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2097. Aurelio Alvarez Fernandez, in memoriam

El día 31 de agosto del año 1938 y tras varios meses escondido en un zulo construido por mi abuelo materno y un hermano, la guardia civil junto al falangista César Gomez, alias "el Pulguines" sacaron a Aurelio Alvarez Fernandez delante de la casa donde se encontraba el zulo y sin más miramientos le dispararon dos veces en el pecho y una tercera en la cabeza para asegurarse de que estaba muerto.

Inmediatamente después fueron en busca de  mi abuela Elisa Llorente y dos de mis tías y quisieron obligarlas a enterrarle ellas mismas. 

Un vecino se apiadó de ellas y a pesar del terror del momento, cogió la pala y le enterró él a punta de pistola bajo un árbol, donde aún permanecen sus restos.

Tenía 40 años y mi abuela se quedaba viuda con 36 y cuatro hijos, el menor de tan solo 18 días de vida.

Mi abuelo Aurelio era socialista y participó de forma muy activa en la resistencia frente al golpe de estado fascista. Ese fue su "crimen".

El acoso a la familia no cesó con su muerte. "El Pulguines" entraba en casa de mi abuela de madrugada y registraba la casa por si quedaba documentación o alguna prueba que incriminase a algún miembro más de la familia, vecinos y compañeros de partido. 

Estos hechos ocurrieron en Turón, Mieres, Asturias. El asesino conocido como "Pulguines", sembró el terror durante varios años por todo el valle minero de Turón. 

Soy nieta de Aurelio y tengo 57 años. Cuando tenía unos 12 años conocí al asesino de mi abuelo. Iba paseando por Mieres tan tranquilo y mi madre nos dijo a uno de mis hermanos y a mi: ¡mirad, ese es el asesino de güelito". Él ni se inmutó, en cambio a mi madre le temblaba todo de rabia e impotencia. Nunca se le juzgó por ello.


Fabiola Quiroga



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