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445. Carmen Valero Gimeno, maestra de la República


Carmen fue maestra, feminista y sindicalista, una mujer comprometida y una intelectual respetada y reconocida.

Nació en Silla (Alicante), al acabar la escuela primaria sus padres la matricularon en el colegio de la Compañía de Santa Teresa de Jesús de Valencia, donde estudió la carrera de Maestra Nacional, obteniendo el título de la Escuela Normal de Magisterio con sobresaliente, el 14 de abril de 1913, nota que ella consideraba insuficiente, ya que aspiraba a la matrícula de honor para poder continuar estudiando de forma gratuita.

Siguiendo el Plan de estudios secundarios pasó al Instituto Luis Vives de Valencia, pero tuvo que interrumpir la asistencia a las clases al aprobar la oposición y ser destinada como maestra en Novelda (Alicante), con un sueldo de 1.000 pesetas anuales. Mientras ejercía en Novelda se matriculó en la Escuela de Comercio de Valencia y en 1918, obtuvo dos títulos: el de Bachiller con sobresaliente y el de Perito Mercantil. También en esta época publicó un libro de cálculo titulado: Problemas de Aritmética Mercantil, que posteriormente sirvió de texto en la Escuela de Comercio.

Tras solicitar la excedencia del Magisterio en 1920 obtiene el título de "Profesor Mercantil" siendo la primera mujer en conseguirlo. A continuación se trasladó sola a Madrid para cursar durante tres años la Licenciatura en Ciencias Químicas, licenciándose en 1923.

Ese mismo año solicitó el reingreso en el Magisterio siendo destinada a Oliva,  donde se casó con un industrial del jabón y tuvo a su hijo.

Carmen aplicó las técnicas de Freinet en su escuela y pronto se significó por su lucha para dignificar la profesión docente y por eliminar la discriminación de sexos que imponía el sistema educativo, que no incluía en los temarios oficiales de enseñanza femenina las asignaturas de ciencias y cálculo, que ella consideraba fundamentales.

Su lucha se centrará en la reivindicación de una escuela igualitaria y en la defensa de los derechos de la mujer, empezando ya desde la infancia. En relación a los alumnos intentó potenciar su personalidad y su espíritu crítico. Todo esto requería, además de mejorar los programas vigentes, complementarlos con actividades extra escolares.

Con la llegada de la República Carmen se identifica pronto con las reformas emprendidas por el Ministerio de Instrucción Pública, colabora con la FUE en la organización y mejora de las colonias escolares de verano (fue nombrada Miembro de Honor en reconocimiento a su labor, en 1933).

Junto a Francisca Sanchís, Guillermina Medrano y Enriqueta Agur, funda la FETE - UGT Valenciana, a la que dedicó gran parte de su tiempo libre viajando a Valencia, Villena y Alicante.

En la escuela de Oliva, fundó la revista Caperucita Roja, "Periódico infantil, redactado e ilustrado por las niñas de la Escuela n. 1 "con el objetivo de fomentar el espíritu crítico y participativo de las alumnas.

Al terminar la guerra se le formó Consejo de Guerra sumarísimo con graves acusaciones. Es absuelta del delito de Exaltación a la rebelión pero el Tribunal de Responsabilidades Políticas le abrió expediente, y es inhabilitada con prohibición expresa de impartir cualquier tipo de docencia.

Para sobrevivir y sacar adelante a su hijo impartirá a escondidas clases particulares de contabilidad y de refuerzo a los alumnos de bachillerato de Silla.

En 1951 el Juzgado Superior de Revisiones le permite el reingreso al Magisterio en la población de Betera.

Murió a los 69 años en la misma casa donde había nacido. 






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