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1114. Tome nota la Academia

Mujeres del Batallón del Cuartel de Francos Rodríguez de Madrid antes de salir para Somosierra



La gramática nos enseña
que el plural masculino de ciertos nombres
bien puede comprender personas de ambos sexos.
Reyes, por ejemplo, puede ser rey y reina,
o monarcas hermafroditas.
Pero desde que en el frente de Madrid,
así como en Oviedo y Cataluña,
las mujeres han peleado como leonas,
junto a sus padres, maridos, novios, hermanos,
simplemente camaradas;
desde que Dolores Ibárruri
actuó en primera fila
en el ataque al cuartel de la Montaña,
y reclutó legiones de mujeres
entre las casas incendiadas de Madrid;
desde que Caridad Mercader
se cubrió de condecoraciones estampadas
en los pliegues de sus heridas;
desde que Lina Odena
se echó a campo traviesa
para darse un abrazo con la muerte;
desde que las hijas de Eva
hicieron justicia con sus propias manos
para arreglar cuentas
con los Caínes de España;
desde entonces no es posible
referirse a los defensores y los mártires
de la libertad ibérica,
sin usar, junto al nombre masculino,
la voz,
blanca como un seno maternal
y enérgica como un toque de diana al romper el día,
la voz de un diccionario nuevo:
¡milicianas!


Francisco Aguilera
29 de mayo de 1937
«Tome nota la Academia». Repertorio Americano





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