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1230. El Proceso 1001.






Los micrófonos de la Pirenaica hicieron posible nuevamente que mis palabras de protesta contra el terror del franquismo agonizante pero permanentemente brutal y mi solidaridad fraternal con los camaradas de CC.OO. del Proceso 1001, llegaran a Carabanchel:

Mañana, día 20 de diciembre, vísperas del 40 aniversario del famoso proceso incoado por los hitlerianos contra el heroico comunista búlgaro Jorge Dimítrov, van a ser juzgados en España un grupo de dirigentes de Comisiones Obreras acusados de luchar por las libertades sindicales, por el restablecimiento de la democracia y la libertad en nuestro país.

Son diez hombres, en la más alta acepción de la palabra, que con dignidad y firmeza revolucionarias representan a la España del trabajo y de la cultura frente a la sangrienta dictadura franquista.

Por ironía de la historia van a ser juzgados no los victimarios que ahogaron en sangre a la República española, sino un grupo de hombres cuyo delito es luchar en defensa de los derechos de los trabajadores contra los desafueros de los detentadores del poder.

De la justicia y de la nobleza de la causa por la que fueron encarcelados los «diez de Carabanchel», como cariñosamente nombra nuestro pueblo a los hombres que mañana van a comparecer ante los tribunales, habla la simpatía y la solidaridad hacia ellos, no sólo de la clase obrera, sino de todas las fuerzas políticas democráticas y progresivas de nuestro país.

Las más destacadas figuras del foro español, entre ellas conocidas personalidades católicas, van a ser los defensores de los «diez» ante los tribunales.

Las grandes centrales sindicales, los partidos comunistas, socialistas, radicales, las organizaciones de masas de los países de Europa, de América y de todo el mundo, levantan su voz exigiendo la libertad de los dirigentes obreros españoles.

Expresión de esta amplia y humana solidaridad, son las delegaciones de observadores y de juristas que, según se anuncia, irán de Inglaterra, Italia, Francia y otros países para asistir al proceso y llevar su apoyo y simpatía a sus hermanos de clase.

Pero esto, siendo mucho, no es suficiente. Todos debemos participar en esta campaña de defensa, que es una obligación sagrada para todos los trabajadores, para los intelectuales, para quienes aspiran a vivir en una patria libre, democrática y soberana.

El enfrentamiento con el régimen de las fuerzas progresivas de nuestro país a escala nacional en los campos políticos y religiosos a todos los niveles alcanza ya límites sin precedentes.

No es solamente la clase obrera, acostumbrada a duras luchas por sus reivindicaciones económicas o políticas. Son los universitarios, alumnos y profesores, son los profesionales, son las mujeres, son los más destacados intelectuales de nuestro país.

Son sacerdotes y jerarquías eclesiásticas. Es, y ello constituye un signo de los tiempos, la clase media. Son las fuerzas nacionales de Cataluña, Euskadi y Galicia. Es Navarra, la vieja Navarra de tradición combativa que hoy marcha junto a todas las fuerzas que luchan por la libertad y la justicia.

Es la juventud obrera y estudiantil, que no vivió la guerra, pero que se rebela contra la dictadura, porque toda la mentira del franquismo va desmoronándose ante la descarnada realidad.

Entre el régimen franquista y el pueblo en su más amplia acepción existe un abismo insalvable.

Y en estos momentos cruciales, en la víspera del monstruoso proceso yo llamo, con toda confianza en la solidaridad internacional que siempre nos acompañó en nuestras luchas, a ayudarnos para imponer, por ser de justicia, la libertad de los dirigentes obreros españoles, Camacho, García Salve, Sartorius, Soto, Saborido, Marcos, Acosta, Zamora, Santiesteban y Fernández Costilla.

¡Viva la solidaridad internacional con los trabajadores españoles!

¡Libertad para los «diez de Carabanchel»!


Dolores Ibarruri
Memorias de Pasionaria (1939 - 1977)
Editorial Planeta, 1984





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