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1381. Miaja bromea mientras Madrid resiste.

Eli Lotar, Madrid 1937





De O. D. Gallagher
Reportero del Daily Express
Madrid, domingo

Esta noche, el pueblo de Madrid sufre una tensa espera. Habían circulado rumores sobre negociaciones de paz, que se habrían iniciado entre el Consejo de Defensa Nacional de Madrid y Franco, luego se habrían roto y más tarde, reiniciado.

Pero un hombre permaneció impasible: el general José Miaja, defensor de Madrid durante dos años, apodado cariñosamente por muchos madrileños «El viejo padre».

Me había tomado una copa de jerez con él por la mañana. «Buena calidad», murmuré mientras sorbía, lo que hizo que se acercase y dijese: «Es especial incluso para mí». A diferencia de Juan Negrín, el anterior primer ministro, Miaja no tiene bodega de vinos.


Manos limpias.

Me clavó el dedo en el estómago y se puso a reír a sus anchas: le temblaban los hombros. Hablaba de cualquier cosa menos de la paz.

«Tengo noticias, por supuesto, pero entenderá que me es imposible decirle nada. La situación cambia deprisa y lo que diga ahora puede no ser cierto dentro de unas horas. No quiero que nadie diga que Miaja cuenta historias falsas».

Algo sí dijo, sin embargo, con respecto a posibles represalias si Franco entraba: «Mis manos están limpias de sangre».

Prosiguió: «De todas formas, preferiría que me pegaran un tiro antes de ir a la cárcel. No podría vivir en la cárcel. Me pudriría».

Parece ser que Franco todavía está reuniendo provisiones para los madrileños para cuando consiga entrar en la ciudad. Créanme, la gente aquí tiene un apetito que llevará tiempo saciar.

Cuando algunos madrileños se dieron cuenta de que Franco no entraría este fin de semana, exclamaron con crudeza: «Mala suerte».

Es difícil reflejar en el papel la ansiedad de la gente. Es como uno de esos momentos terribles, como el día de los premios fin de curso, cuando estás esperando a que digan tu nombre para subir al escenario para recibir un premio u otra cosa delante de todos o, para otros, como el momento en que en la orden judicial se menciona tu nombre para llamarte al banquillo de los acusados.

Todo depende de si eres más bien un escolar o un delincuente.

O.D. Gallagher
"Miaja bromea mientras Madrid resiste"
Daily Express, 27 de marzo de 1939





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