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1316. ¿Que es la anarquía? Recordando a Melchor Rodríguez.





Y si un paria de la tierra
pregunta: ¿Qué es lo que encierra
dentro de sí el anarquismo?
Se lo explicarás tu mismo
Como su doctrina indica;

ANARQUÍA significa:
Belleza, Amor, Poesía,
Igualdad, Fraternidad,
Sentimiento, Libertad,
Cultura, Arte, Armonía,
la razón, suprema guía;
la ciencia, excelsa verdad,
Vida, Nobleza, Bondad,
Satisfacción y Alegría.
Todo esto es Anarquía
Y Anarquía, Humanidad.
(Melchor Rodríguez)



María Torres / 14 Febrero 2015

Melchor Rodríguez García, conocido como El ángel rojo, falleció el 14 de febrero de 1972. Su entierro multitudinario en el cementerio de San Justo de Madrid, en plena dictadura, congregó a anarquistas y franquistas. Sobre su féretro, la bandera libertaria y el eco del himno anarquista A las barricadas.

Militante de la CNT y de la FAI,  fue nombrado delegado especial de prisiones de Madrid el 10 de noviembre de 1936. Durante los cuatro meses que permaneció en el cargo salvó miles de vidas. No le importaba el color político que tuvieran, pues actuó por humanismo, a pesar de que los franquistas justificaron su proceder a su "espíritu cristiano". Melchor Rodríguez, que murió sin creer en Dios, decía que «si he actuado con humanidad, no ha sido por cristiano, sino por libertario». 

«-¿Por qué Vd., siendo anarquista, salvó la vida a tantos nacionales en el periodo rojo? 

-Simplemente era mi deber. Siempre me vi reflejado en cada preso. Cuando me encontraba en la cárcel, pedí protección a los monárquicos, a los derechistas, a los republicanos... a aquellos que se encontraban en el poder; entonces me consideré obligado a hacer lo mismo que había defendido cuando yo mismo estuve recluido en las cárceles, es decir, salvar la vida de estas personas.

-¿Le resultó fácil? 

-Ahora puedo decir con satisfacción que a menudo me arriesgué a perder la vida propia por salvar las de otros. Muchas veces en mi propio despacho me apuntaron al pecho con el cañón de un revólver. Salía del problema echándole valor. Cuando regresé a Madrid después de haber salvado de la muerte a 1.532 presos en Alcalá, tuve que escuchar unos tremendos insultos y amenazas de jefes de relevancia que hasta llegaron a acusarme de ser un fascista.

Tuve a menudo la posibilidad de huir de la zona republicana, pero no la aproveché, porque ¿quién se hubiese preocupado de los 12.000 presos que había en las cinco cárceles de Madrid, y de los 1.500 en la de Alcalá, de las 28 personas escondidas en mi casa y de muchas, muchas más? Solamente yo podía hacer esto. Ahora debo decir que estaba solo en este asunto. Ninguno de ellos, de los rojos, me prestó ayuda...» 

(Diario Ya,  21 de abril de 1939)


Melchor Rodríguez pensaba que «se puede morir por las ideas, pero no matar por ellas». Aferrada a su cinturón llevaba una pistola que nunca llegó a utilizar.

Al finalizar la guerra, fue juzgado y condenado a veinte años y un día de los que cumplió cinco en presión. Su "tarea humanitaria" y la solicitud de clemencia del general Agustín Muñoz Grandes respaldada con dos mil firmas de "salvados", entre las que se encontraban las del propio Muñoz Grandes, Raimundo Fernández Cuesta, Luca de Tena, Boby Deglané, Serraño Suñer, Rafael Sánchez Mazas, Fernando Cuesta y el general Valentín Gallarza, minimizaron su condena.

Rechazó un puesto en el sindicato franquista, así como cualquier tipo de ayuda económica de los vencedores. Siguió viviendo hasta su muerte como un libertario, con pocos recursos que le ofrecia su empleo como vendedor de seguros de La Adriática y compartiendo una pequeña vivienda con un amigo banderillero y su mujer.

Melchor Rodríguez siempre quiso ser un hombre justo, un paria de la tierra.



2 comentarios:

  1. Difícilmente podría encontrarse definición más humana y ajustada de anarquía.

    Salud, y gracias, compañera.

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