Lo Último

2679. Joaquín Calvo Diago, aviador republicano


El estallido de la Guerra Civil dio un vuelco singular a la vida de Joaquín Calvo Diago (Chelva, Valencia, 25 de abril de 1919). En el curso de algunos meses pasaría de trabajar en una fábrica de ladrillos madrileña a prestar destacados servicios a la República después de formarse como piloto en la URSS.

El estallido de la Guerra Civil le sorprende en Madrid, donde trabaja en una fábrica de ladrillos. El 19 de septiembre ingresa como voluntario en las milicias de la Columna Mangada (4ª Cía del 4º Batallón) actuando en Navalperal y Las Navas en Madrid hasta el mes de Enero en que pasa destinado al Grupo de Transmisiones de El Escorial. En marzo del mismo año ingresó en aviación, pasando a realizar el curso de piloto el 2 de junio formando parte del segundo curso de Kirovabad. El 4 de enero de 1938 regresa a España incorporándose al Cuadro Eventual de Celrá y después el de Albacete hasta el 4 de mayo, fecha en la que es destinado a la 2ª Escuadrilla de Chatos con base en el aeródromo de Monjós (Villafranca del Panadés). Fue derribado el 23 de mayo del mismo año sobre Bell Puig (Lérida), resultando ileso. Tras acabar la contienda, la muerte del capitán Carlos de Haya (as de la aviación del bando rebelde fallecido en el curso de un enfrentamiento con cazas republicanos) fue el pretexto que utilizó el franquismo para juzgara a Calvo por asesinato. Citada como testigo de cargo, la viuda de De Haya afirmó que a su marido no le habían asesinado, sino que había muerto en combate, generoso gesto silenciado por la historiografía franquista.

Ascendido a teniente el 1 de septiembre, mandó una patrulla y posteriormente fue nombrado segundo jefe de la Escuadrilla.

El 29 de marzo participó en el vuelo de entrega en Barajas de los I-15 de la 2ª escuadrilla. Siempre comentaba que los Chatos fueron la “chica para todo” de la guerra. Proporcionaron escolta de caza a los bombarderos, bombardearon a la infantería, ametrallaron posiciones antiaéreas, se enfrentaron a sus homólogos nacionales y también tuvieron tiempo para ser pioneros en la batalla en una nueva modalidad de lucha: la caza nocturna.

Ascendió a sargento el 05-01-38 (D.O.31 del 05-02-37) y a teniente el 01-09-38 (D.O. 272 del 19-10-38).

La democracia reconoció en 1984 el grado de coronel a Joaquín Calvo. En sus últimos años, y hasta 2010, el veterano aviador, fue presidente de la Asociación de Aviadores de la República (ADAR), a la que dio un vigoroso impulso. Un presidente visionario que supo revitalizar a ADAR impulsando la difusión y las nuevas tecnologías, un amigo que pasó del biplano a Internet como lo más normal del mundo. Un compañero que, ya desgastado, se siguió entregando a la aviación hasta que su cuerpo ya no pudo más.

Quedan en la memoria las miles de anécdotas del simpático valenciano, que decía que no se moría, que lo estaban desmontando poco a poco cuando iba al hospital.

Cada vez que vayáis al Museo del Aire y os detengáis ante el “Chato” pintado con sus colores y numeral, los de los pingüinos de la Segunda, pensad que lejos de estar ante un avión, estáis ante la montura de un hombre bueno.

Falleció en Madrid, el día 11/03/2011


Sandra Rodríguez
Sobrina-nieta de Joaquín Calvo Diago








No hay comentarios:

Publicar un comentario