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884. Españoles en los campos de concentración alemanes.


  


En mayo, de 1940 la vanguardia del Ejército alemán, en una nueva muestra de guerra relámpago, se lanza a través de Bélgica, invade Holanda, rompe el frente francés sobre el Meuse y cae sobre Dunquerque donde, bajo el mando de Rommel, cerca a unos 400000 soldados aliados. La mayoría conseguirán escapar a Inglaterra, pero muchos serán hechos prisioneros, entre ellos bastantes españoles.

En Dunquerque combatieron 15 Compañías de españoles, agregadas a la 60.ª División. Fueron cercadas por la ofensiva alemana y los pocos que escaparon a la muerte o bien fueron hechos prisioneros o - 250- consiguieron embarcarse con las tropas aliadas hacia Inglaterra donde fueron encarcelados.

«La llegada a Inglaterra de esos 250 españoles -refiere Antonio Vilanova no mejoró mucho su suerte. En primer lugar, a casi ningún español se le dejó tomar tierra hasta que todas las demás fuerzas lo hubieran hecho y, cuando les permitieron hacerlo, fue para pasar ante una especie de tribunal que les preguntaba: ¿quiénes son ustedes? Al conocer que eran españoles, trabajadores civiles, auxiliares del cuerpo de zapadores francés, preguntaban estúpidamente: ¿qué han venido a hacer en Inglaterra?... Todos fueron a dar con sus huesos en la cárcel. Descubiertos días más tarde -estos 250 españoles- por las autoridades francesas... fueron embarcados en un pequeño carguero rumbo a Francia». Otros, fueron alistados en el ejército británico donde combatieron durante toda la guerra.

Los Regimientos de Marcha en que estaban los españoles aguantaron la ofensiva alemana durante dos semanas en el sector del Meuse. Otros protegieron la retirada de Soissons en la primera semana de junio (eran los 11 y 12 Regimientos de Extranjeros, traídos de África). Los otros Regimientos de Marcha, procedentes de Perpignán y Barcarès, mal equipados y municionados, fueron literalmente aplastados por los stukas y por los tanques alemanes.

Los aproximadamente cien mil españoles integrados en unidades militares francesas o militarizadas, estuvieron entre los primeros que soportaron el embate alemán. Las bajas españolas ascendieron a millares. Los españoles que fueron hechos prisioneros, unos diez o doce mil, fueron trasladados a Alemania como prisioneros de guerra. Pero al negarse el Gobierno de Vichy a reconocerles como prisioneros de guerra franceses, y negarse ellos a trabajar voluntariamente para los alemanes, fueron enviados a los «campos de la muerte»

Mientras tanto, en París se produce la desbandada. A pie, en bicicleta, en viejos coches, en autobuses urbanos, los parisinos huyen hacia el sur.

El día 14 de junio el ejército alemán desfila por las calles de París.

Antes de iniciarse la guerra mundial Alemania ya había abierto en su territorio campos de concentración sólo para alemanes. En uno de ellos estuvo encerrado diez años el carismático líder socialista Schumacher. Iniciada la guerra esos campos irían en aumento. Algunos de ellos fueron transformados en campos de exterminio para determinadas personas de los países ocupados: resistentes, judíos, gitanos, homosexuales, enemigos políticos, prisioneros de guerra.

La mayoría de los españoles prisioneros de los alemanes fueron internados en Mauthausen, Buchenwald y Dachau. También hubo españoles en Auschwitz. En el campo de Oraniembourg fue internado el ex presidente del Gobierno republicano de España, Francisco Largo Caballero, que había sido entregado a los alemanes por la policía francesa de Vichy en París. Fue liberado por el Ejército soviético  el 24 de abril de 1945 teniendo ya 76 años.

Al llegar al campo de exterminio, a los españoles les entregaban el triángulo azul de apátrida y la S de España (Spanien) en blanco. El triángulo rojo era el de los presos políticos; el verde el de los ladrones criminales; el marrón, de los gitanos y vagos; el rosa, de los homosexuales; el negro, para los criminales asociales; el violeta, para sacerdotes y objetores; el amarillo con la estrella de David identificaba a los judíos.


Félix Santos
Españoles en la liberación de Francia: 1939-1945
Capítulo III

















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