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1423. Rosario, dinamitera.

El 21 de abril de 1919 nacía en Villarejo de Salvanés, Rosario Sánchez Mora, la mujer que con tan solo 17 años se alistó a a las milicias populares que combatieron contra las tropas franquistas, la única mujer en la sección de Dinamiteros en Somosierra durante los primeros días de la defensa de Madrid. 

"No tenía miedo a morir sino a que el enemigo acabara con la cuadrilla por un despiste mío en las guardias".

Un día, manipulando la dinamita, el estallido de un cartucho acabó con su mano derecha.

La mujer que no tenía miedo a morir sobrevivió a la dinamita, a la cárcel, a la condena a muerte conmutada. Sobrevivió vendiendo cerillas en la Plaza de Cibeles. Sobrevivió y siguió luchando.

Hoy la recordamos con el poema que Miguel Hernández escribió para ella y con una imagen, regalo de los compañeros de Salvemos Carabanchel.


Rosario, dinamitera

Rosario, dinamitera,
sobre tu mano bonita
celaba la dinamita
sus atributos de fiera.

Nadie al mirarla creyera
que había en su corazón
una desesperación,
de cristales, de metralla
ansiosa de una batalla,
sedienta de una explosión.

Era tu mano derecha,
capaz de fundir leones,
la flor de las municiones
y el anhelo de la mecha.

Rosario, buena cosecha,
alta como un campanario
sembrabas al adversario
de dinamita furiosa
y era tu mano una rosa
enfurecida, Rosario.

Buitrago ha sido testigo
de la condición de rayo
de las hazañas que callo
y de la mano que digo.

¡Bien conoció el enemigo
la mano de esta doncella,
que hoy no es mano porque de ella,
que ni un solo dedo agita,
se prendó la dinamita
y la convirtió en estrella!

Rosario, dinamitera,
puedes ser varón y eres
la nata de las mujeres,
la espuma de la trinchera.

Digna como una bandera
de triunfos y resplandores,
dinamiteros pastores,
vedla agitando su aliento
y dad las bombas al viento
del alma de los traidores.


Miguel Hernández
Viento del pueblo, 1937



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