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610. Antonio Melgar Mena, guerrillero

Antonio Melgar Mena «El Mena», natural y vecino de Jimena de la Frontera, hijo de Francisco y María, nació en 1896. Tenía su domicilio en la calle Yuste, 45, y estaba casado con Ángeles Sierra Espinosa, con quien tuvo cinco hijos, de los cuales solo sobrevivieron tres. De profesión zapatero, sus rasgos personales eran los siguientes: estatura 1,580 metros, pelo castaño, barba regular, cejas al pelo, color moreno y ojos pardos.

Antonio Melgar Mena, al decir de sus familiares, tras volver del ejército y antes de la Guerra Civil española ya comenzó a destacar políticamente en el pueblo. Quienes lo conocieron y trataron lo consideraban muy comprometido con sus ideales de libertad, siendo muy respetado entre sus vecinos.

Cuenta su hijo Universo que cuando estaba en su trabajo en la zapatería, raro era el día en que no se presentaba algún vecino para pedirle que le ayudara en cualquier asunto, ante lo que Antonio no dudaba en quitarse el mandil suyo; que ya cuando se licenció y volvió al pueblo, destacaba por las ideas progresistas y de libertad que traía y que no dudaba de poner de manifiesto en cualquier momento.

Antes de la Guerra Civil española pertenecía al sindicato de la CNT y en los primeros días en que se sabía del avance del ejército rebelde hacia Jimena de la Frontera, prestó servicio de armas en los sitios donde le ordenaba el comité. Al ser ocupada Jimena de la Frontera por las tropas sublevadas, se ordenó la evacuación, y él marchó hacia la provincia de Jaén, fijando su residencia en Torre del campo, donde desempeñó el cargo de secretario de colectividad.

Después, en enero de 1937, ingresó como voluntario en el Batallón Salvochea, dónde actuó como furriel hasta el mes de abril del mismo año, en que se dio de baja de ese cuerpo en Pozoblanco. Volvió de nuevo a Torre del campo y siguió desempeñando su cargo de secretario de colectividad en el comité. Por aquellas fechas ya se había podido traer a su familia, la cual tras huir de Jimena de la Frontera, al ser esta ocupada por el ejército rebelde, llegó hasta la parte de Castellón, donde una de las hijas murió a causa del sarampión.
Juzgado y condenado

El 29 de marzo de 1939, Jaén era ocupada por los rebeldes y Antonio Melgar Mena era detenido y trasladado a la prisión provincial, donde quedó en prisión preventiva desde el 17 de julio de 1939, siendo encausado por el Consejo de Guerra Permanente (Juzgado militar nº 3), por el procedimiento sumarísimo de urgencia nº 44.515, acusado por un delito de «auxilio a la rebelión».

El 16 de marzo de 1940 comparecía ante la justicia militar Antonio Melgar Mena para declarar. En el momento de dicha declaración contaba 44 años de edad. Al ser preguntado sobre su trayectoria, manifestó que con anterioridad a la Guerra Civil española estaba sindicado en la CNT, que prestó servicio con armas en los sitios donde le ordenó el comité, no interviniendo en detención alguna. Añadió que al ser ocupada Jimena de la Frontera y al haber sido ordenada la evacuación del pueblo, marchó hacia la provincia de Jaén, fijando su residencia en Torredelcampo, donde desempeñó el cargo de secretario de la colectividad que tenían organizada los evacuados.

Después ingresó como voluntario en el Batallón Fermín Salvochea, donde permaneció desde el mes de enero de 1937 hasta abril del mismo año, volviéndose a Torredelcampo desde Pozoblanco, lugar este donde quedó el batallón y haciendo constar que el tiempo en que estuvo en dicho batallón prestó sus servicios de furriel.
Sentencia

Se reunió el Consejo de Guerra en Jaén el día 1 de junio de 1940 para dictar sentencia contra Antonio Melgar Mena, quien fue condenado a la pena de 20 años de reclusión temporal, como autor de un delito de «auxilio a la rebelión». El día 23 de septiembre de 1940 se comunicaba la liquidación de condena, la cual se especifica de la siguiente forma:

Fue condenado por sentencia firme el 21 de junio de 1940, se le abonó la prisión preventiva sufrida desde el día 17 de julio de 1939, quedando por cumplir una condena de 18 años y 26 días. Así, la pena quedaría totalmente extinguida el día 12 de julio de 1959.


En la cárcel

Todos los testimonios orales recabados coinciden en que Antonio Melgar no solo fue un hombre muy comprometido con sus ideas políticas y de libertad, sino que también fue un hombre muy involucrado en el mundo de la cultura, el teatro, etc. Son de una gran sensibilidad los escritos que desde la cárcel enviaba a su familia, siempre en verso y que fueron muchos.

En uno de ellos supo llegarles a quienes eran los encargados de censurar cuanto escribían los presos. Sin lugar a dudas les debió de tocar alguna fibra (si es que la tenían), pues a través de sus poemas se comunicó con su familia y no opusieron demasiada censura a su correspondencia. También cuenta su familia que tanto él como su mujer e hijos solían recitar y hacer teatro.


En libertad.

