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1075. José Manaut Viglietti y «Cultura Popular»


La II República declaró principal función del Estado la enseñanza en todos sus niveles. Era su deber crear y difundir la cultura en todos sus ámbitos en beneficio del pueblo. Así creó nuevas escuelas primarias y secundarias y, junto a ellas, las Misiones Pedagógicas -formadas por maestros y estudiantes- para que recorrieran todas las regiones de España, llevándoles música y representaciones teatrales. Las nuevas escuelas levantadas eran en muchas poblaciones el mejor edificio que a veces superaba a la iglesia. En cuanto a la enseñanza universitaria, se hicieron reformas importantes en favor de su modernización: se creó, por ejemplo, en la Universidad de Madrid la Facultad de Pedagogía para mejorar la formación del personal docente. Pero la enseñanza sufrió un duro golpe con la Guerra Civil. Muchos de los estudiantes universitarios se vieron forzados a ingresar en los ejércitos de ambas zonas y numerosas escuelas no pudieron funcionar por falta de maestros. Los intelectuales -en la zona republicana- se agruparon en la «Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura» (AIADC). Los universitarios se agruparon en la FUE, en la FUHA y en «Cultura Popular», entidad que desde el comienzo de la contienda nació en Madrid para integrar en sí las funciones de las Misiones Pedagógicas y extender su obra a los frentes de batalla, a los hospitales de sangre, a las fábricas, a los centros obreros, etc. Su labor primordial era, sin embargo, dotar de prensa y pequeñas bibliotecas a combatientes y trabajadores, para su formación cultural, información o entretenimiento. «Cultura Popular» -con este propósito- atraía a intelectuales, poetas y estudiantes que no sólo distribuían libros y periódicos sino que celebraban recitales, charlas, actuaciones teatrales, danzas, etc. Establecida en el palacete Revillajijedo de la calle Sacramento, pasaron por «Cultura Popular» escritores como Ramón Sender, poetas como Rafael Alberti, Emilio Prados y Arturo Serrano Plaja, además de jóvenes que empezaban a escribir y a publicar. De manera constante, trabajaron por un tiempo José María Quiroga Pla, el profesor Emilio Gómez Nadal, junto a los maestros Justo Escobar y Enrique González. Muchos jóvenes de ambos sexos -«anónimos» hoy para mí- ayudaron en arduas tareas menores pero sustanciales.

En cuanto a los «fundadores» de «Cultura Popular», recuerdo a Teresa Andrés Zamora -bibliotecaria de Palacio-, Juan Vicens de la Llave y Tomás García. Ellos fueron los primeros en organizar esta institución que salvó bibliotecas -desde el comienzo de la contienda hasta el final-, ayudando culturalmente a defensores y víctimas del Madrid asediado por la guerra. Cuando abandonaron sus puestos, tomaron la dirección y asumieron sus responsabilidades la profesora Carmen Iglesias Fernández y el escritor -y también capitán del ejército republicano- Francisco Ribes, ayudados por nuevos jóvenes voluntarios de ambos sexos.

Cuando el cerco de la capital obligó al Gobierno a trasladarse a Valencia, «Cultura Popular» se sintió obligada a proseguir su labor en la nueva zona de levante y principalmente del frente de Teruel. Así abrió una nueva sede en la ciudad valenciana. Teresa Andrés Zamora -por entonces Secretaria de Bibliotecas del Consejo Central de Archivos, Bibliotecas y Tesoro Artístico- y Tomás García -Secretario General de la sede madrileña de «Cultura Popular»- fundaron en el mes de enero de 1937 el nuevo centro de Valencia, que nació de modo diferente. Se procedió a invitar a los secretarios culturales de todos los partidos políticos, con el fin de que todo el Frente Popular colaborara en las labores de la institución, tan valiosa para la guerra como para la paz. La primera reunión se efectuó en un local de Izquierda Republicana y en el mes de enero de 1937. Cada partido político, la Alianza de Intelectuales y las asociaciones estudiantiles enviaron un representante al acto de fundación, presidido naturalmente por Tomás García. Se distribuyeron los cargos según la preparación y preferencias de los delegados. Fue elegido secretario general de la institución el representante de la Alianza de Intelectuales, José Manaut Viglietti, pintor y profesor de Instituto. No recuerdo el nombre de los otros miembros ni de las secciones que les otorgaron. A mí me correspondió organizar y dirigir la sección de Bibliotecas, representando a la Federación Universitaria Hispanoamericana (FUHA) por ser estudiante de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid y haber trabajado ya en la mencionada sección de bibliotecas de la sede madrileña. Se nos concedió para nuestras funciones un local abandonado de la calle de la Paz y fue difícil tarea ponerlo en condiciones. La labor de limpieza previa me correspondió a mí -como única mujer del consejo directivo- y a José Manaut la adquisición de un mínimo amueblado y utillaje para empezar a actuar, solicitando la cooperación de instituciones y autoridades. Ardua labor la suya y así empezamos con la mayor pobreza, salvo polvo y nicotina por todas partes. Cuando obtuve los primeros libros -donados por la Distribuidora de Publicaciones del Ministerio de Instrucción Pública, algunas editoriales, centros de cultura inactivos, «yacimientos» de bibliotecas destinadas al fuego de cocinas y estufas, etc., tuve que ordenarlos en cajas de cartón a manera de estantes... José Manaut se afanó en conseguir ayudas de toda índole, con una decisión y constancia heroicas. Al fin tuvimos estanterías de pino para el depósito de libros, unos pocos muebles usados y maltrechos -mesas y sillas- para las oficinas y, finalmente, mostradores y «decentes» librerías para la Biblioteca Circulante que se instaló en beneficio de la ciudadanía valenciana, carente de centros y programas culturales. Para favorecer esta biblioteca, José Manaut logró constituir después la «Asociación de Amigos de ‘Cultura Popular’», porque había cesado la aportación económica del Ministerio de Instrucción Pública, y había que encontrar nuevas fuentes para su sostenimiento.

