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1160. Así fué la defensa de Madrid. II - El planteamiento de la Batalla (7)

Tercio de Regulares, fuerzas de élite del Ejército de África, acampados en las afueras de Madrid (Archivo de la Filmoteca Española)




El objetivo.

El objetivo que se planteaba categóricamente a ambos beligerantes era para uno: conquistar la capital a viva fuerza; para otro: defenderla a todo trance.

Pocas veces el objetivo de una acción bélica se ha mostrado con tan sobresaliente poder como en el caso de la batalla de Madrid, por cuanto era, al propio tiempo, un objetivo de valor estratégico y táctico, político y social, económico y geográfico. Podía ser también el objetivo decisivo de la contienda, si bien, por el significado humano e ideológico de ésta y por las pasiones colectivas —nobles y bajas pasiones— que alentaban la lucha no pudiera atribuírsele tal carácter, ya que tantas eran las razones que autorizaban a considerarlo con ese poder resolutivo como las que abonaban la posibilidad de que al cambiar la ciudad de mano la lucha continuara gobernada con mayor crudeza por obra de aquellas mismas pasiones. Los hechos se encargarían de mostrar cuán grande fue aquel poder.

La importancia atribuida al objetivo por ambos contendientes quedó revelada en el hecho de que los dos Sistemas de Fuerzas que se batían absorbieron la mayor parte de las reservas en hombres y materiales que pudieron crear o adquirir durante cuatro largos meses sus respectivos comandos superiores. Igualmente se reveló en el tesón puesto por los contendientes en su lucha durante todo aquel tiempo y, del lado de los atacantes, porque no dudaron en recurrir a los más diversos tipos de maniobra, según vamos a comprobar en la exposición.


Períodos y fases de la batalla.

Para analizar el hecho táctico conviene observarlo en la totalidad de los sucesos que lo integraron a fin de establecer un orden, un método de exposición que nos permita seguir su desarrollo con un criterio didáctico, desde su origen hasta su terminación.

Interesa también hacerlo así para comprobar que tales sucesos iban a dar al acontecimiento total una expresión distinta de la que normalmente tiene lo que en términos militares se clasifica como BATALLA, cuando dos ejércitos, frente a frente, ordenan sus medios para realizar un acto de fuerza, impuesto por la misión recibida, en el que uno de los contendientes, en un espacio determinado, ha de quedar vencedor ganando un objetivo.

Como todas las batallas, la de Madrid tenía un antecedente de maniobra, ya conocido hasta la noche del día 6. Correspondía al tiempo que había mediado entre el 6–X–36 y el 6– XI–36, durante el cual el adversario, partiendo de la base Maqueda– Torrijos–Toledo, maniobró para consolidar su enlace con el frente de combate ya existente en la serranía, al oeste de Madrid, y ganaba una buena base de partida, para dar el asalto o ataque a su objetivo, dejando previamente cubierto su flanco derecho, apoyado en la línea Jarama–Tajo.

De igual modo tendría su consecuente: formarán éste las operaciones que se libren en el frente del Ejército del Centro después de la batalla de Madrid, cooperando a la actividad que se desarrollaba en los demás frentes que integraban el total de la guerra. Tales operaciones, si bien afectarían a la conservación de la capital, en realidad, sólo respondían a unos fines de cooperación en el cuadro general de la guerra. De tales operaciones la primera sería la batalla de Brunete, librada en los primeros días de julio de 1937.

Encuadrada por esos antecedentes y consecuentes, la batalla de Madrid se desarrollaría desde los primeros días de noviembre de 1936 hasta los últimos de marzo de 1937. Tendría manifestaciones múltiples en cuanto al empleo de los medios y a las formas y se actuaría en la lucha con todos los recursos y armas propios de la acción bélica, a excepción de los gases. La estructura de la batalla en el tiempo y en el espacio puede precisarse del siguiente modo.

Primer período: Del 4 al 7 de noviembre.

ATACANTE.
Acciones preliminares: Aproximación partiendo de la base Getafe–Alcorcón– Leganés, para la ocupación de la base de partida elegida para el asalto a la ciudad, montando el correspondiente Sistema de Fuerzas.

DEFENSOR.
Acciones preliminares: Las derivadas de las circunstancias de la retirada sobre la ciudad. Disposiciones de primera urgencia impuesta por la situación. Montaje del Sistema de Fuerzas para la defensa.

