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2755. Carta al Jefe del Gobierno, Francisco Franco, en 1969




Excmo. Sr.

En estos momentos de creciente confusión política, los que suscriben, creen su deber dirigirse públicamente a V.E. para tratar de contribuir, intentando un diálogo nacional, a la necesaria orientación de todos: gobernantes y gobernados.

Partiendo de la declaración oficial en la que, el nuevo Gobierno, después de proclamar su propósito de vitalizar el orden institucional configurado por la Ley Orgánica del Estado, hizo hincapié en que España pertenece al mundo occidental, estiman conveniente expresar su convencimiento de que esta segunda afirmación nada significaría si el propósito vitalizador anunciado al principio no se tradujese en una política plenamente acorde con todo aquello que la condición occidental de España implica y requiere.

Creen sinceramente que no deberían producirse hechos como el Referéndum de 1966, celebrado sin que los discrepantes pudieran razonar públicamente sus puntos de vista –aunque así se solicitó por escrito al Gobierno de entonces–, o como la reciente designación de sucesor del Jefe del Estado, en que se ha querido establecer una fórmula jurídico-política sin apoyo en la realidad histórica y sin un genuino refrendo democrático.

Para que no se desvanezca el sentido que las manifestaciones del nuevo Gobierno parecen tener, convendrá que se promueva por él, desde ahora y resueltamente, una clara e inequívoca evolución orientadora a reducir, lo antes posible, las distancias que separan a España del mundo a que pertenece, no sólo en el orden económico y social, sino también en el político. Su acción vitalizadora debería traducirse en una rápida adaptación de nuestra vida nacional a los principios e instituciones del actual Derecho público europeo, a las Declaraciones y resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas, y a la doctrina de la Iglesia Católica que, según el artículo 2.º de la Ley de Principios del Movimiento Nacional, debe inspirar nuestra legislación.

Por todo ello y para que se dé principio a esa adaptación, los abajo firmantes piden a V. E. y al Gobierno en pleno:

1.º Que, mediante las disposiciones legales que correspondan, se reconozca y respete el derecho de los trabajadores a crear un sindicalismo plenamente autónomo y representativo en todos los niveles, y el de los empresarios a fundar sus asociaciones con igual libertad; tal como lo vienen reclamando los interesados, como es básico en el sindicalismo y el pluralismo político democráticos, y conforme ha sido recomendado, tanto por la O.I.T. en su reciente informe –emitido a instancia del Gobierno anterior–, como por el Episcopado español en sus declaraciones formuladas al respecto.

2.º Que, del mismo modo, se reconozca y respete el derecho de asociación política que, en el Mundo occidental se traduce en la existencia de diversos partidos políticos y en su legalización mediante normas que eviten su proliferación inoperante. En consecuencia, debería devolverse y no ser promulgado el Proyecto de Estatuto de Asociaciones elaborado por el Consejo Nacional del Movimiento –ya que dichas entidades, tal como el Proyecto las estructura, constituirían un ineficaz remedo de los partidos políticos–, y dictarse las consiguientes disposiciones legales que regulen el funcionamiento de éstos con respeto del auténtico derecho de asociación política.

3.º Que para contribuir a la verdadera pacificación nacional, se conceda una amplia amnistía para los condenados o inculpados por motivos sociales y políticos.

4.º Que, hecho realidad lo hasta aquí interesado, se revise democráticamente el Plan de Desarrollo Económico y Social, con intervención de esas entidades representativas de los trabajadores, de los empresarios y de la opinión pública en general.

5.º Que el propósito, anunciado por el Gobierno, de inspirar sus relaciones con la Iglesia «en el doble aspecto de independencia recíproca y positiva cooperación al servicio del pueblo español», se lleve a la práctica lo antes posible con la reforma del actual Concordato.

6.º Que en cumplimiento de la «política de información diáfana» que el nuevo Gobierno «piensa practicar con el fin de que la opinión pública pueda juzgar de su gestión y manifestar sus puntos de vista», se facilite –por de pronto de hecho y después por Ley–, como en las democracias occidentales, la labor de los representantes de la prensa y demás medios de difusión, para que ellos puedan informar directa y completamente acerca de cuantos asuntos, relacionados con la gobernación del país, interesan a todos los españoles –como los que se tramitan y discuten en el Palacio de las Cortes por las diversas Comisiones, sin exceptuar la creada para el caso Matesa–, y se den las necesarias instrucciones a fin de que el presente escrito y sus firmas sean leídos en la TV. y Radio Nacional.

