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1151. Despedida a las Brigadas Internacionales

Parada militar de los brigadistas, en la explanada del túnel de L'Argentera. (Robert Capa)
28 de octubre de 1938



Cuando las Brigadas Internacionales fueron desmovilizadas, antes del homenaje en La Diagonal de Barcelona el 28 de octubre de 1938 ante las autoridades de la República, fueron homenajeadas en una explanada encima del Túnel de L'Argentera, donde formaron los brigadistas que tenían su campamento en Maciá. Entre esas tropas se encontraban los supervivientes de la Brigada Lincoln, con su comandante Milton Wolff.



De tanto estar mi voz a vuestro lado
y a vuestro lado estar mi sombra
y de mirar tan Juntos en la muerte
el mismo cielo azul cada mañana,
tan íntimos andáis ya por mi sangre
y bajo mi memoria recibidos,
que no os llamaré hermanos en mi tierra:
sois más, pues que habitáis mi propio cuerpo.

Por él habéis andado y perseguido
esa gloria feliz que, ya lograda,
es libertad que nuestro amor domina.
Fuera también pisáis las mismas flores.
Y hoy nos separan: nuestra España hermosa
deja salir un río de nobleza
que otras veces fue sangre enardecida:
¡ay!, ¿qué otra pena el tiempo le depara?

Hoy la razón aleja en nuestra vida
lo que persigue el sueño generoso
y el sano pensamiento no consigue;
pero quizás el sueño será alzado
y como el agua sube hasta la nube
que ambicionó por sus profundas cuevas,
escalando el dolor llama tras llama
el sueño será al fin razón del día.

Entonces volveréis. Será un remanso
sobre Europa mi patria, y sus estrellas,
con la paz más ceñidas sobre el suelo,
alumbrarán las tumbas de los héroes.

Juntos aquí reposan, como juntos vivimos
los que aún la muerte tiene preparados
al duro sacrificio de la guerra.
Juntos habréis de estar con los que queden.

Que vuestro corazón lleve el paisaje
que tanto habéis mirado y defendido
y cada olivo en flor, cada granado
por vuestra causa viva y os espere.

Estáis en mí, conmigo y sois mi sangre
dentro del arca frágil de mi cuerpo,
pero cada español lo mismo dice
hoy que os ve desfilar junto a su mano


Emilio Prados




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