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1993. Luis García Holgado

Luis García Holgado fue miembro del Partido Socialista Obrero Español y de la Unión General de Trabajadores. Concejal de Astorga durante la Segunda República, anticlerical y mason.

Nos cuenta la historia del que fue su tio abuelo, Inés García Holgado.



Nació en Lumbrales (Salamanca) el 8 de febrero de 1897, siendo el menor de los ocho hijos de Vicente García Quinoces (natural de Salamanca, Funcionario de Aduanas y Cónsul Honorario de Portugal) y Luisa Holgado.

Cursó estudios primarios y bachillerato durante nueve años en los jesuitas de Salamanca. A la muerte de su padre aprobó oposiciones a Oficial de Correos y obtuvo destino en La Bañeza. Por entonces hizo el servicio militar en Vitigudino y Salamanca. Viajaba con frecuencia a Astorga, donde conoció a Modesta Fuertes con la que se casó el 11 de septiembre de 1920, y con la que tuvo cuatro hijos: Félix, Carmen, Vicente y Luis (este último murió de forma prematura).

Algún tiempo después, por traslado, llegó a Astorga donde se afilió al partido socialista y comenzó su andadura política junto a Miguel Carro Verdejo y el doctor Cortés, entre otros.

Era Luis un hombre íntegro, brillante, culto, comprometido, republicano, anticlerical, socialista y masón. Ganaron las elecciones municipales de 1931 en Astorga.

Miguel Carro –ingenuo y cándido, hombre de muchos conocimientos- fue elegido Alcalde; y Luis García Holgado fue un concejal –cuyas contestaciones rápidas, punzantes y, a menudo, satíricas desconcertaban al contrincante político-(recogido en actas y en el libro titulado Memorias de un astorgano del autor Manuel Gerbasi Sierra) y fue, así mismo el alma de algunos proyectos que se hicieron realidad en Astorga, la creación de un Instituto y de una escuela elemental de trabajo.

En 1934 participó en mítines a favor de la Revolución de Asturias y, al término de ellos, fue detenido en Veguellina de Orbigo (León). A resultas de ello, fue castigado con el destierro. Se lo traslada a Hervás (Cáceres) como Administrador de Correos (por idénticas razones Miguel Carro fue trasladado a Cazorla).

Luis llegó a Hervás a principios de 1935 y se incorporó rápidamente a la vida sindical y política local. Dedicaba su vida al trabajo, su familia, pasear y leer en lugares simbólicos del pueblo, el partido, la charla con algún amigo, como Antonio Fournon “El Sevillano”, tonelero de origen andaluz, o Guillermo Herrero, presidente de la Casa del Pueblo.

Cuando llegaron las Elecciones Generales de febrero de 1936, Luis se unió a José Giral (posteriormente, primer ministro de la Segunda República y presidente de la misma en el exilio) para hacer campaña electoral en la provincia de Cáceres. Fue una campaña intensa, entusiasta y exitosa por lo que, a su término, fueron felicitados por Manuel Azaña. 

Tras el triunfo del Frente Popular, Luis García Holgado fue nombrado Administrador Principal de Correos de la provincia de Cáceres, por lo que tuvo que trasladarse con su familia a la capital, no sin antes dimitir como Teniente Alcalde de Hervás (cargo que ejerció desde el 1 de marzo hasta el 8 de mayo de 1936) y donar su biblioteca particular a la Casa del Pueblo.

Cuando se produjo el golpe militar, Luis estaba en Madrid y, desoyendo consejos de compañeros, tomó el último tren a Extremadura. Fue detenido en la estación de Plasencia, trasladado y encerrado en la cárcel de Hervás. Parece ser que un familiar falangista con cierta autoridad y Modesta, mujer de Luis, exigieron del alcalde provisional, Eduardo Cortés Amores, su liberación, y salieron en dirección a Valladolid. Una parte de la población hervasense protestó airadamente dicha puesta en libertad, por lo que un grupo de falangistas locales fue tras él, lo detuvieron y lo trajeron de nuevo a Hervás, mientras Modesta y sus hijos se refugiaban en Salamanca con unos familiares. Luis debió ser torturado durante el trayecto y ya en la cárcel de Hervás (denominada la perrera) intentó suicidarse.

El 21 de septiembre de 1936 fue sacado de la cárcel y asesinado por un grupo de cuatro o cinco matones en la carretera que une Hervás con Baños de Montemayor, en la curva del cementerio hervasense. Tenía 40 años.

Fue una muerte cruel, inhumana, espeluznante. Cuarenta y dos disparos, uno de ellos en la nuca, un carro pasándole por encima y varios días a la intemperie. Como colofón de aquella hazaña, uno de los protagonistas le quitó un reloj y otros, los zapatos. En días posteriores, los escolares fueron llevados al lugar para contemplar el cadáver.

En el Registro Civil de Hervás consta como causa de la muerte “heridas por arma de fuego”. (Su amigo Miguel Carro Verdejo, fue igualmente asesinado durante ese verano de 1936).

A principios de los años 50, los hijos de Luis, Félix y Vicente (por empecinamiento de este último) viajaron a Hervás, y con una estrategia basada en engaños, nocturnidad, complicidad de un sacerdote (que les devolvió otro reloj del depósito) y la colaboración de Julián Calzado Barbero (enterrador municipal) al que primaron con 500 esetas por el trabajo, pudieron recuperar los restos de su padre, los más cercanos a la superficie en una fosa común donde yacían (y aún yacen) los restos de otros seis asesinados. Introdujeron los restos de su padre en un maletín y los llevaron hasta Astorga, para depositarlos en el panteón familiar, con la misma discreción con la que fueron exhumados en Hervás.


Inés García Holgado


En la fotografía, la Junta de Protección de Menores y el Consejo de 1ª Enseñanza. A destacar: Miguel Carro Verdejo (Alcalde) 2º por 
la derecha, Luis García Holgado 3º por la izquierda y José Rebaque 1º por la izquierda, los tres socialistas



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