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605. La rendición de Madrid.


Prada y Matallana rindiendo el Ejército del Centro al coronel Losas.




María Torres - Marzo 2013.

Después de tanta lucha, Madrid se rindió. Nunca fue tomada, se entregó sin resistencia.

Eran las trece horas de un frío martes 28 de marzo de 1939, en las ruinas del Hospital Clínico de la Ciudad Universitaria cuando el coronel republicano Adolfo Prada Vaquero, recientemente nombrado por Casado Jefe del Ejército del Centro, junto a miembros de su Cuartel General, presentaba la rendición formal ante el coronel franquista Eduardo Losas, Jefe de la 16 División, vestido con chilaba.

Tras la rendición de la plaza, Losas ordenó que atendieran a los militares republicanos en el Hogar del Soldado instalado en la Escuela de Arquitectura, pues según confesó días más tarde, se encontraban desechos física y moralmente.

Horas después las tropas del coronel Espinosa de los Monteros, Jefe del primer Cuerpo del Ejército, entraron en Madrid. Los primeros en llegar fueron tropas moras al grito de "Viva Franco", "Arriba España".

Eran  las cuatro de la tarde cuando desde los micrófonos de Unión Radio en la Gran Vía madrileña el coronel Eduardo Losas, nombrado después Gobernador Militar de Madrid, comunicaba la noticia: "Quiero gritar con todos los españoles que me escucháis, españoles de nuestra península y españoles del mundo entero, para que se enteren todos, que en la capital de España ondea ya nuestra bandera y que con el mayor entusiasmo todos gritemos ¡Viva España! ¡Viva en Generalísimo! ¡Arriba España".

Apenas unas horas antes, la noche del 27,  el Consejo Nacional de Defensa emitía por radio su último comunicado, pidiendo a los madrileños "calma, orden y acatamiento de la autoridad".


Lo que ocurrió después del 28 de marzo de 1939, ya lo sabemos: La huida, el miedo, el exilio, la represión, la muerte. 







2 comentarios:

  1. Gracias, María por tus historias contra el olvido. Madrid y la República Española resistieron. Tres años contra los fascistas. Y una semana contra los traidores. Madrid cayó porque Casado, el emboscado Matallana, Besteiro con los socialistas del PSOE y los anarquistas traicionaron a tiro y bombazo limpio a la República, a los comunistas de Negrín y a unos pocos disidentes socialistas. Los casadistas traidores triunfaron, causando en los comunistas de Madrid y de las ciudades aún leales a la República entre 20.000 y 40.000 muertes, para regocijo de los franquistas, que desde sus trincheras se reían de los rojos fraticidas mientras seguían siendo incapaces de vencer a la República. Y cuando Franco, sus esbirros y sus secuaces entraron en las ciudades entregadas por los traidores, se encontraron con que los traidores casadistas habían huído dejando las cárceles llenas de comunistas presos, a la espera de que los chacales del fascismo los asesinaran. Y mientras, cientos de miles de soldados repúblicanos, abandonados en los campos de batalla y traicionados por Casado, Matallana, Besteiro, el PSOE y los anarquistas, disolvieron sus unidades y tuvieron que volver a sus ciudades de origen, para ser allí encerrados, torturados y asesinados o apresados casi de por vida. Casado fue un traidor. Pudo haber prolongado la resistencia unos meses más, uniendo la suerte de la República al curso de la II Guerra Mundial. O puedo haber gestionado una retirada honrosa o una evacuación ordenada de las fuerzas hacia territorios franceses. Pero no lo hizo. Él y quienes le secundaron sólo merecen mi desprecio.

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  2. Sí. Dejó las cárceles llenas de comunistas, que Franco sólo tuvo que fusilar. Sólo eso ya lo caracteriza como traidor, si no hubiera otros argumentos.

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