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669. José Mayor Pérez.


María Torres / 8 Junio 2013

José Mayor Pérez, nació el 22 de mayo 1898 en Sabiñan, Calatayud, Zaragoza. Su padre, Manuel, era maestro. Afiliado a Izquierda Republicana. Casado con Nicolasa Arnedo Gil, trabajaba como viajante de Bodegas Paternina a pesar de haber aprobado una oposición en Correos.

Cuando estalló la guerra se encontraba en San Sebastián por motivos de trabajo. Allí colaboró con la organización de la salida de los niños de la guerra y en la formación de un Consejo Provincial de Izquierda Republicana en Logroño con sede en Bilbao y del que fue presidente.

El 10 de mayo de 1937 consigue comunicarse con su mujer, a través de la Cruz Roja para informarla que se encuentra en perfecto estado de salud, aunque posteriormente huye hasta Asturias siendo detenido y trasladado al campo de Candás, donde trabaja de oficinista hasta el 2 de marzo de 1938 fecha en la que es trasladado a El Coto, Gijón.

Muchas fueron las cartas que escribió a su mujer y que conserva la familia. En algunas de ellas se lee: “Ruego al censor de curso a esta carta por razones de humanidad”

“Yo siempre soy optimista, pues tengo esperanzas de que saldré bien en el juicio, pues si personas mal intencionadas e irresponsables me acusan de hechos que no he cometido, el Tribunal tendrá en cuenta el informe de hombre de garantía y responsabilidad que representará el abogado. A este no lo he visto todavía, pero creo que no se olvidará de mí”

José González Gutiérrez, natural de Gijón, fue el encargo de llevarle a la cárcel ropa, tabaco y el dinero que le envía la familia, y al que escribe comunicándole la presentación de expediente para conmutarle la pena.

Le condenan a muerte en Consejo de Guerra de 5 de marzo de 1938 acusado de rebelión militar. Le comunica la situación a Fray Joaquín, fraile del convento de Olite en Navarra, en la confianza de que pueda ayudarle. La respuesta que recibe por su parte es desesperanzadora: “Cuando el Tribunal te ha condenado nada menos que a pena de muerte algo habrá visto …”

A José Mayor Pérez se le acusaba de haber fundado el Ateneo, de ayudar al asalto no realizado del Gran Casino, de hablar al descubrir el rótulo de una calle, de hacer propaganda después de las elecciones, de haber sido locutor en radio San Sebastián, de haber denunciado en Bilbao a los Orobio y de elaborar una lista con nombres para fusilar e Alfaro.

José es consciente de su difícil situación y sigue pidiendo ayuda externa a conocidos, apoyándose especialmente en su mujer. En mayo prohíben la entrada de comida a la cárcel y cae enfermo. El día 25 escribe la que sería la última carta a su mujer: “Hace unos días que me encuentro enfermo, pues aunque mi ánimo no decae, la naturaleza me falla. Llevo ya 81 días. Mi situación no ha variado y sospecho de que si varía no será para mejorar. Pobres de vosotros que vivís confiados de promesas”.

Lo fusilaron el 29 de mayo de 1938 a las ocho de la mañana, siendo enterrado en el cementerio de Gijón.

No satisfechos con ello fue multado con 25.000 pesetas y se decretó el embargo de todos sus bienes. Su hijo Manuel contó que les dejaron sin nada, se llevaron hasta la máquina de coser, que seguramente dedicarían para hacer camisas azules.



P.D.: Mi agradecimiento a su nieto José Manuel por mantener vivo su recuerdo y por facilitarme la información para poder realizar este pequeño homenaje desde esta trinchera de la Memoria.








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