José Manaut también consiguió que Radio Valencia cediera a «Cultura Popular» un espacio radiofónico de una hora semanal para transmitir nuestros programas de información cultural, de arte y de literatura. Desde su micrófono, reivindicamos la figura de don Miguel de Unamuno -acusado de «franquista»-, comentamos la obra y personalidad de escritores progresistas de diversos países, recitamos poemas y comentamos textos clásicos y actuales, llevamos a Miguel Hernández -a su paso por Valencia- a leernos sus últimos poemas de Viento del pueblo, y aún recuerdo con emoción profunda su voz y gesto al leer la «Canción del esposo soldado», «El niño yuntero» y «Sentado sobre los muertos»

«Cultura Popular» ideó otras actividades en Valencia -no realizadas en Madrid a causa del asedio bélico-: la ya mencionada Biblioteca Circulante, «Cursillos Culturales para Obreros» y jóvenes no escolarizados, la publicación de pequeñas ediciones propias -aunque sólo pudimos sacar a luz un sólo libro (del poeta valenciano Miquel Durán de Valencia)-.Y llevamos cine y una biblioteca al batallón que combatía en Teruel y estaba acuartelado en Torija. Instalamos un rincón de cultura y Biblioteca en el Hospital de Sangre de Izquierda Republicana en el Camino del Grao, inaugurándola con un acto en el que participó José María Quiroga Pla, al ser uno de sus más distinguidos pacientes.

Al no estar cerca de las trincheras, no podíamos llevar a ellas los libros y prensa que requerían los soldados. Nos pusimos en contacto con los milicianos y Comisarios de Cultura de los frentes de Andalucía y de Aragón para solucionar el problema. José Manaut y la Sección de Bibliotecas sugerimos -lográndolo- fabricar unas pequeñas bibliotecas ambulantes y transportables por el miliciano o delegado de cultura -que actuaría como bibliotecario y velaría por la conservación de los libros-, consistiendo en un cajoncillo rectangular de unos 80 centímetros, tapa con llave que servía como pupitre, correa lateral para cargarla sobre los hombros y sillín plegable que servía de base o de asiento. El invento fue todo un éxito y pocos batallones carecieron de él. José Manaut consiguió el carpintero que los fabricó y la suma necesaria para la empresa.

José Manaut no sólo estuvo en contacto con el Ministerio de Instrucción Pública republicano -como pintor y profesor de dibujo- sino con la Dirección General de Bellas Artes, pues una de las misiones de nuestra institución era organizar exposiciones. Entre éstas, la más importante fue la presentación -en nuestro local de la calle de la Paz- de una estatua Pasionaria esculpida por Victorio Macho. Josep Renau presidió el acto de inauguración: él y José Manaut hablaron con encendida palabra tanto del artista como de Dolores Ibárruri. Con anterioridad, Renau había inaugurado en nuestro centro una Exposición de Dibujos Infantiles sobre el tema de la guerra, pronunciando adecuado discurso: José Manaut fue quien se encargó de la tarea de conseguir los dibujos en los centros escolares precarios entonces. Manaut simultaneaba sus clases en el Instituto con la dirección de «Cultura Popular» y actos en que era necesaria su representación. Otra labor nueva realizada por «Cultura Popular» en Valencia fue la presentación semanal de periódicos murales -que salían a la calle-, en los que se combinaban artículos de cultura general, información sobre las artes y las letras, con fotomontajes adecuados a los textos, o ilustrados con dibujos y viñetas en los títulos.

José Manaut -antes de incorporarse a filas- animó a nuestra entidad a participar en los trabajos de «recuperación», en la inmensa tarea de salvar el patrimonio artístico, especialmente en cuanto se refería a fondos bibliográficos. Nuestra participación fue muy positiva al rescatar valiosas ediciones y hasta manuscritos.

La actividad de Manaut nos pareció siempre ejemplar, estimulante y admirable, en circunstancias tremendamente difíciles. Su obra merece ser rescatada para la memoria histórica de España y, sobre todo, de su Valencia natal. Él -como todos los que colaboramos en su gestación y desarrollo- deseaba -«soñábamos»- que «Cultura Popular» se integrase como «biblioteca especial» dentro de la gran red de bibliotecas públicas de España -diseñada por doña María Moliner-, añadiendo por su parte sus diversas pero específicas y siempre actuales actividades culturales.


Concha Zardoya

Texto publicado en el catálogo de la Exposición "José Manaut: Óleos y dibujos desde la prisión, 1943-1944" editado por las Universidades Carlos III de Madrid y de Valencia en 2002.




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