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261. Donde el carbón se junta con la sangre.



1934. Mujeres y compañeros de los mineros detenidos en Asturias durante la revolución.
Fotografía: Diaz Casariego.




                     I

           Donde el carbón se junta con la sangre
           y la ametralladora bailarina
           lanza sus abanicos de metralla.
           Donde todo termina.
           Ya vienen las mujeres con sus hijos
           de la mano, en los brazos y en el vientre.
           Dentro del gran bostezo de la mina
           crece un grisú de soledad ardiente.
           Donde todo termina.
           Apuntad bien y sobre el barro caigan
           donde el terror se junta con la sangre.
           Ya están ahí los mercenarios.
           Donde todo termina.
           Su sangre no es abono.
           Por el río que arrastra el grano oscuro
           corre la sangre favorable
           de obreros fusilados contra el muro.
           Donde todo termina.
           Cómo se pasa del carbón al plomo.
           Cómo se pasa del esclavo al hombre.
           Somos miles de muertos favorables.
           Donde todo termina.
           Incorporaos sobre nuestra muerte
           y en su arsenal de polvo
           fundid las nuevas armas.
           Donde todo termina.
           Donde el carbón se junta con la sangre
           pronto desbordará los horizontes
           el ejército muerto que dirige
           un mariscal de hueso y de ceniza.
           Donde todo termina.


           III

           Escuchad la tormenta,
           bata el palo sobre la ropa oscura.
           Lavad, mujeres de mineros,
           la ropa oscura.
           La ropa del carbón y de la muerte,
           del barro y de la arena
           que en el Nalón y en el Caudal arrastran
           las aguas de la cuenca.
           Oh, veteranas.
           Bandera, el overall agujereado,
           espectro del coraje el trapo comunero.
           Detrás del viento entre carbón y escarcha
           viene el invierno con el hambre.
           Viene el invierno fusilando muertos,
           decretando osamenta,
           persiguiendo a los hijos de los muertos
           donde madura el grito de los muertos,
           donde la dignidad va madurando.
           Va madurando sobre la derrota
           donde se junta el aire con el humo
           y un sol de vidrio opaco, forastero,
           ve desfilar hacia el túnel sonoro
           mineros y mineros y mineros.
           Donde todo termina.


           Raúl González Tuñón.



           

1 comentario:

  1. La poesía social comienza en estos años 30. Impagables los poemarios de Rafael Alberti, tan lúcidos, tan irónicos, con tanta y necesaria mala leche. Y claro, los sucesos de Asturias resultaron un hecho incontestable.

    Y ahora, como en una ironía del destino, de nuevo Asturias...

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