Los españoles tenemos derecho a la consideración que implican estas pocas peticiones. Ningún mal congénito nos incapacita para participar auténticamente en el gobierno de la cosa pública, como lo hacen otros pueblos europeos ni más ni menos violentos que nosotros.

Una trágica guerra entre hermanos no justifica que, al cabo de treinta años, tras la reconstrucción material y el desarrollo subsiguiente, sigamos siendo tratados políticamente como menores de edad.

La democracia será en España, como en los pueblos de nuestro Continente que la practican, el factor decisivo para el control de los actos de los gobernantes, el progreso y la estabilidad del país. Y además nos abrirá las puertas a una progresiva integración en la Comunidad europea.

Quienes firman este escrito, proclaman ante V.E. su resuelta voluntad de cooperación a cuanto verdaderamente conduzca a la pacífica convivencia democrática de los españoles.

23 de diciembre de 1969
Publicado en Ibérica por la libertad, 15 de enero de 1970


Relación de firmantes

Mariano Aguilar Navarro
José Alonso Pérez
Luis Altable
Pedro Altares
Oscar Alzaga
José Domingo de Arana
Miguel Areilza
Germán de Argumosa
Juan Artal
Fernando Baeza
Juan María Bandrés Molet
Jesús Barros de Lis
Fernando de Belda
Oscar Bernat
Miguel Boyer
Pedro Calvo Hernando
Jacinto Candelas
Pablo Cantó
Gregorio Carrión
José Federico Carvajal
Pablo Castellano
José María Castillo
Miguel Cid Cebrián
Eduardo Cierco
Francisco Cobos
Rafael Conte
Carlos Corbacho
Antonio Córdoba
José Cortés
Jaime Cortezo
Ramón Cheves
Fernando Chueca
José Doldán
José Luis de Echegaray
Javier Echeverría Arrue
Ramón de Eguía
Juan M. Encio Cortazar
Luis Esteban Goicoechea
Jesús Fernández Puelles
Armando Fluviá Escorsa
Francisco Francisco Prunes
Donato Fuejo
M.ª Cruz Galparsoro Ormazábal
José Gallo Pérez
Paulino Garagorri
Eduardo García Enterría
Jaime García de Vinuesa
Luis Gómez Llorent
Juan González Cebrián
Fernando González-Doria
Matías González-García
José María González Torga
Ángel Gracia Oliveros
Eduardo Gualba
Rafael Herrera
Manuel Iglesias
Isidro Infant.
Manuel Jiménez de Parga
Juan Manuel Kindelan
Enrique Lafuente Ferrari
Pedro Laín Entralgo
Marcelino Lobato
José Luis López Aranguren
Ángel López-Montero Juárez
Leopoldo Lovelace Romero
Francisco Lozano Ramírez
Pablo Lucas Verdú
Francisco de Luis
Joaquín Maldonado
José Antonio Maravall
Juan Marco
Julián Marías
Santos Martín de Diego
Emilio Meneses de Orozco
Carlos Mestre
José Luis Milá Sagnier
Jaime Miralles
Juan Mollá
Pedro Montserrat Costa
Roberto Moroder
Raúl Morodo
Carlos Moya
José Ignacio Mújica Brunat
José Mújica Mújica
Javier Muguerza
Mariano Muñoz Ramallo
Pedro Muñoz Seca
Enrique Nacher
Ángel Nombela
Emilio Novoa
Juan B. Ortega
Guillermo Pabón
Santos de Pagadigorría
Eduardo Pardo Reina
Gregorio Peces-Barba Martínez
Ángel Pérez Carballo
Alfonso Pérez Moral
Mariano de Pineda y Díaz-Agero
Vicente de Piniés
Leonardo Prieto Castro
Carlos Revilla
José Manuel Rey Pichel
José María Riaza Ballesteros
Tomás Richart
Juan Antonio Riviero
Mariano Robles
Jesús Rodríguez Conde
Luis Rosales
Enrique Ruiz García
Joaquín Ruiz-Giménez
Juan Salabert
José Antonio San Martín Páramo
Joaquín Satrústegui
Eduardo Soler Fisac
Ángel Sopeña Ibáñez
Ramón Tamames
Enrique Tierno Galván
Leopoldo Torres Boursault
José Tortosa Calbis
Rodrigo Uría
Joaquín Van den Brule
José María Vázquez
Fernando Vicente Aroche
José Vidal-Beneyto
Manuel Villar Arregui
Antonio Villar Masso
José María Villar Romero
Julián Zabala
Pedro Zarco
Carlos Zayas
Juan Antonio Zulueta










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