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734. Lope Palomino Benito

"Hoy Julio 7 - 941


Queridísima Meyitos:

Esta noche a las 9 nos sacan para Madrid. No sé la suerte que correremos. Me voy agradecidísimo de tí, si Dios quiere espero poder volver a verte a tí y a Carmencita.

Los libros que te dignaste enviarme aún no los he recogido, como tampoco me han entregado la esclava de la nena ni tu cajita, pero ya dejo encargado te la haga llegar.

Si llegas a ver a Amador me harás favor de indicarle ya no estoy aquí.

Adios Meyitos, da muchos besos a nuestra hijita que le envía su padre y que se lleva el dolor no haber podido dárselos él mismo. Y tú recibe lo que gustes de quién te recordará siempre.

Lope.

P.D.: Mi hermano me encarga te salude en su nombre, te da las gracias por las latas de leche y le envía beso a la sobrinica".


 *


Mi abuelo se llamaba Lope Palomino Benito. Nació en San Luis de Potosí, México, el 3 de octubre de 1909. Era fotógrafo y tenía una tienda en Monterrey dónde fue pionero en la coloración de fotos en blanco y negro. Estaba casado y al nacer su primer hijo, Lope Palomino Ponce, su mujer le abandona, quedando el niño a cargo de su abuela (mi bisabuela). Tras el golpe fascista, estalla la guerra civil y es enviado a España como reportero gráfico por una revista o periódico del cual desconozco el nombre.

Llega a España con un amigo mexicano que se une a las Brigadas internacionales (no sé su nombre). Lope está en Madrid un tiempo y luego se va a Salamanca dónde conoce a mi abuela, Remedios Sánchez-Manzano (Meyitos para él). El 12 de febrero de 1940 nace mi madre fruto de su relación (Carmen Sánchez-Manzano Sierra). Ellos nunca se casan porque Lope no está oficialmente divorciado, y mi abuela se ve obligada a dar a su hija su mismo apellido y declarar que es una niña acogida (huérfana). Por eso mi madre y mi abuela se apellidan igual, por eso yo ni siquiera puedo llevar el apellido de mi abuelo. No sólo desapareció, si no que ni tan siquiera puedo demostrar quién era a no ser por esa única carta que mi madre conserva.

La madrina de mi madre, (Carmen Sánchez Ramos), una mujer mucho mayor que mi abuela, muy culta y que participa en las tertulias de los cafés de Salamanca con poetas, escritores y catedráticos de la época, se cartea con la madre de mi abuelo, por eso mi madre supo de la existencia e historia de su medio hermano. Esta mujer apoya a mi madre para que estudie lo que quiera (es hematóloga jubilada) y le inculca desde niña ser libre e independiente, a pesar de la dictadura. Al morir su madrina, mi madre tiene 18 años y ya ha descubierto la verdad de su origen. Intenta indagar y empieza a buscar información, pero por una razón que desconocemos, mi abuela esconde o destruye todo lo que tenía de Lope. Pudo ser el miedo o la extraña idea, según cree mi madre, de que los fascistas no podían andar asesinando gente. Mi abuela murió hace 20 años, y nunca pude hablar de esto con ella, yo sólo lo supe después...
Lo único que mi madre encuentra y logra conservar es una carta dirigida a mi abuela desde la cárcel de Salamanca con fecha 7 de Julio de 1941, y una foto del hermano de Lope, (Cayetano Palomino Benito, 1910) que era torero y está en una plaza de toros en España. Mi madre y él son como dos gotas de agua. De Cayetano he encontrado información hasta el 24 de Octubre de 1948 en Perú, así que logró salir de España. Pero de Lope, nunca hemos visto ni una foto...

Mi madre también encuentra información a través de su pediatra que conoció a Lope. Era alto, delgado, muy moreno, de ojos verdes. En la cárcel le llamaban "Palo" de Palomino, por lo largo y delgado. 

Hace tres años trabajé para una audiovisual en Londres y nos mandaron precisamente a Madrid y Salamanca a entrevistar a Emilio Silva y a documentar la exhumación de una fosa en Castillejo de Martín Viejo, para la universidad a distancia británica. Allí contacté con Luisa Vicente Martín, de Salamanca Memoria y Justicia y le conté esta historia. Pocos días después me envió el PDF del ingreso en prisión de Lope. Por primera vez ví su nombre escrito, su fecha de nacimiento, la confirmación de que era fotógrafo... de alguna manera dejó de ser un fantasma, un tabú del que mi madre sólo me hablaba a mí y con cuenta gotas a lo largo de los años y, como si aún temiera ser oída, me hablaba en susurros. Algo se me estremeció dentro, recibir aquel documento, que sólo se podía solicitar desde una asociación, significaba abrir una puerta a la posibilidad de encontrarle a él y a su hijo...

Y a eso me he dedicado estos tres últimos años. Profesionalmente hago teatro físico, por eso también decidí utilizar mis herramientas para denunciar la situación que tan poca gente conoce fuera de España y hacer un homenaje a los desaparecidos, sus familias y la memoria.
A día de hoy sólo tengo algunos documentos. Algo conmovedor es que la carta que conserva mi madre tiene la misma fecha que su salida de la cárcel, es decir, la última que escribe. En la carta primero cree que le van a llevar a Madrid y siento que sabe lo que le espera ("no sé la suerte que correremos"), escribe con tinta y con una letra fluida, discreta... Pero al final escribe como rápido y a lápiz que le llevan a Irún expulsado, pero no tiene el pasaporte y le pide a mi abuela que se lo vaya a recoger a la policía. Creo que ahí pensó que quizás podía escapar. Mi abuela no recibe la carta a tiempo y según la asociación de Salamanca, sin pasaporte y en el 41 con Francia ya en manos de los nazis, es imposible que cruzara la frontera, por lo que asumimos que está en alguna cuneta. Emilio Silva tuvo el detalle de mirar en el libro negro de los presos de Mauthausen y tampoco estaba allí. Por la carta que escribe y por cómo adoraba a su hija, no tiene sentido que nunca más se supiera de él.

Sí sabemos que al nacer mi madre quiere volver a México, pero con la niña tan pequeña mi abuela no se atreve. Lope se esconde en Portugal y al cumplir mi madre un año, vuelve por ellas y le prenden en Villar de Ciervo, Salamanca, cerca de la frontera, como se ve en los documentos. Pasa tres semanas en la cárcel y nunca más se sabe de él...

Sigo buscando al hermano de mi madre en México sin mucho éxito hasta el momento. Mi madre tiene ya 73 años, espero encontrarle pronto, ella sólo quiere pedirle una foto de su padre y si quiere, un abrazo.



Mentxu Amigo


3 comentarios:

  1. estupendo y preciado blog bienvenidos a NoPasaran Miniatures

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  2. Gracias por tus palabras.
    ¡No pasarán!
    Salud!

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  3. Yo conozco a Lope Palomino Ponce, es amigo mio reside en Mexicali B.C. Mexico si te interesa contactame arguelles.leodav@gmail.com

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