruca descubre la otra faceta del cónsul: bohemio y mujeriego. Sin dominar el idioma y con un carácter retraído, la holandesa queda fuera del entorno nerudiano. Con la excepción de María Luisa Bombal, sus amigos no la aprecian.

La pareja viaja a Buenos Aires y luego a España. La crisis es cada vez más profunda. Cuando Neruda visita a Rafael Alberti, le dice: "Allá abajo está mi mujer, te la voy a presentar. Es casi una giganta". Pero entonces Maruca queda embarazada y una esperanza se enciende. Dura poco: Malva Marina nace en 1934 con hidrocefalia. La alegría de Neruda se transforma en amargura. Mi hija, escribe, es "un ser perfectamente ridículo, una especie de punto y coma".

Malva creció con su familia adoptiva mientras su madre trabajaba en La Haya. En marzo de 1943 murió. Neruda se enteró por un telegrama. No se conoce ninguna reacción del poeta ante la noticia. Holanda estaba invadida por los nazis y Hagenaar pidió a la Cancillería ser repatriada a Chile. Neruda se opuso frontalmente.

Los últimos años de Maruca son patéticos: pobre, sola y adicta al opio, Gabriel González Videla la trae a Chile para difamar a Neruda. Al poco tiempo se olvida de ella. Maruca no tiene residencia fija. Es detenida por Investigaciones. Al parecer, por drogas. En 1957 vuelve a Holanda, con 300 mil pesos por el divorcio con el poeta. Muere en La Haya en 1965 y es enterrada en una fosa común, el mismo año en que Neruda es nombrado doctor honoris causa en Oxford. El vate se cubría de gloria. A su hija y su ex mujer, las cubría el olvido.




8 comentarios:


  1. ¡¡Decepcionante!! Pablo Neruda, no tú escrito. Dónde quedo su amor hacía su hija, que no se supone era de nobles sentimientos. Ahora se me quito la admiración por él. Saludos

    ResponderEliminar
  2. Con esta historia se me a ido al traste todo lo bueno de EL ,no se como podía escribir así de tierno siendo un mal bicho.
    Te sigo y me gustan mucho tus trocitos de historia . Gracias

    ResponderEliminar
  3. La verdad es que yo me quedé impactada cuando me enteré de la historia.
    Neruda es un idolo para tod@s, amantes de la poesía o no. Admirado por su implicación social y política, con su país Chile y con la República Española.
    Comprobar que la calidad humana se agrieta es muy triste. Aún así, se hace casi imprescindible, aunque difícil, intentar separar su obra de la persona.
    Gracias por seguir este espacio y por vuestros siempre deseados comentarios.
    Un cálido abrazo para las dos (La Abuela y María)

    María Torres.

    ResponderEliminar
  4. Me parece que en general tenemos una tendencia a convertirnos en jueces de la intimidad de otros basándonos en unas evidencias que no se sostendrían en ningún juicio con garantías. Todos tenemos nuestras sombras y nuestras luces y si alguien cree que está moralmente por encima de los demás tiene un serio problema consigo mismo. Puede que Neruda se portase fatal con su primera mujer y su hija, eso nunca lo sabremos a ciencia cierta y además entra en el terreno de la intimidad más personal. Lo que si sabemos por cierto es que el poeta se volcó con la causa de la II República Española y al finalizar la GC ayudó a miles de exiliados españoles.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por supuesto, es más apropiado enaltecer su memoria y ocultar la evidencia, con tal de no perjudicar su imagen de gran literato, aunque eso implique pisotear la memoria de su esposa e hija. Es indiscutible que abandono a su hija enferma, faltando a sus obligaciones como padre, por no mencionar lo repugnante que me resulta que definiera a su hija como "un ser perfectamente ridículo". No obstante, su proceder con su familia no es estimable porque son simples mortales y no se rigen por las mismas leyes que se aplican a los genios como el insigne Neruda. Pero lo realmente contradictorio es que resaltes su valor humano basándote en la solidaridad que mostró con aquellos desfavorecidos a los que, por cierto, no conocía personalmente y, sin embargo, desprecies con suma ligereza su proceder con su familia directa. "Los actos nos definen" y él mismo se retrato en su empeño de "sepultar" en el olvido tales circunstancias vitales, de sus actos se puede deducir que no debía sentirse orgulloso de su proceder con su hija.

      Eliminar
  5. Me parece que en general tenemos una tendencia a convertirnos en jueces de la intimidad de otros basándonos en unas evidencias que no se sostendrían en ningún juicio con garantías. Todos tenemos nuestras sombras y nuestras luces y si alguien cree que está moralmente por encima de los demás tiene un serio problema consigo mismo. Puede que Neruda se portase fatal con su primera mujer y su hija, eso nunca lo sabremos a ciencia cierta y además entra en el terreno de la intimidad más personal. Lo que si sabemos por cierto es que el poeta se volcó con la causa de la II República Española y al finalizar la GC ayudó a miles de exiliados españoles.

    ResponderEliminar
  6. Anónimo,

    Desde este espacio, comprobarás que siempre hemos destacado la figura de Neruda, otorgándole el reconocimiento que se merece.

    Ponemos en valor, su implicación con la República, y lo que significó su esfuerzo para que el Winnipeg llegara a Chile cargado de vidas.

    Aún así, consideramos en su momento, que teníamos que dar a conocer este artículo.

    Un cordial saludo,

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. http://pablo-neruda2-france.blogspot.fr/2008/01/neruda-et-son-enfant.html

      Eliminar