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918. El discurso de Picasso.

María Torres / 8 Abril 2014

En febrero de 1948 la Corte Suprema de Chile aprueba el desafuero como Senador de Pablo Neruda y se decreta orden de busca y captura por parte del gobierno de Gabriel González Videla, que había resultado electo con el apoyo de los comunistas chilenos.

En octubre de 1947 Neruda había denunciado la política represiva del nuevo presidente. (“Yo acuso al Presidente de la República, desde esta tribuna, de ejercer la violencia para destruir las organizaciones sindicales (...). A mí no me desafuera nadie, sino el pueblo”). 

Durante trece meses el poeta permanece en la clandestinidad, escondido entre Santiago y Valparaíso, con el soporte del Partido Comunista de Chile. Se ve obligado a cambiar de alojamiento con frecuencia y escribe su gran obra: Canto General. Pero en septiembre de 1948 el P.C. pasa a ser ilegal y la situación se complica.

El 25 de agosto de 1948 se celebró en Wroclaw, Polonia, el Congreso Mundial de Intelectuales a favor de la Paz. Asistieron intelectuales de todo el mundo con el objetivo de hacer un llamamiento exhortando a la paz y la adopción de medidas para que hechos como la II Guerra Mundial no se repitieran nunca más. 

Pablo Neruda no pudo estar presente pues seguía siendo un fugitivo en su país, pero si lo hizo Pablo Picasso, que tras la insistencia de Paul Eluard, intento sobreponerse a su fobia a los aviones y se embarcó rumbo a Polonia.

Dicen que el breve discurso que pronunció en el Congreso, ante 500 congresistas de 46 naciones, fué el único que emitió en su vida. Y ese discurso estaba dedicado a Pablo Neruda.


"Tengo un amigo que debería estar aquí, un amigo que es uno de los mejores hombres que haya conocido. No es solamente el más grande poeta de su país, Chile, sino también el más grande poeta de la lengua española y uno de los más grandes poetas del mundo: es Pablo Neruda.

Pablo Neruda, mi amigo, es no sólo un gran poeta, sino también un hombre que, como todos aquí, se ha dedicado a presentar el bien bajo la forma de lo bello. Ha tomado siempre el partido de los hombres desgraciados, de los que piden justicia y combaten por ella. Mi amigo Neruda está actualmente acorralado como un perro y nadie sabe ni siquiera dónde se encuentra.

Nuestro Congreso, a mi modo de ver, no debe aceptar una injusticia tal, que se vuelva en contra de nosotros todos.

Si Pablo Neruda no recobrara su libertad, nuestro Congreso no sería un Congreso de hombres dignos de ser libres. Yo os propongo que se vote la resolución siguiente, a la cual daremos la mayor difusión:

"El Congreso Mundial de Intelectuales, reunido en Wroclaw, envía al gran poeta Pablo Neruda la expresión de su apoyo, de su admiración, de su afecto, de su solidaridad.

Los 500 miembros del Congreso, que representan a 46 naciones, denuncian a todos los pueblos la abyección de los métodos policiales de los gobiernos fascistas que se atreven a atacar a uno de los más eminentes representantes de la cultura.

Exigen imperiosamente para Pablo Neruda el derecho a expresarse libremente y vivir libremente donde le plazca".







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