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2355. La última carta de Bernardo Marqués Rullán





Bernardo Marqués Rullán, 68 años, natural se Soller, detenido y encarcelado en Can Mir por ser familiar lejano de Emili Darder, acusado de haber opinado y actuado «en contra del movimiento nacional» porque escuchaba. Decían que escuchaba la radio de Barcelona y que hacía señales a los aviones republicanos que atacaban Palma. Sometido a un consejo de guerra sumarísimo, fue fusilado en Illetas el 4 de junio de 1937. 

Compartimos su última carta, tomada del Blog de Manuel Aguilera Povedano., al igual que la imagen.


Hoy a las 9 de la noche he sido sacado de prisión junto a dos más y trasladado a estas fortificaciones que presumo que son Illetas. Es de noche y como lo desconozco imagino que este traslado es para consumar mis últimos momentos.

Si es así, tengo valor y resignación para soportarlo. No obstante, mantengo la protesta de que soy inocente y de que todas las acusaciones responden a venganzas personales y odios de familia. Lo único que me apena es que mi esposa y mis hijos no sepan la suerte de esta tragedia. Mi deseo es que se les entreguen estas notas para que sepan que en estos momentos de angustia guardo un cariñoso recuerdo y que con ellos estarán todos mis pensamientos.

Un fuerte abrazo a todos, los presentes y ausentes, a mis hijos de Puerto Rico. Mi gratitud hacia ellos y que sepan que muero teniéndolos a todos presentes. Lo único que os suplico es que seáis buenos, que viváis todos unidos y en buena armonía. Evitad siempre tener disgustos de familia. Si alguna vez hubiera alguno, recordad mi persona y evitad el disgusto.

También os ruego que no odiéis a nadie. Si yo he tenido algún enemigo estoy seguro de que son muy pocos y a todos los perdono y ruego que conmigo hagan lo mismo. Muero completamente tranquilo y a nadie tengo odio ni rencor. Así me lo aconseja la divina providencia, en la que he confiado siempre y manifiesto ahora con orgullo que no temo a morir… lo afronto todo con serenidad. Lamento que algún día os harán falta mis consejos de buen padre y buen esposo… recordad mi persona y mi nombre con serenidad y hallaréis el consuelo.

En estos últimos momentos dedico mis recuerdos a mi esposa, a mis hijos, a mis hijos presentes y ausentes, a mis hijos políticos y a mis nietos. A éstos últimos decirles que estén orgullosos del nombre que les ha legado su abuelo.

Un abrazo y besos a todos de vuestro esposo, vuestro padre y vuestro abuelo.

4 de junio de 1937






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