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507. José Hierro, in memoriam



José Hierro Real
(Madrid, 3 de abril de 1922 - 21 de diciembre de 2002)



“Cuando comenzó la guerra yo tenía 14 años. Santander estaba al principio bajo el dominio de las fuerzas leales -las republicanas, no las de Franco- aunque poco después los militares ocuparon Santander. De modo que viví la guerra desde las dos ópticas, nunca estuve en el frente pues no tenía la edad para hacerlo. El recuerdo de esos años es duro, con esa sensación de que el mundo se te viene abajo y cambia todo: hay crueldad, hay represión y hay hambre”



José Hierro era un adolescente cuando estalló la Guerra y sus primeros versos aparecieron en publicaciones del frente republicano.

El 3 de septiembre de 1939 es detenido bajo la acusación de pertenecer a una red clandestina de ayuda y socorro a presos políticos. Tras pasar diez días en  la Prisión Provincial de Santander, es trasladado a la cárcel de Comendadoras (Madrid)  e inicia un periplo carcelario que le llevará a Palencia,  Santander, Porlier y Torrijos (Madrid), Segovia y Alcalá de Henares.

Una de las cárceles en las que estuvo preso fue la de El Dueso (Cantabria). A  pesar de estar a orillas del mar,  los presos podían oírlo pero no verlo. Hierro decía que esa era la  peor de las torturas.

Procesado en dos ocasiones fue condenado a doce años y un día de reclusión, pero salió en enero de 1944, desterado a Madrid y con la prohibición de regresar a Santander.



Canción de cuna para dormir a un preso

La gaviota sobre el pinar.

(La mar resuena.)
Se acerca el sueño. Dormirás,
soñarás, aunque no lo quieras.
La gaviota sobre el pinar
goteado todo de estrellas.

Duerme. Ya tienes en tus manos

el azul de la noche inmensa.
No hay más que sombra. Arriba, luna.
Peter Pan por las alamedas.
Sobre ciervos de lomo verde
la niña ciega.
Ya tú eres hombre, ya te duermes,
mi amigo, ea...

Duerme, mi amigo. Vuela un cuervo

sobre la luna, y la degüella.
La mar está cerca de ti,
muerde tus piernas.
No es verdad que tú seas hombre;
eres un niño que no sueña.
No es verdad que tú hayas sufrido:
son cuentos tristes que te cuentan.
Duerme. La sombra toda es tuya,
mi amigo, ea...

Eres un niño que está serio.

Perdió la risa y no la encuentra.
Será que habrá caído al mar,
la habrá comido una ballena.
Duerme, mi amigo, que te acunen
campanillas y panderetas,
flautas de caña de son vago
amanecidas en la niebla.

No es verdad que te pese el alma.

El alma es aire y humo y seda.
La noche es vasta. Tiene espacios
para volar por donde quieras,
para llegar al alba y ver
las aguas frías que despiertan,
las rocas grises, como el casco
que tú llevabas a la guerra.
La noche es amplia, duerme, amigo,
mi amigo, ea...

La noche es bella, está desnuda,

no tiene límites ni rejas.
No es verdad que tú hayas sufrido,
son cuentos tristes que te cuentan.
Tú eres un niño que está triste,
eres un niño que no sueña.
Y la gaviota está esperando
para venir cuando te duermas.
Duerme, ya tienes en tus manos
el azul de la noche inmensa.
Duerme, mi amigo...

Ya se duerme

mi amigo, ea...


José Hierro


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