Antonio Melgar Mena, dado su buen comportamiento y –se supone– por algún beneficio penitenciario, fue puesto en libertad vigilada el día 18 de mayo de 1943, habiendo cumplido tres años de cárcel y fijando su residencia en Jimena de la Frontera.

Volviendo a su querido pueblo natal, atrás quedaban tres largos años de cárcel y comenzaba una nueva etapa de su vida. Cuando llegó al pueblo volvió a su oficio de zapatero, teniendo a su hijo Universo trabajando a su lado, pero, como recuerda este último, lejos estaba de la mente de su padre el dejar sus ideas políticas, su compromiso con la CNT y la cultura. Los volvió a retomar involucrándose como lo había hecho siempre.

Por aquellos años las organizaciones políticas, tras la Guerra Civil, estaban en periodo de formación y en la más absoluta clandestinidad. En el Campo de Gibraltar, la CNT estaba dirigida por el secretario comarcal, Sebastián Pino Panal, y además se contaba con un cuadro completo de mandos y de enlaces en los comités superiores y también en los demás comités locales, los cuales a su vez tenían también sus propios enlaces y contactos con las distintas partidas de guerrilleros que operaban por la zona. Antonio Melgar formaba parte de quienes tenían en su zona contacto con los guerrilleros y con el comité del Campo de Gibraltar.


La huida a la sierra como guerrillero.

Cuando en el mes de marzo de 1945 tuvo lugar en Algeciras la redada en la que fueron detenidos miembros de las organizaciones de CNT y el Partido Comunista de la comarca y de otras provincias, Antonio Melgar pudo escapar a tiempo. Al haber tenido noticias de cuanto había sucedido en Algeciras y de la cantidad de personas que seguían deteniendo por aquellos días, cuando le llegó el rumor de que la Guardia Civil también venía a detenerle, Antonio Melgar dejó su trabajo de zapatero y salió de su casa de la calle Yuste, 45, por una puerta trasera, quedándose escondido durante algunas semanas en casa de unos vecinos.

Después decidió huir a la sierra, donde pasado un cierto tiempo se unió a las partidas de guerrilleros que actuaban en la zona. Pero pronto tuvo Antonio discrepancias con los jefes de algunas partidas de guerrilleros, por las formas en que se llevaban a cabo determinadas actuaciones y por el modo de operar.

Su hijo Universo era quien sabía dónde estaba su padre escondido en un principio y era él quien con toda la precaución de que era capaz, llegaba hasta el lugar en el que estaba escondido su padre, donde además de dejarle comida y cuanto necesitaba, le ponía al corriente de cuál era la situación familiar y de lo que acontecía por el pueblo, con respecto a su huida. De esta forma Antonio Melgar Mena era auxiliado por el mejor de los enlaces que podía tener cualquier guerrillero.

Durante un tiempo estuvo «El Melgar» en esta situación, hasta que decidió unirse a los guerrilleros que actuaban en la sierra, marchando junto a su vecino José Sierra Coronil «El Flores», también huido al creérsele enlace de la guerrilla.


Muerte de dos guerrilleros: «El Melgar» y «El Flores»

En la noche del día 10 de septiembre de 1946 ya le había llegado a la Guardia Civil la información de que cuatro guerrilleros se encontraban por la demarcación de Castellar de la Frontera, en el lugar conocido por el Puerto de las Cruces, donde, según este cuerpo armado, estaban esperando a que a la mañana siguiente les llevaran unos encargos.

Montó aquella misma noche la Guardia Civil los servicios necesarios con total sigilo y discreción, dado que los guerrilleros se hallaban en un punto donde dominaban cualquier tipo de movimiento que hubiere por los alrededores, caminos y carreteras.

Sobre las 13 horas del nuevo día, se hallaban las fuerzas de la Guardia Civil batiendo los lugares designados, consiguiendo descubrir a los guerrilleros, quienes, según la Guardia Civil, vigilaban en actitud defensiva los movimientos de otro de los grupos de este cuerpo armado, pero cuando se dieron cuenta tenían a los otros grupos de guardias civiles encima. Se entabló un tiroteo por ambas partes del que resultaron muertos los guerrilleros José Sierra Coronil «El Flores» y Antonio Melgar Mena «El Mena» y heridos un guerrillero, que resultó ser José García Ortiz «El Ciruelo», al que le alcanzó un disparo en la pantorrilla de la pierna derecha, y un guardia civil, segundo jefe de un grupo, Alejandro Méndez de la Iglesia, quien recibió un tiro de pistola en el dedo pulgar de la mano derecha.

En su huida los guerrilleros José García Ortiz «El Ciruelo» y Antonio Ortiz García «Tres Duros» abandonaron sus armas y desaparecieron en la espesura del monte, sin encontrarlos la Guardia Civil, a pesar de las batidas que se siguieron haciendo.

Por la documentación consultada, las fotografías existentes y el reconocimiento de los familiares, resultó, tal y como se ha dicho, que los dos guerrilleros muertos eran José Sierra Coronil (a) «El Flores», de 33 años de edad, y Antonio Melgar Mena (a) «El Mena», de 52 años.


Luis Antonio García Bravo
Bibliografía
García Bravo, Luis Antonio: Cuadernos de la Guerrilla Antifascista - I Jimena de la Frontera 1939-1954. Editorial Tréveris, 2011 



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