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1242. Recordando a Vicente Huidobro


Tenemos el pecho hinchado de tantas tempestades
De tantas esperanzas suspendidas 
De tanta alondra arrebatada a su destino. 
(Vicente Huidobro, "Gloria y sangre")



El 2 de enero de 1948 fallecía Vicente Huidobro, uno de los muchos intelectuales que se comprometieron a favor de la República Española y contra el golpe de estado del 18 de julio de 1936.

«Es lo menos que podemos hacer por ese magnífico pueblo español, ese pueblo mártir, doloroso, ensangrentado, pero más fuerte y más grande que nunca en su epopeya, defendiendo el futuro humano en el más alto promontorio de la historia actual»

Fue el gobierno republicano quien le concedió en 1938 el Premio España por su labor literaria en defensa de la España leal. Las veinticinco mil pesetas de su dotación las donó a los niños españoles: 

«A los hijos del heroico pueblo que tanto admiro y tanto amo».

Quiso ser soldado del Ejército Popular y le rogó a Enrique Lister que le nombrara comisario:

«No he tenido el honor de ser uno de los combatientes de la libertad de España, pero he convivido en muchas ocasiones con sus soldados, los he visto luchar, he constatado su heroísmo que no es una leyenda, aunque pudiera parecerlo por lo extraordinario: he visto los progresos y el desarrollo del ejército popular español, y no puedo ser pesimista. Ni aún para dar gusto a los más amables escépticos.(…) No logré el honor de ser un soldado español. Cada vez que pedí y rogué ser enrolado como comisario en algún regimiento se me respondió más o menos lo mismo. Enrique Lister, el jefe de la II División, cuando le pedí me enrolara como comisario en uno de sus regimientos me respondió: «En el mundo hay pocos poetas y muchos soldados. Tu deber es escribir sobre España».

Ante la negativa de Lister, probó suerte con Gustavo Durán, músico y coronel jefe de una división:

«Como soldado no. Te ofrezco en cambio la dirección del periódico de mi división».

Y finalmente lo intentó  con  Álvarez del Vayo, quien le repondió: «Se lo agradezco conmovido, pero Ud. puede sernos más útil haciendo lo que ya ha hecho, hablando por radio a América, a Francia, hablando en el frente a nuestros soldados, escribiendo la verdad sobre nuestra guerra, diciendo por donde pase lo que ha visto y cómo el pueblo español lucha y se defiende contra el fascismo y su brutalidad sanguinaria que Ud. ha podido ver y palpar»

Siempre creyó que la victoria sería republicana, que no pasarían los «generales de rapiña», las «bandas sanguinarias»«esos insaciables» «tristes fantasmones», que España sería la tumba del fascismo...

«El triunfo de la República es seguro y próximo»

Tomó parte en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura (celebrado en Valencia, Madrid y París, sucesivamente), fue corresponsal de los periódicos chilenos "Frente Popular" y "La Opinión" de Santiago y publicó poemas y artículos en  "El Mono azul" y "Hora de España".

Regresó a Chile antes del fin de la contienda. Seguía pensando en España y publica el poema «Gloria y Sangre» en Madre España: Homenaje de los poetas chilenos, Santiago. En enero de 1939, cuando agonizan las esperanzas republicanas, dirige una carta al presidente Roosevelt pidiendo ayuda al pueblo español desde la voz de un poeta «que escucha el corazón de millones de hombres, sus esperanzas y también sus lágrimas»

«No defraudes a los pueblos que te miran y te aplauden. Te has erguido gigante frente al fascismo y tu actitud de padre y guía no puede ser únicamente un gesto.

Presidente, ayuda a España.

Darás ejemplo al mundo, despertarás a los cobardes, reforzarás a los débiles, señalarás la ruta a este planeta que se pierde en las sombras.

Serás la dignidad de un mundo que olvidó sus deberes, serás la palanca que levante la vida y la arranque del barro, serás el honor de la tierra, serás el destino humano, la estatua del siglo».




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