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3484. Victoria Kent exhorta a las mujeres españolas

Comedor instalado por Unión Republicana de Valencia para los hijos de los milicianos en el aniguo convento de las monjas dominicas
(Foto: Vidal)


¡Mujeres del Frente Popular, mujeres españolas!: Los momentos presentes exigen de nosotras todos los sacrificios; sin embargo, no es necesario que demos el máximo para prestar a nuestros bravos hombres que luchan por la causa de la libertad y de la justicia una ayuda más eficaz y más preciada que la que pudiéramos rendir auxiliándolos directamente.

Todas las mujeres que me escuchan habrán comprendido que se trata de prestar ayuda a las familias de nuestros combatientes.

La lucha imperiosa y recia de nuestras fuerzas por la Independencia obliga a nuestros mejores hombres a combatir lejos de los suyos; no es necesario esforzamos mucho para presentar en la realidad cruda la situación en que quedan las familias de nuestros milicianos: hijos abandonados, mujeres sin lo más necesario, madres que no tienen un trozo de pan que dar a sus hijos, ancianos en medio de la calle, familias enteras abandonadas a la miseria y al dolor. 

Para remediar esta realidad acudo a todas las mujeres de España, a las del Frente Popular en primer termino; en segundo, a aquellas que no militan en nuestros partidos por tibieza de ánimo, pero que tienen vivos los sentimientos humanos que no pueden faltar en ningún alma de mujer, y en último término acudo también a todas las que antepongan su condición de mujer a toda conveniencia ruin, a todo sentimiento bastardo, diciéndoles: es necesario organizar rápidamente refugios para esos niños, hijos y hermanos de nuestros milicianos, refugios donde tengan cubiertas sus necesidades y donde queden alejados de la corrupción callejera; es necesario establecer comedores para las mujeres, adultos, ancianos y obreros que estén sin trabajo como consecuencia de esta situación. 

En cada población es necesario realizar una triple labor: 

Primero. Refugios permanentes para aquellos niños abandonados. 

Segundo. Refugios diurnos para aquellоs niños que tienen familia en triste situación, pero que tienen madre y hogar. 

Tercero. Comedores para mujeres en precaria situación, adultos y ancianos.

¿Cómo organizar todo esto? Tened entendido, mujeres que me escucháis, que todos, absolutamente todos los españoles, están obligados de una manera inexcusable a facilitaros los medios para estas obras. 

Locales los tenéis en cada población: las escuelas. En estos meses, las escuelas están vacías; ahí tenéis refugios para los niños; si tienen jardín o patio, está todo resuelto; si no lo tienen, distribuirlos en grupos de 16 ó 20 lo más y acompañarlos al jardín o a la plaza más próxima unas horas, una o dos veces al día. Posiblemente, en estos locales hay habitaciones independientes para los comedores; si no fuera así, el alcalde de cada ciudad y nuestros partidos están obligados a proporcionarlos. 

Es necesario tener informaciones seguras de la causa del abandono de los niños que tratamos de amparar; todos los niños proletarios caben en nuestra obra; pero hemos de atender de una manera preferente y tierna a los hijos de nuestros bravos guerrilleros, a las familias de nuestros bravos guerrilleros. Esta es nuestra labor inmediata, comedores asistidos con cordialidad, refugios diurnos y permanentes asistidos con amor. 

He estado en el frente, he hablado con nuestros milicianos; no tienen más que una preocupación que ensombrece su alegría en la lucha: el estado en que quedan los suyos. Quitémosles esa preocupación, dejémosles, porque tienen derecho a ello, su alegría clara para el combate y, liberados de esa sombra, cobrarán reforzados arrestos para la lucha. 

Allí donde las fuerzas leales al Gobierno tengan los mandos, que todas las mujeres se den a la obra; organizad tantos refugios como sean necesarios hasta que no quede un niño abandonado; poned en marcha comedores para madres, adultos y ancianos. Esta es nuestra misión en estos momentos; los hombres combaten en los campos; las mujeres debemos combatir el hambre en la ciudad. ¡Mujeres de las villas y aldeas: recoger en vuestro propio hogar a los hijos de los combatientes y compartir el pan y la sal con vuestras hermanas!

Haced esto u otra cosa, pero haced; haced algo eficaz por nuestros hermanos que silenciosamente luchan, vencen y mueren. 

¡Que no quede un hijo de un luchador!

Haced esto u otra cosa, pero haced amparo, ¡que no quede un padre anciano sin cobijo! Izquierda Republicana invita a todas las mujeres a tomar parte en esta obra y es ocioso decir que estoy a disposición del Frente Popular para esta como para toda otra misión que quiera encomendarme. 

Mujeres españolas: sobre los escombros de nuestra patria es necesario levantar la España libre y trabajadora; para esta obra nosotras, las mujeres, necesitamos dar el esfuerzo de nuestros brazos y el calor de nuestro corazón; ni lágrimas ni suspiros; esfuerzo, eficacia, abnegación y sacrificios silenciosos. Esto demanda España de nosotras; esto, nada menos que esto, nos ha tocado en suerte dar a España. Que cada una cumpla con su deber, que mañana será necesario dar cuenta de nuestra obra de hoy. 


Victoria Kent
Discurso radiado y recogido en Ahora, 28 de julio de 1936







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