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2756. Poema para una Nochebuena




Te soñé como un ángel
que blandiera la espada
y tiñera de sangre
la tierra pálida;

Como una lava ardiente;
como una catarata
celeste, como nieve
que todo lo olvidara.

A veces, cuando el viento
del sur se desataba;
cuando alzaba el invierno
su llama blanca;

cuando el cielo sombrío
derramaba las ascuas
de la tormenta, he dicho:
«es su venganza».

Hería con mi herida,
luchaba con mis armas,
volaba por la vida con
mis alas cortadas.

El vengador, el fuerte
ángel de la venganza,
mataba con la muerte
que a mí me daban.

Y teñía de sangre
la tierra pálida.


José Hierro
Quinta del 42, 1952








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