Lo Último

2070. Presencia del Mono Azul

El mono azul está ante vosotros. Dispuesto a encubrir vuestro cuerpo como la palabra el pensamiento: para darle razón y sentido.

El mono azul, aunque venga como caído del cielo, no está nunca en las nubes, ni de ellas cae, sino que las sobrepasa o las elude como pájaro de esperanza.

El mono azul es nuestro símbolo de viva felicidad. Es alegre porque sobrepasa, como las nubes, el dolor y la muerte. Nosotros tenemos en el mono azul puestas todas nuestras mejores esperanzas.

El mono azul no es una imitación, es una creación del hombre. Es más humano que el hombre desnudo –más verdadero– porque lo viste honradamente de su dignidad última y primera: la del trabajo, la de la libertad, la de la justicia. El mono azul verdaderamente humaniza al hombre.
El mono azul, en la paz, significa la dignidad suprema del hombre: la del pueblo. El mono azul, ahora en la guerra, representa la exaltación de esa dignidad hasta el último extremo de la esperanza por el dolor, contra la muerte. Pues el que envuelve su angustia y sufrimiento humano, luchando por la verdad, la libertad, la dignidad del hombre nuevo, con el mono azul se hace símbolo vivo de esperanza. Y el que da su vida por el mono azul, con el mono azul como expresión humana de su cuerpo, como alma de su vida, de su verdad de hombre, de su integridad total de pueblo, ése no tiene en el mono azul el sudario desesperado de los muertos, sino la veste luminosa y humilde de una inmortalidad definitiva, gloriosa: la de la libertad, la verdad y la justicia de su pueblo: la del porvenir que le redime. En una palabra, la de la esperanza en la plenitud entera y verdadera del hombre por un amor más fuerte que la muerte.

El mono azul ante vosotros viene a decir o a cantar vuestra lucha, vuestra guerra, como lo que es, como una victoria. Viene a cantar victoria, aunque esta victoria no llegue todavía a nosotros sin sangre.

Pronto la esperamos; precisamente por la sangre; porque esta sangre viva de nuestro pueblo, que manos fratricidas están vertiendo ante nuestros ojos, se está empapando calladamente en vuestros vivos monos azules para traer a nuestros ojos, humedecidos por la pena tanto como por la rabia de la venganza o por la alegría de vencer, el olor, el sabor de la sangre misma que pone en nuestros labios el secreto maravilloso y revelador de la verdad del pueblo que guerrea: la más pura verdad de nuestra España. Nuestra, sólo nuestra: porque popular, porque humana; porque libertadora, verdadera, justiciera. Nuestro pueblo, nuestra España, está ahora escribiendo con sangre, como quisieron siempre sus poetas, su verdadera vida, independiente, vencedora del destino mortal que la acechaba, oculto y taimado, en emboscada criminal por traidoramente certera. Pero no pudo ser. No se puede vencer al pueblo sin matar a España, más que nunca viva […]. A nosotros, tocar en ojos, oídos, labios y descifrar el lenguaje victorioso de esta sangre ignominiosamente vertida. A nosotros, tocar en ojos, oídos, labios y corazón con la verdad divina de su hechizo. A vosotros, monos azules, ejércitos de monos azules, pueblo veraz, libertador de España, el enseñárnoslo.

Nuestro mono azul, humilde y verdadero, salta y grita, en medio de la guerra y la muerte, con vuestra voz viva, pueblos de España, para cantar victoria, digo, con la enorme, infantil y pura alegría de vuestro vencer, gritando las palabras revolucionarias, independientes, españolas por excelencia, gritando con la más auténtica, humana, dolorosa alegría: ¡Libertad y Justicia!


José Bergamín
El Mono Azul. Hoja semanal de la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura
Número 1 - Madrid, Agosto 1936



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada