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2458. Manuel D. Benavides a los intelectuales del mundo

Vosotros, intelectules y artistas, habéis abandonado España; vuestra sensibilidad no ha podido resistir, sin duda, la sacudida horrenda de la guerra civil. Pero la guerra civil sólo ha sido una etapa, la primera, de la lucha. España se defiende de los agresores que invaden sus tierras, nos despojan de nuestros bienes y nos asesinan de una manera fría y metódica, sin pretexto ni excusa algunas. Contra esa agresión el silencio no se justifica. Los españoles que no residen en España tienen la obligación moral y el deber ineludible de derramar por el mundo su palabra, erigiéndose en acusadores de las matanzas organizadas por los Estados fascistas en nuestros campos y en nuestras ciudades.

El mundo nos ignora o nos conoce apenas. El mundo presume que la paz de las naciones está ligada a la suerte de nuestras armas y siente una curiosidad patética por averiguar por que combaten los españoles y por que las democracias mundiales toleran el bárbaro atentado que nos desangra y nos arruina.

No esperéis, intelectuales expatriados, la hora de la muerte para arrepentiros de vuestro silencio. Ese subterfugio papal sería una habilidad indigna de vosotros. El ejemplo os viene del desventurado rector de Salamanca, con su tardía confesión de que en las provincias subyugadas por el fascismo se vive en un infierno y en la locura colectiva. El ejemplo vivo os lo da Pablo Casáis, cuya excursión artística por Europa sirve de propaganda a la democracia española, Pero: ¿y vosotros qué le decís al mundo inquieto, al mundo atormentado por el miedo a la guerra?

Habladle al mundo. Decidle nuestra verdad conmovedora. Y si aún no habéis comprendido la significación de nuestra lucha, haced un esfuerzo y adivinadla. Convertios en propagandistas ardientes de la causa española, que es la noble causa de la paz, de la libertad y de la prosperidad de los pueblos.

Ponerse un buey encima de la lengua cuando España muere, ni España os lo perdonará, ni vosotros podríais tampoco perdonároslo.

El silencio es la iniquidad.


Manuel D. Benavides
Facetas de la actualidad española, La Habana, agosto de 1937





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