Segundo Período: Del 8 al 30 de noviembre.

ATACANTE.
Ataque directo a la ciudad: Lucha en los suburbios y en la Casa de Campo. Penetración en la Ciudad Universitaria. Reiteración de los ataques.

DEFENSOR.
Reacciones contra el ataque directo: Contraataques y resistencia a todo trance. Reorganización de las fuerzas.

Este segundo período culminará en el fracaso del ataque directo. Los defensores podrán consolidar su frente defensivo. Y la totalidad de acciones que el período abarca se llevarán a cabo en las fases siguientes:

1.ª Avance del atacante hasta la línea del Manzanares, que sólo pudo alcanzar en la séptima jornada, en un pequeño sector y por una sola de sus columnas. 

2.ª Ataque de las columnas del esfuerzo principal según el eje elegido para provocar la decisión de la batalla por el ala izquierda de su Sistema de Fuerzas (Ciudad Universitaria).

3.ª Esfuerzo decisivo para quebrar la resistencia, penetrando en la capital desde la base de la Ciudad Universitaria, y 4.ª Reiteración del ataque directo en diversos sectores del frente de combate mantenido en el lindero de Madrid (suburbios del sur) para romper la defensa por alguna zona débilmente mantenida.

Tercer período: Del 30-XI-36 al 15_01-37

ATACANTE.
Ataque indirecto: Maniobra contra la derecha para cortar las comunicaciones de Madrid con el frente de la sierra: Ataques en las zonas de Húmera y Boadilla del Monte.

DEFENSOR.
Reacciones contra el ataque indirecto: Repliegues locales y consolidación del nuevo frente, sin pérdida de posibilidades de resistencia ni de maniobra.

Estos ataques se realizaron en dos fases sucesivas separadas por un período de reorganización para dar mayor potencia al esfuerzo. En la primera, el esfuerzo atacante se agotó sin alcanzar su objetivo; en la segunda, el plan de maniobra no alcanzó sus fines esenciales.

Cuarto período: Febrero de 1937.

ATACANTE.
Ataque indirecto: Maniobra de desbordamiento del ala izquierda de la defensa, para cortar la línea de comunicaciones con Levante: Batalla del Jarama. Fracaso del plan de maniobra.

DEFENSOR.
Reacción contra el ataque indirecto: Reorganización del mando y del frente. Cesión limitada del terreno sin pérdida de posibilidades de maniobra ni de mantenimiento.

Esta maniobra se descompuso en dos esfuerzos sucesivos:

1. El ataque en la región de La Marañosa para dar seguridad a su despliegue y preparar una maniobra más profunda en dirección de Alcalá de Henares, desde una base que dominara el valle del Jarama. El objetivo era limitado y la maniobra tenía carácter local

2. Maniobra de paso del Jarama, actuando hacia Arganda y Morata de Tajuña para profundizar ulteriormente y cortar las comunicaciones. Por la importancia de esta maniobra y el volumen de medios puestos en acción se le ha dado el nombre de batalla del Jarama.

Quinto período: Marzo de 1937.

ATACANTE.
Maniobra de envolvimiento de la plaza de Madrid y del Ejército del Centro: Batalla de Guadalajara, a cargo del Cuerpo Italiano. Fracaso de la maniobra. El adversario renuncia a la conquista de Madrid.

DEFENSOR. 
Reacciones contra la maniobra de envolvimiento: Maniobra por líneas interiores. Contraataque general. Derrota del Cuerpo Italiano. Conservación de las líneas de operaciones y comunicaciones.

Esta maniobra, llevada a cabo sobre el eje Sigüenza–Guadalajara, combinada con la que había fracasado en el período anterior en Jarama, y que en este período se debía reproducir, visaba el total envolvimiento del Ejército del Centro y la consiguiente caída de la capital de España. Su fracaso condujo a la desviación de las actividades operativas a otros teatros de la guerra. El conjunto de las maniobras realizadas se ha sintetizado gráficamente en el croquis 4.


General Vicente Rojo
"Así fué la defensa de Madrid"
Capítulo  II - Planteamiento de la Batalla (7)
Asociación de Libreros de Lance de Madrid, 2006










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